“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

El secreto que guarda Manuel Velasco

Lo no permisible es que nos quiera ver la cara con eso de que no pidió ayuda para que los senadores de Morena cambiaran el sentido de su voto y así poder regresar a la gubernatura; pero además que, al concluir su mandato, decidirá si regresa al Senado porque su prioridad es Chiapas

Por Juan Bustillos

¿Por qué de pronto Manuel Velasco Coello (lástima de apellido materno) se convirtió en la perla más preciada de dos aliados impensables, Morena y el PRI?

Como cualquiera sabe, Velasco hizo malabares para, en el último momento, ser incluido como candidato a senador por el Partido Verde; eso sí, previa serie de reformas a la Constitución chiapaneca que le permiten regresar al Palacio de Gobierno en Tuxtla.

Luego pidió licencia como gobernador para tomar posesión de su escaño y, una vez convertido en padre de la patria, trocó a la llamada Cámara Alta en Baja, obligando a los senadores a votar 2 veces el mismo día: una, para negarle el regreso a gobernar a sus paisanos y, otra, para que se largue y no regrese sino hasta después del 8 de diciembre, al concluir su mandato.

¿Suena a galimatías?

No lo es, aunque parezca; de lo que no hay duda es que se trata de una desvergüenza por parte del senador-gobernador.

Lo sorprendente es que, por razones que sólo él parece conocer, obligó al moreno Ricardo Monreal y al priista Miguel Osorio Chong a ofrecer un espectáculo infame bajo el supuesto de la defensa del derecho del legislador a jugar con el Congreso.

Desde luego los diputados y senadores que acumulan 2 chambas simultáneas tienen derecho a optar por la que más les convenga, conforme a sus intereses del momento, pero ¿qué necesidad de un espectáculo en el Senado más pedestre que el protagonizado en la Cámara de Diputados por Gerardo Fernández Noroña enfrentando a Porfirio Muñoz Ledo?

Aceptando la existencia del derecho de Velasco a ir y venir a su antojo del gobierno chiapaneco al Senado, no hay quien me convenza de que, en la primera votación de ayer, cuando le negaron licencia para regresar al gobierno, los senadores, especialmente los morenos y su coordinador, Ricardo Monreal, y el presidente de la Mesa Directiva, Martí Batres, así como el líder de los priistas, Osorio Chong, ignoraban su condición de intocable.

Las crónicas insisten en que, al ser arraigado en la Ciudad de México, el senador operó con sus pares para poder regresar a gobernar por 3 meses más a sus paisanos.

Sin duda operó, pero no con ellos sino con mandos superiores iniciados en su valía en el clima armónico que ha privado en el país en las últimas 5 semanas.

Quienes lo conocen a fondo lo comparan con una especie de leona de 2 mundos que anticipó o ayudó a construir el nuevo presente y el porvenir; es decir, tiene un pie en el gobierno que termina y otro en el que iniciará.

De ser cierto, esto lo convierte en algo así como uno de los grandes personajes de la transición gubernamental.

Para decirlo de otra manera, el gobernador- senador es un activo excesivamente valioso para la tranquilidad del país, tanto que sería mezquino negarle el derecho a estar en su oficina de mandatario chiapaneco los 3 meses que restan a su mandato y poner en orden en sus papeles.

Lo no permisible es que nos quiera ver la cara con eso de que no pidió ayuda para que los senadores de Morena cambiaran el sentido de su voto y así poder regresar a la gubernatura; pero además que, al concluir su mandato, decidirá si regresa al Senado porque su prioridad es Chiapas.