“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

La misión casi imposible de José Narro

Si bien se había mantenido extrañamente sereno, ecuánime, saca la casta y se comporta como exigen los priistas que no se resignan a la extinción de su partido

Por Juan Bustillos

Parece tarde para el doctor José Narro, pero nunca lo es.
Pepe Narro, por fin, decidió mostrar que sí quiere sacar al buey de la barranca y no estar dispuesto a que, mediante lo que llama “la mayor simulación de la historia”, y legalizando “la trampa y el acarreo”, el PRI se convierta en “satélite del partido del gobierno (Morena), en un partido testimonial o marginal” que, incluso, desaparezca.
Hasta hoy, el ex rector de la UNAM y ex secretario de Salud, pero también ex director de la Fundación Siglo XXI, que transmutó en Fundación Colosio tras el asesinato de Luis Donaldo, se había mantenido extrañamente sereno, ecuánime, pero en vísperas de la publicación de la convocatoria amañada por Claudia Ruiz Massieu a favor de Alejandro Moreno, que ya pidió licencia como gobernador de Campeche, sacó la casta y se comportó como exigen los priistas que no se resignan a la extinción de su partido.
Narro había dejado la confrontación al ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, y a la ex mandataria de Yucatán y también ex secretaria general del PRI, Ivonne Ortega, pero ya sacó la casta y con la autoridad moral intacta, no obstante las constantes agresiones que ha sufrido en las conferencias de prensa mañaneras del Presidente López Obrador, levantó la mano para que sus posibles electores se enteren de que sí quiere.
Narro asegura que la “esencia y la existencia del PRI están amenazadas” por el Comité nacional que encabeza Claudia Ruiz Massieu “y quienes lo apoyan”, y que los priistas no deben permitirlo, sin embargo, se guarda identificar a quienes combate.
Pero cualquiera lo sabe.
Para no ir más lejos, atrás del gobernador campechano está el llamado cartel de los gobernadores priistas que, como cualquier militante sabe, puede echar mano del presupuesto para llenar las urnas con votos a favor de Moreno, conocido primero como “Alito” y, desde la toma de posesión de López Obrador, como “amlito”, pues se supone que tiene el encargo de terminar de sepultar al PRI.
En definitiva, parece que el doctor Narro perdió tiempo precioso en decidirse a combatir en serio, pero ahora que lo hace se nota la ausencia de quienes presuntamente lo apoyan.
Mientras los gobernadores no tienen rubor en reunirse para mostrar lo que en el gastado argot priista se llama “músculo”, los impulsores de Narro se mantienen en la oscuridad, aunque existe la presunción de que cuenta con el apoyo de Manlio Fabio Beltrones y Aurelio Nuño, aunque éste parece haber desertado.
Esperemos a ver al verdadero Narro luchando en la que a todas luces se antoja una misión imposible: Vencer a los impulsores de Moreno, un cocktel en el que podrían estar los gobernadores priistas, el Presidente López Obrador y quienes perdieron el poder en 2018.