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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Gertz manero, duro, ¡durísimo!

Se equivoca quien suponga que será el ‘fiscal carnal’ que sus enemigos auguran

Por Juan Bustillos

No constituirá mayor problema a Alejandro Gertz Manero destruir el mote de “fiscal carnal” que le fue endosado después de su aprobación, en el Senado de la República, como Fiscal General de la República.

Le será suficiente actuar con celeridad y mucho cuidado, apegándose, estrictamente, a la ley, como le gusta decir, sobre la gran cantidad de casos sensacionales, heredados de la administración anterior, que se acumulan sobre su escritorio, pero también con los casos que está generando la de Andrés Manuel López Obrador a causa de su guerra contra el “huachicol” y su decisión de erradicar la corrupción, que amenazan con ser más escandalosos aún que los heredados.

Se equivoca quien suponga que Gertz Manero será el “fiscal carnal” que sus enemigos auguran.

Es decir, cumplidor, a ciegas, de las consignas provenientes del Poder Ejecutivo Federal, del que depende y no.

Un funcionario cercano a la Presidencia, si se me permite usar la muletilla de los clásicos del periodismo político, lo sabe duro. “¡Durísimo!”, me dijo, lo cual no significa que sea un intratable hombre de poder, sino que, conforme a esta definición, su tónica es ajustarse, estrictamente, a la letra y al espíritu de la ley.

La cara no le ayuda porque tiene el gesto adusto y porque en las madrugadas, cuando aparecía al lado del Presidente López Obrador en las conferencias mañaneras, no había manera de lucir otro rostro, pero, sin duda, es hombre de temer cuando su interlocutor o sus representantes se saben con delito.

Tiene fama de no ceder ante presión alguna, y así es.

No es, de manera alguna, el “fiscal carnal” que en primera instancia deseó López Obrador. Ganó una dura pelea por la nominación con el maestro Bernardo Bátiz, que parecía tener la complacencia del Presidente porque fue procurador durante su mandato en el Gobierno de la Ciudad de México y porque Josefina Vázquez Mota cabildeó intensamente para bloquearlo; al final, Gertz Manero obtuvo los votos necesarios de los senadores morenos y panistas porque hubo quien superó en la gestoría a la ex candidata presidencial.

A QUITAR TELARAÑAS

Gertz Manero llega a la Fiscalía a borrar los peores momentos del final de la Procuraduría General de la República, en la que el encargado del despacho, Alberto Elías Beltrán, mejor conocido como “El Pollo” -después de la renuncia melodramática de uno de los miembros de la “primocracia” que dominó el mundo jurídico del sexenio pasado, Raúl Cervantes-, se independizó del Presidente Peña Nieto.

Sin embargo, la independencia de Elías Beltrán no tuvo que ver con hacer valer la autonomía de la dependencia, sino por temor a quienes llegarían y en beneficio de los asuntos que sus verdaderos jefes protegían en la procuración de justicia.

Por consigna del grupo que dominó las cuestiones jurídicas en el sexenio pasado, por incompetencia o temor a que su relevo pusiera en entredicho sus acciones, Elías Beltrán abdicó de sus obligaciones y facultades como procurador, guardó los expedientes en el archivo y, ante el menosprecio de sus pares, se dedicó a nadar de muertito en espera de ser relevado.

Es curioso, para no decir otra cosa, que asuntos que “El Pollo” resolvió en octubre de 2018 sean notificados hasta finales de enero de 2019. Necesariamente, algo significa esto porque la justicia suele ser lenta y ciega, pero no es para tanto.

No pecaremos de ociosos si recordamos que desde la oficina de Humberto Castillejos, que fungió, casi todo el sexenio pasado, como Consejero Jurídico presidencial, se tejió una red compuesta por abogados, jueces, magistrados y ministros que obedecía, como el perro de la RC Víctor, a la voz del amo, que no era, precisamente, la del Presidente Peña Nieto. Si mucho se me apura, la suya era la única que no escuchaban.

La telaraña sigue casi intacta, sin embargo, Castillejos ya no tiene el mismo poder que en el pasado; ya no está para apuntalarlo Luis Videgaray, por ejemplo. Tampoco Alberto Bazbaz para garantizar que sus consignas sean escuchadas; ahora, el ex jefe del Cisen y de la Unidad de Inteligencia Financiera la pasa en los restaurantes presumiendo a sus amigos de acciones, en las que había balazos y todo.

EXPERIENCIA CONTRA ‘TOREROS’

Aun así, el trabajo del Fiscal no será fácil porque enfrenta ese tejido de complicidades que Castillejos pulió con paciencia, pero también el enojo de jueces, magistrados y ministros sin digerir aún que la austeridad de la Cuarta Transformación pasara también sobre ellos, no obstante su condición de Poder autónomo.

La red de Castillejos, que se resiste a disolverse, más el enojo de jueces, magistrados y ministros, obligará a Gertz Manero a ser más escrupuloso aún de lo que ha sido en sus anteriores encargos. Fue figura principalísima en la campaña contra el narcotráfico en 1976, por su posición como coordinador nacional, durante la Operación Cóndor; luego fue secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México con Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles. Después le tocó inaugurar la Secretaría de Seguridad Pública creada en el sexenio de Vicente Fox.

De aquel paso en la administración de Fox debe recordar sus enfrentamientos con el almirante Wilfrido Madrid, héroe de la liberación, sin mácula, de la Universidad Nacional Autónoma de México en tiempos de Ernesto Zedillo, cuando “El Mosh” la tuvo secuestrada casi un año.

O el enfrentamiento con Genaro García Luna por la escapatoria de “El Chapo” del Penal de Puente Grande apenas iniciado el sexenio foxista.

Hoy estrena la Fiscalía General de la República y su primera misión será convencer a los organismos civiles de no ser el fiscal a modo que designó López Obrador a través de Ricardo Monreal en el Senado.

Además, deberá contener las ansias de toreros que traen locos a algunos a quienes la Cuarta Transformación entregó los irresistibles instrumentos de poder jurídico con que cuenta el Estado.

Esta quizás sea su tarea más difícil, pues son los sumos sacerdotes de la Cuarta Transformación quienes, cobijándose en la lucha contra la corrupción prometida por el Presidente, intentan construir su propia grandeza, enderezar sus venganzas personales o ayudar a los amigos que nunca falta.

Esta batalla, que seguramente dará Gertz Manero, borrará el apodo de “Fiscal carnal”.

Y para esto y aquello necesita ser, como me dicen, duro, durísimo.

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