martes, septiembre 21, 2021
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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

En juego autonomía de la Corte y el poder absoluto de La Cuarta

Seis ministros determinarán con sus votos el rumbo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que al día de hoy intenta no sucumbir ante las aguas del tsunami electoral.

Por Juan Bustillos

Al hermanito que recuperé, ¿quién lo dijera?, en plena Cuarta Transformación

Suena a exageración, pero la Cuarta Transformación se juega el miércoles el control absoluto del poder en la elección del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Absoluto al menos hasta 2021 cuando las oposiciones tengan oportunidad de ser un contrapeso verdadero en la Cámara de Diputados, a condición que logren recuperar los electores perdidos en 2018, porque, por ahora, la ausencia de Rafael Moreno Valle en el Senado ha facilitado las cosas a Ricardo Monreal a causa de las divisiones panistas, la debilidad del PRI y los odios insuperables entre sus escasos senadores, y porque Enrique Alfaron, con todo lo que trae a cuestas, aún constriñe su fuerza a Jalisco.

Desde luego, el tema se puede abordar de otra manera. Se puede decir que en el primer día hábil del año estará en juego la independencia del único poder de los 3 federales, el que ha convertido en elemento de batalla al tema salarial de sus componentes, es decir, la reducción de ingresos en el Poder Judicial de la Federación por abajo de lo que gana el Presidente López Obrador.

Seis ministros determinarán con sus votos el rumbo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que al día de hoy intenta no sucumbir ante las aguas del tsunami electoral.

Bajo la presidencia de la decana de la Corte, Margarita Luna Ramos, se librará una batalla que puede ser crucial para el futuro del país. Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, Jorge Mario Pardo Rebolledo, Alberto Pérez Dayán y Arturo Zaldívar buscarán ocupar el lugar de Luis María Aguilar Morales.

Al parecer la confrontación será entre el más joven de los ministros, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, y el más adulto, Arturo Zaldívar.

La verdad es que uno y otro son respetados en el ámbito jurídico. He escuchado opiniones favorables de los dos en bandos disímbolos, en especial de ex secretarios de Gobernación y ex procuradores generales de la República en mandatos priistas cuyos prestigios permanecen incólumes.

Como sea, siempre queda un tercero en discordia. Alberto Pérez Dayán que, sin embargo, en su propuesta de trabajo, cerró los ojos a un problema innegable en el Poder Judicial de la Federación, la corrupción.

El verdadero riesgo de la autonomía de la Corte vendrá en la elección de los próximos ministros porque sin duda Andrés Manuel buscará aumentar el número de sus incondicionales.

No lo consiguió en el relevo de José Ramón Cossío por la descarada militancia morenista de 2 de las propuestas, pero sobre todo porque nada tenían que hacer frente a Juan Luis Alcántara Carrancá, empujado también desde el círculo más estrecho del Presidente.

Hay dos riesgos más: la intención de crear un Tribunal Constitucional que arrebate a la Corte la atribución de arbitrar entre Poderes, y la absurda propuesta de un diputado del PT de que sea el pueblo sabio quien elija a los ministros, no en consulta popular, lo cual sería aberrante, al menos en términos en que se definió la muerte del NAIM, sino en votación directa.

Si ambas cosas ocurrieran, el Tribunal Constitucional terminaría al servicio de AMLO y los ministros serían elegidos por la militancia de Morena lo cual ya ocurre en el Senado, pero con escaso margen de maniobra, pues el coordinador de sus legisladores aún tiene que negociar con las oposiciones.

Al margen de estos supuestos, el Poder Judicial de la Federación está obligado a adaptarse a los nuevos tiempos. Pecará de irrazonable quien niegue corrupción en todos sus ámbitos; ni siquiera las prédicas o el combate de López Obrador podrán con ella porque lo que se juega en tribunales federales, como en los del fuero común, es dinero y libertad, y ésta se traduce en lo primero.

Por lo pronto y para no ofrecer la impresión de mezquindad, el Poder Judicial podría dar un paso haciendo suya la investigación del consejero de la Judicatura Federal y ex presidente del Tribunal Superior de Justicia de Zacatecas, Felipe Borrego, que contiene a detalle, nombre a nombre, puesto a puesto, el nepotismo imperante en el Poder Judicial de la Federación, sin que esto signifique que muchos parientes de ministros o ex ministros, magistrados y ex magistrados, jueces o ex jueces, ingresaron y crecieron por méritos propios, no por influencias, necesariamente.

Un paso más, intentar destruir la red de complicidades construida con paciencia e inmenso poder por el ex consejero jurídico presidencial, Humberto Castillejos.

Es probable que la embestida de la Cuarta Transformación contra el Poder Judicial sea tan pedestre como las emprendidas contra otros sectores del gobierno, pero ministros, magistrados y jueces no pueden cerrar los ojos ante una realidad que daña a quienes sí hacen su labor con la ley en la mano, que son los más.

Ellos mismos pueden sacudir su cama y mantener a raya a López Obrador o a quienes, a su sombra, pretenden el poder absoluto, y seguir siendo el Poder autónomo que el país necesita para mantenerse en el rumbo de la democracia.

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