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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

AMLO es humano, no iluminado ni transfigurado

Es de alabar que contuviera su carácter; el no estar ‘satisfecho’, y que lo diga, es como para parar los pelos de punta a quien lo escucha en voz de un Presidente de México

Por Juan Bustillos

La Guardia Nacional sigue siendo un tumor en las posaderas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, pero alivia saber que el Presidente ni es transfigurado, como Cristo, según narra el Nuevo Testamento de Porfirio Muñoz Ledo, ni illuminati, al estilo de la narrativa de Dan Brown, ni cruzado, que, con pretexto de liberar Tierra Santa, sea capaz de convertirse en una especie de Pedro el ermitaño, dedicado a masacrar infieles, sino un hombre capaz de manifestar su molestia (¿exagero?) porque Mario Delgado no consiguió que los diputados le dieran gusto con el mando militar de la Guardia Nacional.

“No estoy satisfecho”, dijo Andrés Manuel, en la conferencia mañanera, al referirse a la minuta que crea la Guardia Nacional, aprobada por Morena con el auxilio del PRI.

Es de alabar que el Presidente contuviera su carácter. El no estar “satisfecho” y que lo diga es como para parar los pelos de punta a quien lo escucha en voz de un Presidente de México.

Andrés Manuel parecía estar encabronado aun y cuando su discurso no se salió del corset a que lo obligan las formalidades.

De no estar apegado a la Cartilla Moral de Alfonso Reyes, con seguridad habría enviado al diablo al coordinador de Morena y a la Cámara de Diputados en pleno.

Explicó por qué: La Guardia “va a quedar igual, como si fuese una reedición de la Policía Federal, que ya sabemos que no funcionó; no por culpa de los elementos, sino porque, desde que se creó en el Gobierno de Zedillo, no se le dio fuerza”.

En realidad, no debió hablar de elementos porque desde la primaria sabemos que sólo son cuatro, aire, fuego, agua y tierra. Se refería a la Policía Federal, que, conforme a sus informes (y no se equivoca), sólo cumplió del todo cuando fue usada para recuperar la UNAM en tiempos en que, hasta que se le apareció el almirante Wilfrido Madrid, “El Mosh” la tuvo en su poder.

Sabe el Presidente que sólo le queda un recurso, el Senado de la República, que puede aprobar la minuta como se la envió la Cámara Baja o modificarla, de tal manera que le cumplan el gusto, que a la letra es: “… que se contemplen temas que fueron eliminados en la aprobación, sobre todo lo relacionado con la participación de las Fuerzas Armadas en el proceso de capacitación, de formación y de la definición, con claridad, sobre la facultad de las Fuerzas Armadas para intervenir en asuntos de seguridad pública; eso tiene que quedar claro, y había un artículo transitorio que se propuso y fue eliminado del proyecto que se aprobó ayer”.

En realidad, al Presidente aún le quedan 3 instancias, el Senado, desde luego, pero si los padres de la patria se insolentan, ahí están los congresos locales, con el inconveniente de que, por ahora, están en manos de la oposición, al menos las 2 terceras partes.

Pero si en estas instancias le fallan como lo hizo Mario Delgado, le resta la postrera. Como decía el comercial de Banamex: El poder de su firma.

Si él no estampa su rúbrica en la ley, y no la promulga, no existirá la Guardia Nacional en los términos que él no quiere, pero tampoco en los aprobados por los diputados del PRIMOR, es decir, Morena y PRI unidos.

El de la bronca es Mario Delgado porque, para efectos de los cuarto transformadores, no dio gusto del todo a su jefe, pero quizás la culpa no sea suya del todo porque, en materia de la Guardia, los malentendidos, las discrepancias, las dudas, las contradicciones y las contraórdenes se dieron desde el primer minuto hasta el último.

El postrero no ocurrió en la conferencia mañanera del miércoles ni en la jornada nocturna del mismo día, encabezada por el Presidente en Palacio Nacional, sino en la mañanera del jueves, en la que López Obrador se dolió de la desaparición del artículo transitorio que  le cayó de peso:

“Tan es así que, aun aprobándose, yo estoy planteando que no estoy satisfecho porque hicieron modificaciones, quitaron un transitorio, entre otras cosas”, fue su queja.

Es decir, el transitorio que contempla la “participación de las Fuerzas Armadas en el proceso de capacitación, de formación y de la definición con claridad sobre la facultad de las Fuerzas Armadas para intervenir en asuntos de seguridad pública. Eso tiene que quedar claro, y había un artículo transitorio que se propuso y fue eliminado del proyecto que se aprobó ayer”.

Delgado no cumplió y debe saber que en un grupo como al que pertenece le puede esperar la defenestración en beneficio de Muñoz Ledo, que no desperdicia oportunidad para servir al Presidente de alfombra.

Pero el verdadero culpable parece ser Pablo Gómez, quien sacó las tijeras y extirpó el ahora famoso artículo transitorio.

Lo ocurrido en Diputados debe ser lección para Ricardo Monreal, que, aún con la desaparición no explicada de Rafael Moreno Valle, que demostró ser capaz de aglutinar a la oposición variopinta del Senado, corre el riesgo de no tener los votos suficientes para que los senadores enmienden la plana a los diputados indisciplinados que hicieron encabritar al jefe.

Quizás llegó el momento de que el Presidente López Obrador se olvide del perdón y el olvido, y recuerde a su gente quién manda, porque la Guardia Nacional ya se le convirtió en problema, y no por la oposición, sino por los morenistas que como Tatiana Clouthier y Pablo Gómez o no están de acuerdo con él o borran lo que él incorpora.

Ya veremos si mañana hay otra modificación. Quien apueste en uno u otro sentido corre el riesgo de perder.

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