“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Durazo a luchar contra la conspiración

La verdad es lo único que no impacta a la sociedad

Por Juan Bustillos

 

A Alfonso Durazo le tocó vivir, en la Cuarta Transformación, al otro lado de la mesa.

En el pasado dedicó su tiempo y esfuerzo a demandar el esclarecimiento de la ejecución de Luis Donaldo Colosio bajo la sospecha de que en Lomas Taurinas no actuó un asesino solitario, Mario Aburto, sino un frío sicario adoctrinado o cumpliendo órdenes, en todo caso en complicidad con elementos del Estado Mayor Presidencial, que le permitieron llegar hasta el candidato del PRI y dispararle a quemarropa; hoy, a nombre del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y como responsable de la seguridad de los mexicanos, pide no generar especulaciones ni compartir noticias falsas sobre la muerte de Erika Alonso y Rafael Moreno Valle.

Hace bien el secretario de Seguridad Pública en pedir prudencia y mesura, pero debe darse de santos de que estén de vacaciones los expertos en la teoría de la conspiración y aquellos que aún en plena Cuarta Transformación dicen continuar teniendo acceso a fuentes y documentos oficiales nunca identificados, pero que sirven para explicar todos los acontecimientos que estremecen al país. En este caso, el desplome del helicóptero en el que viajaban la gobernadora poblana y su marido, el coordinador de los senadores panistas.

Pero Alfonso predica en el desierto, porque el accidente –o lo que haya sido- en el que perdieron la vida ambos personajes del panismo se dio en un contexto de crispación política propicio para la proliferación de todo tipo de conspiraciones que colmarían las expectativas de los guionistas de las series de Netflix.

Mientras más tiempo tarde el gobierno en ofrecer una versión satisfactoria, respaldada por todo tipo de expertos nacionales o extranjeros, representantes de la empresa fabricante de los helicópteros Augusta, etcétera, la sospecha crecerá como bola de nieve rodando cuesta abajo.

Más aún, la verdad es lo único que no impacta a la sociedad. Al final, lo único en sentar sus reales es la conspiración.

Y en este caso, como en el asesinato de Luis Donaldo, la caída del avión en el que viajaban Juan Camilo Mouriño y José Luis Santiago Vasconcelos; el desplome del helicóptero tripulado por Francisco Blake Mora o en el choque de la nave que mató a Ramón Martín Huerta, en el imaginario popular no queda el  psicópata que actúa por sí mismo, por adoctrinamiento o en cumplimiento de un contrato, como en la muerte del sonorense priísta, o de un accidente mecánico o la falla humana, que por regla general fueron las versiones oficiales del deceso de los políticos panistas, sino la existencia de una mano, no identificada, que meció la cuna para deshacerse de ellos.

Apenas se supo, por comunicación vía Twitter del Presidente de la República, de la caída del helicóptero de los Moreno Valle empezaron a circular todo tipo de “noticias falsas”, como las llama Durazo; en realidad, algunas disparatadas, que incluyeron videos que atrajeron la atención de las redes sociales.

Cuando la ejecución de Luis Donaldo hubo medios de comunicación que utilizaron los servicios de “expertos” en cuestiones boxísticas para explicar cómo fue el atentado. Gente de televisión siguió cuadro a cuadro, en video, los movimientos del candidato presidencial del PRI para probar que no fue uno, sino 2, los ejecutores. Incluso, se dio por hecho, irrebatible, que una melodía fue la señal para iniciar el operativo. Más aún, el cambio, a última hora, del lugar del mitin sirvió para sospechar de organizadores de la supuesta conspiración. Hasta se dijo que un Aburto sin bigote, que suplantó a otro que sí lo tenía, aceptó, a cambio de ignoro qué, pasar los últimos 24 años en prisión pagando un crimen no cometido.

Y aún hay quien cree todo esto a pesar de la investigación exhaustiva de la PGR.

Quiso la vida que Alfonso, hoy, sea responsable de la investigación de la lamentable muerte de 2 personajes emblemáticos de la oposición panista; ella, Martha Erika, ganó, en 2 ocasiones, la gubernatura de Puebla al moreno Miguel Barbosa, y su esposo, Rafael, avanzaba, a paso rápido, como el líder natural de su partido; sin duda pelearía la candidatura presidencial de 2024.

A querer o no, el secretario de Seguridad Pública deberá luchar contra nuestro gusto por la conspiración una vez que concluyan las vacaciones de finales de 2018 y principios de 2019. Para entonces deberá tener noticias que convenzan a propios y extraños, de lo contrario, la sospecha se habrá instalado o, como diría Mario Ruiz Massieu cuando asesinaron a su hermano José Francisco, los demonios se habrán soltado