“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Concesionarios de Ford se sienten amenazados

Los concesionarios que han cedido a la presión de los colaboradores de Pérez se encuentran con que, pese a la caída en las ventas, el negocio no debe andar tan mal que en las plazas que ellos debieron abandonar aparecieron otras distribuidoras manejadas por ex empleados de Ford

Por Juan Bustillos

La caída en la venta de los vehículos Ford en México no es el más grave problema que enfrenta el líder de esa armadora en México, el venezolano Héctor Pérez, sino el estilo de sus subalternos para amedrentar a sus distribuidores y obligarlos a concluir sus relaciones comerciales.

El pretexto es reducir el tamaño de la red de distribuidores a causa, precisamente, de la disminución en la venta de unidades, pero en algunos casos la realidad es que los concesionarios que han cedido a la presión de los colaboradores de Pérez, se encuentran con que, pese a la caída en las ventas, el negocio no debe andar tan mal que en las plazas que ellos debieron abandonar aparecieron otras distribuidoras manejadas por ex empleados de Ford.

Algunos de los afectados sospechan corrupción en las decisiones que se han tomado so pretexto de achicar la red de distribuidores, pero se quejan además del procedimiento con que son presionados para abandonar un negocio en el cual han participado, en ciertos casos, por más de 50 años, sin importar que por sus méritos en el negocio hayan sido felicitados por William Clay Ford Jr., Executive Chairman de Ford Motor Company.

Cuentan que con el señuelo de una reunión de trabajo son citados en las oficinas centrales de Ford en la Ciudad de México y que ya ahí son ubicados en un salón en el que se encuentran Lucien Pinto, un colombiano que es director de Ventas, y el mexicano Jorge Yáñez, director de Servicios al Cliente, pero también el abogado Diego Valdovinos, director de Asuntos Legales, y un notario.

Sin mayor explicación, les indican que el único motivo de la reunión es firmar la cancelación de su relación comercial en ese momento dado que las ventas han disminuido.

Los colaboradores de Pérez no escuchan que no es problema exclusivo de los distribuidores en México, sino que Ford ha sufrido una baja en todo el mundo, y sólo contestan que el concesionario no puede abandonar el salón sin antes estampar su rúbrica.

Se han dado casos en que el concesionario se siente intimidado y privado ilegalmente de su libertad, pues le argumentan que no se puede marchar sin antes firmar la cancelación del contrato que lo une a Ford.

El concesionario pide al notario dar fe de lo que está ocurriendo, es decir, que no le permiten abandonar el lugar como es su voluntad, pero el hombre contratado para dar fe ni se inmuta, permanece en silencio.

Al final, el concesionario logra salir, entra en comunicación con sus colegas y reconfirma que en algunos casos quienes cedieron a la intimidación de Pinto y Yáñez se encontraron que en sus plazas aparecieron como concesionarios antiguos empleados de Ford.

¿Cómo es posible esto?, se pregunta, porque, por lógica, si no fuera negocio la venta de esos automóviles, ¿por qué quienes trabajaron en Ford se arriesgan a invertir en plazas que fueron obligadas a cerrar por los colaboradores de Héctor Pérez?

Al momento han cerrado 39 concesionarias de Ford y se calcula que los planes de Pérez es que el número llegue a 50.

El problema para Ford, Pérez, Pinto y Yáñez, que algunos de los concesionarios que se han negado a firmar, sigan el ejemplo del distribuidor de Honda en Coahuila, Guillermo Lozano del Bosque, quien fue presionado para que vendiera agencias en Piedras Negras y Monclova a la firma United A.

Conforme al periódico Vanguardia, Hiroshi Shimizu, presidente del Consejo de Administración Honda de México, fue arraigado por el juez quinto de lo mercantil en Guadalajara, Jalisco, Guillermo Sordia, para responder por la supuesta cancelación arbitraria de operaciones de 2 agencias de Grupo Bellavista, propiedad de Lozano del Bosque.

Shimizu debe responder por abusos y daño económico por valor de 40 millones, además de que debe reiniciar el suministro de vehículos a las agencias de Piedras Negras y Monclova.

Según Vanguardia, el fallo del juez Sordia en el caso 1231/2108 marca un hito en la relación entre armadoras y distribuidores.

Vanguardia asegura que “La historia de Honda-Bellavista es ejemplificativa de una relación desigual, pues dada la animadversión del director comercial de Honda, Edgar Pacheco, contra Lozano del Bosque, se materializó con exigencias inalcanzables de venta (por ejemplo, aumentar 200% el número de unidades vendidas al año), para luego suspender el suministro y la distribución bajo el garlito de ‘incumplimiento de objetivos’”.

Quizá en Ford deberían estar atentos al caso de Honda, porque hay distribuidores que no son fáciles de convencer, aun cuando reciban el trato que suelen dar Pinto y Yáñez, y muy probablemente sigan el camino que abrió Lozano del Bosque.