“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

¿Elías Beltrán, Muñoz, Azuara y García Ocampo, filtradores?

Nada ocioso debate sobre libertad de expresión a partir de la revelación de información, mentirosa o verdadera, por parte de ‘fuentes cercanas a la investigación de la PGR’ sobre el caso Odebrecht

 

Por Juan Bustillos

El colega Salvador García Soto y el abogado Javier Coello Trejo mantienen un debate, nada ocioso, sobre libertad de expresión a partir de la revelación de información, mentirosa o verdadera, por parte de “fuentes cercanas a la investigación de la PGR” sobre el caso Odebrecht.

No se trata aquí de dilucidar si la razón asiste al periodista o al abogado, sino el papel de los servidores públicos de la procuración de justicia responsables de la carpeta de investigación en manos del subprocurador Felipe Muñoz, los fiscales Carlos Enrique Hernández Azuara y Silvia Nathalie García Ocampo, y, desde luego, del encargado del despacho de la PGR, Alberto Elías Beltrán.

Las únicas “fuentes cercanas a la investigación de la PGR” sobre el caso Odebrecht que podrían informar al periodista, se trate de verdades o mentiras, son los 4 funcionarios ya mencionados; nadie más.

En teoría, las carpetas de investigación se mantienen en tal sigilo que los interesados deben recurrir a amparos y muchas otras argucias legales para enterarse de lo que contienen, y aun así batallan.

Por eso resulta un tanto sorprendente que en la PGR haya quien o quienes estén dispuestos a revelar información, verdadera o errónea, de un asunto en particular.

Insisto, no se trata aquí de dilucidar si el periodista puede o no usar este tipo de filtraciones (aquí lo hemos hecho en muchas ocasiones), sino preguntar si las “fuentes cercanas a la investigación de la PGR” podrían, con sus indiscreciones intencionadas, dañar al debido proceso, ahora tan de moda, y si, en todo caso, un juez podría reclamar la revelación de la identidad de los filtradores.

No es lo mismo citar fuentes de Los Pinos o de cualquier otra dependencia para dar fuerza a revelaciones o comentarios, pues todo cae en el mundo de la especulación o de la tan gustada conspiracionitis, que referirse a funcionarios cercanos a una investigación concreta de la PGR porque en el tema Odebrecht, como en otros asuntos en los que está de por medio la libertad y la fama pública, es de rutina identificar a los pocos que tienen acceso a la carpeta de investigación.

De rutina también es que políticos y funcionarios públicos (para el caso es lo mismo) y periodistas nos usemos mutuamente; ellos para difundir lo que les viene en gana, cualquiera que sea su intención, y nosotros para ganar lectores y parecer informados.

Sólo la experiencia y sagacidad del reportero le permite percatarse cuando está siendo utilizado con mentiras.

Nada novedoso, pero, en este caso concreto, la filtración tiene que ver con una carpeta de investigación de interés del Estado mexicano que quema las manos del encargado de la Procuraduría y usan, a su gusto, el subprocurador Muñoz y Azuara para fraguarse un futuro mejor.

La más preocupada es la fiscal García Ocampo porque sólo ella y Azuara son quienes cotidianamente tienen que ver con el caso y, al final, podría ser quien pague los platos rotos por ser la de menor rango.