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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

La casi imposible misión del ministro Zaldívar

Lo que sigue es la designación de la Comisión de Administración que, integrada por Zaldívar y 2 ministros más, revelará las intenciones del nuevo presidente del Supremo Tribunal de incorporarlo a la austeridad en boga

Por Juan Bustillos

Como aquí insistí una y otra vez, con base en información fidedigna, Arturo Zaldívar Lelo Larrea ya es presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; y como ya había dicho también, enfrenta dos misiones, ambas de tal envergadura que sólo podrían ser confiadas a héroes de Marvel.

Una, mantener la autonomía de la Corte ante el poder cada vez más avasallante de Andrés Manuel López Obrador que ya controla 2 de los 3 Poderes de la Federación por voluntad del electorado, el Ejecutivo y el Legislativo.

En la última conferencia mañanera exhibió sin pudor la subordinación del Legislativo al Ejecutivo, como si se requirieran más elementos probatorios: la Guardia Nacional ya existe en los hechos e incluso opera, sin importar que el Congreso esté a la espera de su aprobación pasadas las vacaciones.

La asunción de Zaldívar tiene como base su prestigio entre sus pares, su bien reconocida convicción de la autonomía de la Corte y del Poder Judicial de la Federación, así como la de que el único Tribunal Constitucional está constituido por los 11 ministros del pleno, por nadie más, cuya elección no puede ser llevada a las urnas ni confiada a consulta popular alguna.

Pero el ministro presidente Zaldívar tiene otra misión, quizá más complicada que resistir el asedio del Presidente López Obrador, porque en este caso la interlocución es con enlaces cuya moralidad conoce bien, son ajenos a cualquier intención de anular la autonomía de la Corte y le inspiran la mayor de las confianzas.

Desde hoy, el sucesor de Luis María Aguilar debe afanarse en destruir la red de complicidades tejidas en la Corte y en el Poder Judicial de la Federación por el ex consejero jurídico presidencial Humberto Castillejos.

Con toda la fuerza que le daba la cercanía con el entonces presidente Peña Nieto, pero apalancado por el poder tras el trono, Luis Videgaray, Castillejos construyó un entramado que operó incluso en contra de los intereses de su jefe, poniendo en riesgo su seguridad jurídica, y llevará años derruir.

Es tarea ardua y será dolorosa, pero la Corte y el Poder Judicial deben gozar de autonomía plena y no estar a la disposición del Presidente de la República o del Congreso, que para el caso ahora son lo mismo, ni del ex consejero jurídico Castillejos.

Esta experiencia no la vivió ni Benito Juárez.

Lo que sigue es la designación de la Comisión de

Administración que, integrada por Zaldívar y 2 ministros más, revelará las intenciones del nuevo presidente del Supremo Tribunal de incorporarlo a la austeridad en boga.

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