miércoles, agosto 12, 2020
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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

AMLO, el compadre incómodo

No será fácil que muchos digieran que no hay truco en la congruente decisión de López Obrador de cancelar a Miguel Rincón el contrato que legalmente ganó en la licitación para proveer papel para los libros de texto

Por Juan Bustillos

Andrés Manuel López Obrador estaba muy lejos de imaginar que teniendo en sus manos el poder casi absoluto del país se convertiría en el compadre incómodo.
Como vivimos tiempos en que todo mundo es sospechoso de ser corrupto o simulador (esto sin contar porfirista, neoliberal, conservador, fifí, etcétera) no será fácil que muchos digieran que no hay truco en la congruente decisión de Andrés Manuel con su discurso de que el gobierno cancele a su compadre Miguel Rincón el contrato que legalmente ganó en la licitación para proveer el papel necesario para los libros de texto gratuitos.
Miguel no es un empresario de ocasión, nacido al calor del triunfo de la Cuarta Transformación, como solía ocurrir en el pasado neoliberal, según cuentan las historias. Lo recuerdo, en Durango, de los tiempos en que el principal empresario maderero era Gilberto “El Chibeto” Rosas, emparentado, por cierto, con el general Lázaro Cárdenas. En aquellos tiempos, Rincón tenía una magnífica relación con el secretario de Hacienda, Gustavo Petricioli.
Con el tiempo escaló hasta el primer lugar al obtener la concesión de los bosques de Ajijic, Jalisco; posteriormente compró lo que en su momento fue PIPSA, el monopolio de papel periódico con el cual, según las historias de la época, el gobierno controlaba a la prensa escrita y muchos editores amasaron fortunas dejando de pagar el papel o consiguiendo descuentos en el precio.
Hace mucho que el empresario, dueño ahora de Bio Pappel, se convirtió en factor político. Fue interlocutor fundamental en el gobierno de Vicente Fox, agrupado con personajes de los medios de comunicación, como Juan Francisco Ealy Ortiz y Olegario Vázquez Raña, e incluso con el cardenal Norberto Rivera y el inefable arzobispo Chedraoui.
Pero la gran sorpresa la dio el 17 de marzo pasado al convertirse en el primer compadre de la Cuarta Transformación. El Presidente López Obrador y su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, fueron padrinos de bautismo de su hija.
Mucho antes, el 15 de noviembre de 2018, el entonces Presidente electo anunció que un grupo de empresarios lo asesoraría: Ricardo Salinas Pliego, Bernardo Gómez, Olegario Vázquez Aldir, Carlos Hank González, Daniel Chávez Morán, Sergio Gutiérrez Muguerza, Miguel Alemán Magnani y Miguel Rincón.
Porque lo conozco, no tengo duda de que Miguel no esperará a que el gobierno encuentre la manera de no violentar la ley para cancelarle el contrato y que ni siquiera colocará a su compadre en el predicamento de tener que pedirle que se retire del negocio; él mismo notificará a la autoridad su decisión de no convertirse en instrumento para que el padrino de su hija sea tachado de practicar lo que combate a diario en el púlpito mañanero de Palacio Nacional.
Por su condición del empresario papelero mejor posicionado no necesita de compadrazgos, influyentismo o nepotismo para ganar ese y más contratos, pero, sin duda, fue un mal error de cálculo competir para surtir el papel de los libros de texto gratuito porque era previsible que, de ganar, se convertiría en causa de escándalo… para su compadre.
Por eso, quizás el viernes, antes de la reunión del Gabinete de Seguridad y de la conferencia de prensa mañanera, el asesor bíblico del Presidente le dio a leer a Mateo 5:29 (“… si tu ojo derecho te es ocasión de pecar arráncalo y échalo de ti porque es mejor que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno”) y, acto seguido, anunció que ordenaría buscar la manera de cancelar el contrato a Bio Pappel sin violar la ley, y que también lo platicaría con su compadre.
“Quiero dar a conocer aquí a los mexicanos, a todos, que voy a pedir a la instancia correspondiente del Gobierno que se busque la forma legal de que se cancele ese contrato, esa compra; le pido a mi compadre, a Miguel Rincón, que entienda las circunstancias; nosotros no sólo somos honestos; queremos que se sepa, que no quede ninguna duda de nuestra integridad; es ser y parecer, y esto aplica en todo”, dijo.

CONGRUENCIA CON LO QUE PREDICA
Creo que es un gran gesto a celebrar del Presidente porque habla de su congruencia con lo que predica, y que lo será también de Rincón, pero es evidente que éste debe dar el primer paso porque no hay razón legal para que el gobierno cancele el contrato.
Hacerlo por los pantalones del Presidente sólo para que la crítica no hable de influyentismo, compadrazgo, etcétera, podrá ser ejemplar y hasta moral, pero, a todas luces, ilegal.
No creo que haya muchos mexicanos en los zapatos de Miguel porque, hasta donde sabemos, el Presidente no colecciona compadres “de grado”, como se llama a quien te bautiza un hijo o apadrina a una pareja de novios en el altar de bodas.
Sin embargo, hay muchos que tienen una relación estrecha, de décadas, de toda la vida, con López Obrador, con sus hijos y su esposa Beatriz.
La lista es interminable (baste revisar la oriundez de muchos de los funcionarios sexenales: Hay tantos tabasqueños en el gobierno como mexiquenses en el sexenio pasado), pero sería injusto, como aquí señalamos antes, afirmar que Martha Bárcena no debe ser Embajadora en Washington sólo porque es tía de la esposa del Presidente o que Yasmín Esquivel no debe ser ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación por ser esposa del ingeniero José María Riobóo, el principal asesor en materia aeroportuaria, y en segundos pisos, de López Obrador.

Seguramente no son compadres, pero el trato íntimo ha de ser el de “Mi Compa”.
Para decir lo menos, es injusto que a Miguel Rincón se le trate con la regla de 3 que no se usa con otros de indudable cercanía al Presidente, por más que no les bautizara a sus chiquillos.
¿Qué le queda al compadre presidencial? ¿Buscar otro país en dónde hacer negocios?
Cuando Andrés Manuel iniciaba su carrera política, la familia Rincón ya estaba en el negocio de la madera, y mucho antes que, desde la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, su compadre intentara alcanzar la Presidencia, Miguel, ya estaba en el del papel. A todas luces, hoy, es injusto que por emparentar, porque eso significa ser “compadres”, Miguel tenga que buscar otros horizontes para seguir su carrera de empresario.
Aunque la otra alternativa, absurda, por cierto, sería que para cumplir con el discurso, y no afectar a sus compadres, contemporáneos y paisanos que emigraron a la Ciudad de México para ingresar al gobierno, Andrés Manuel se ausente de la Presidencia.
Como esta solución no es opción, la Secretaria de la Función Pública, Eréndira Sandoval, debe investigar, en calidad de urgente, en las dependencias gubernamentales del país, sean federales, estatales o municipales, incluso en las universidades, si se están usando libretas Scribe porque no faltará que sólo por eso alguien califique al Presidente de neoliberal.
De la que se salvó César Yáñez al no invitar al Presidente de padrino o testigo de su boda.

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