“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Terminó la luna de miel con AMLO

Con seguridad, desde el primer día de diciembre sacará la espada

 

Por Juan Bustillos

 

Día inolvidable.

Después de escuchar ayer la enumeración de los logros económicos de su gobierno en la lectura de su último informe estuve a punto de hacer una mini encuesta entre los ex presidentes del PRI que asistieron al último informe del Presidente Peña Nieto con sólo dos preguntas: ¿Cómo fue que perdieron? y ¿por qué la manera escandalosa en que ocurrió?

Alejé la tentación porque ¿qué podrían contestar? Cada cual tiene una respuesta que lo aleja de responsabilidad propia y, además, para qué apenarlos si el Presidente ya lo explicó en la casi interminable serie de entrevistas periodísticas previas al evento de ayer.

Hay otras cosas a observar y registrar.

Porfirio Muñoz Ledo, que no pudo cumplir el sueño, de su vida, ser presidente de México, vive a plenitud la generosidad de Andrés Manuel López Obrador. Se comportó con la gravedad que implica su papel de cofundador de la Cuarta República. Tal vez imaginó a su maestro Mario de la Cueva embargado por la emoción; no vivió para ver hasta dónde llegó su discípulo.

Y Martí Batres, con cara de aburrimiento, deseoso, quizás, de que la ceremonia se hubiese desarrollado en el Congreso de la Unión para no verse obligado a comportarse como dictan los usos republicanos.

Uno de los momentos más emotivos, salvo la disculpa del Presidente a su familia por comprender el tiempo que le tocó vivir y estar siempre a su lado, fue el prolongado aplauso con que los asistentes se unieron al reconocimiento a las Fuerzas Armadas, en las personas del general Salvador Cienfuegos y del almirante Vidal Soberón, y a las policías Federal y de la PGR por su lucha contra el crimen organizado.

Abandono Palacio Nacional con la certeza de que el sexto informe del Presidente Peña Nieto quizás sea el último evento al que asistiré en la sede del Poder Ejecutivo federal. A partir del primero día de diciembre todo cambiará, así que aprovecho para despedirme de oficiales anónimos del Estado Mayor Presidencial que para esa fecha estarán alejados del presidente de la República, irreconocibles con su uniforme de campaña, prestando otros servicios, como combatir al crimen organizado, en el territorio nacional.

¿Nostalgia? Sí, porque te envuelven los recuerdos. Salgo por la misma puerta hasta donde me acompañaba mi compadre y hermano Rafael Reséndiz cuando trabajaba en el torreón derecho de Palacio para Jesús Silva Herzog. Por ahí salía también con Pedro Aspe y Jaime Serra Puche para caminar hasta el Danubio.

Pero no hay lugar para nostalgias. Mientras camino por el Centro de la Ciudad de México me asalta la realidad que también convierte a la de ayer en una fecha inolvidable porque marca el final de la falsa tersura que ha distinguido a la transición a partir de que López Obrador recibió la llamada telefónica de Peña Nieto felicitándolo por el triunfo.

A través de las redes sociales me entero de que el próximo secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, anunció que Santiago Nieto encabezará la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP, es decir, su misión será combatir el lavado de dinero y la corrupción.

Nieto es el ex subprocurador que encabezó la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales y fue destituido el 20 de octubre del año anterior por el encargado del despacho de la Procuraduría, Alberto Elías Beltrán, por violar el código de conducta de la PGR.

No tengo duda: La luna de miel ha concluido porque Santiago Nieto tiene ganas de pelear. Acudió a López Obrador en plena campaña para ofrecer información sobre casos que tuvo a su cargo, Odebrecht concretamente. Ahora, todo el México político es su territorio.

Con seguridad, desde el primer día de diciembre sacará la espada.

Sí, el de ayer será un día inolvidable por el regalo inesperado que tenía Andrés Manuel.