“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Monreal, tumor en trasero de AMLO

Sus desplantes para imponer la agenda deben poner en alerta a presidente electo; algunos miembros de su equipo pueden convertir al próximo gobierno en una especie de kindergarten Montessori, en el que cada quien juega su juego, no el del líder

Por Juan Bustillos

Es probable que Ricardo Monreal no se haya percatado, pero sus aspiraciones al 2024 podrían convertirse en un tumor en el trasero de la Cuarta Transformación.

Ricardo es uno de los ex priistas más completos del primer círculo de Andrés Manuel López Obrador (y vaya que los hay, como Porfirio Muñoz Ledo, Manuel Bartlett, Marcelo Ebrard, Alfonso Durazo, Esteban Moctezuma, etcétera), pero haría bien en prescindir, por lo pronto, del profesional que ha llevado su autoestima a niveles sólo comparables a la de Porfirio Muñoz Ledo.

Es debatible, pero quizás tenga razón en eso de ser el único que puede presumir de haber doblado al Presidente electo; me explico: Como Andrés Manuel le negó ser candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de México no tuvo más remedio que entregarle, en consolación y desagravio, una posición de envergadura, la coordinación de Morena en la Cámara de Senadores. Esto lo convirtió en propietario de la Cámara Alta; es suya, sólo suya, sin contrapesos, ni siquiera el del presidente de la mesa directiva, Martí Batres, a quien ha impuesto su primacía en cada ocasión que es necesario, a diario.

Es probable que todo esto sea cierto, pero Monreal tiene que solicitar cita urgente a su profesional porque la autoestima le está haciendo un daño, mayúsculo, que quizás no previó.

Ayer ocasionó al presidente electo un daño mayúsculo, probablemente mayor a las consecuencias de la cancelación, vía una singular (para decir lo menos) consulta popular, de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco.

Ni siquiera en los momentos más disparatados de la campaña por la Presidencia, ni en los momentos álgidos del debate aeroportuario, la Bolsa Mexicana de Valores había registrado una caída tan sensible ni las acciones de los bancos más conspicuos del país habían sufrido pérdidas mayores.

Y todo porque al coordinador de Morena en el Senado se le ocurrió que por la vía de la votación en el Congreso de la Unión, es decir, una iniciativa de ley, el sistema bancario debe disminuir las comisiones que los bancos cobran a sus usuarios. Según sus cálculos, el 30 por ciento de las utilidades de la banca proviene de las comisiones.

La situación se puso grave por la tarde noche de ayer, así que pregunté por aquí y por allá y me encontré con una respuesta que me llevó a recordar a Juan José Bustillos. Monreal no consultó con el presidente electo su presunta iniciativa de ley sobre la banca; tampoco pasó por la oficina que elabora y elaborará los proyectos legislativos de López Obrador, es decir, se le hizo fácil (como dice mi hijo) sacarse de la manga un engendro que quizás reciba el beneplácito de los usuarios de la banca, pero que, por lo pronto, ya le abrió un nuevo frente de guerra al líder de la Cuarta Transformación.

Para decirlo de otra, Monreal está jugando su propio juego sin considerar que sus iniciativas para ganar la carrera a Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard en 2024 ponen en riesgo la Cuarta Transformación y el liderazgo de López Obrador.

Ricardo está pecando de inexperto, lo que no es posible creer dado su currículum impresionante en política, pero sus desplantes para imponer la agenda deben poner en alerta a López Obrador: Algunos miembros de su equipo pueden convertir al próximo gobierno en una especie de kindergarten Montessori, en el que cada quien juega su juego, no el del líder.

Para decirlo de otra manera, si Andrés Manuel no mete en orden a Monreal y a otros que sienten tener valor propio, lo que viene será un espectáculo permanente que lo obligará a salir para advertirles, como ayer en el caso de Monreal, medir el impacto de sus iniciativas, pero no puede hacerlo a diario. Un manotazo a tiempo, como las nalgadas de nuestros padres en nuestros tiempos, es la mejor receta.