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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Rebelión de magistrados del Trife echa a Otálora

No es poca cosa su dimisión; aunque alegue, en su favor, cuestiones éticas y facilitar la transición del Tribunal, lo cierto es que sus pares le dieron la espalda

Por Juan Bustillos

Cuesta trabajo reconocer la derrota; lo sabré yo, pero la ahora ex presidenta del Tribunal Federal Electoral, Janine Otálora Malassis, se percató de la imposibilidad de seguir encabezando el órgano que define el rumbo electoral del país cuando la mayoría de sus pares, los magistrados, se negaron a apoyar a su recomendada, Leticia Bonifaz, para ocupar la jefatura de la coordinación de asesores del Trife.

La magistrada Otálora sólo contó con el apoyo de Reyes Rodríguez Mondragón, que, para lucir bien ante Morena, le brindó su solidaridad, pero a la otrora poderosa magistrada que fue capaz de librar a Morena de la multa millonaria por el fideicomiso que usó para recaudar fondos pretextando ayudar a los damnificados de los sismos no le quedó otra salida que renunciar a la presidencia del Trife.

Otálora recuperó prestigio cuando con el controvertido fallo del Trife, en Puebla, a favor de Martha Erika Alonso, y en perjuicio de Miguel Barbosa, parecía enviar el mensaje de que no había sucumbido al irresistible poder de Andrés Manuel López Obrador.

Para su fortuna, le ayudó a superar el trance el aceleramiento del magistrado José Luis Vargas, que, no sabemos por qué razón ni de parte de quién, subió a su cuenta de Twitter su ponencia, proponiendo la anulación de las elecciones, revocar la entrega de la constancia de mayoría a favor de la esposa de Rafael Moreno Valle y convocar a elecciones extraordinarias.

Todo parecía haber quedado en el olvido, pues ya nadie se acuerda del fideicomiso de Morena y la trágica muerte de Martha Erika y Rafael cubrió de polvo las controvertidas acciones de la magistrada Otálora, pero su empecinamiento en imponer a Bonifaz como coordinadora de asesores del Trife provocó la rebelión, de sus pares, que la empujó a la dimisión.

Ya podrá culpar a lo que llama influencias externas, pero el desenlace en el Trife demuestra que no es posible quedar bien con Dios y el diablo, quien sea cualquiera de los dos.

Lo cierto es que, en el caso de Bonifaz, Otálora olvidó que el ex secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete, recomendó su baja como magistrada en el Contencioso por ¡inasistencias! y que, además, resultaba absurdo imponerla como jefa de asesores en el Trife cuando su experiencia electoral es apenas de un mes de asesora.

Como si fuera poco, Leticia Bonifaz fue cesada por el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Zaldívar.

No es poca cosa la dimisión de la magistrada Otálora, pero aunque alegue, en su favor, cuestiones éticas y facilitar la transición del Tribunal, lo cierto es que sus pares le dieron la espalda al no respaldar la imposición de Leticia Bonifaz como jefa de asesores.

Cualquier otra justificación es mentirosa.