“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Si AMLO no negocia, vigente Reforma Educativa de Peña

El debate sin cuartel se dará en el Congreso porque la promesa de Mario Delgado fue no dejar ni una coma de la anterior reforma y el Presidente la dio por muerta. Pero la batalla también se dará en las calles, carreteras y quizá hasta en vías férreas de la Ciudad de México, Michoacán, Oaxaca y Chiapas, por lo menos

Por Juan Bustillos

Juan Carlos Romero Hicks, René Juárez, Tonatiuh Bravo y Ricardo Gallardo agarraron a Mario Delgado en la Cámara de Diputados como al Tigre de Santa Julia y colocaron al gobierno del Presidente López Obrador en la necesidad de negociar la Reforma Educativa.

Cuando el coordinador de los diputados de Morena se percató, sus colegas ya le habían echado montón y con seguridad la contra-Reforma Educativa será matizada por aportaciones o amputaciones de la oposición, a menos que el gobierno se niegue a pagar el costo de mantener la vigencia de la Reforma de Enrique Peña Nieto y el Pacto por México, cuya muerte anunció López Obrador a dos días de su triunfo electoral en la cara de su antecesor.

Fue un movimiento inesperado de los coordinadores del PAN, PRI, MC y PRD, que, conscientes de que sus votos son vitales para cualquier modificación constitucional, presentaron en el pleno su propia iniciativa de Reforma Educativa.

No es un caso menor porque, por segunda ocasión, la oposición unida está en condiciones de parar una reforma constitucional del Ejecutivo Federal. La anterior fue la Guardia Nacional que, como la Zarzamora, aún anda penando por ahí en ruego de que alguien dé oxígeno a un artículo transitorio.

Dicho de otra manera, la oposición ya entendió que unida no será vencida.

Es un hecho que, si los dos bandos se montan en su macho, el del Presidente López Obrador y el de la oposición unida, ninguna de las dos reformas pasará y mantendrá vigencia la de Peña Nieto; sin embargo, quienes saben de trabajo legislativo coinciden que la agrupación de Hicks, Juárez, Bravo y Gallardo busca sólo el milagro de cambiar el modo de caminar a la de Esteban Moctezuma.

Para decir una tontería, quizá el Instituto de Evaluación Educativa cambie de nombre, pero nada más, y las reglas que se han dado en calificar de punitivas sean presentadas con un poco de maquillaje, pero en esencia no sufrirán cambio.

Por otra parte, parece de mera anécdota, pero no es así. La iniciativa de las oposiciones no contempla la desaparición de la autonomía universitaria, como, por error o una de esas causalidades casuales, sí lo propone la oficialista.

Y hablo en presente porque a pesar de que desde el 13 de diciembre la Secretaría de Educación Pública dijo haber enviado a la Cámara de Diputados la “fe de erratas” que enmendaba la pifia (por descuido de una secretaria o falla de un programa de cómputo) que mantiene en vilo la autonomía universitaria, al día de hoy no ha llegado a manos de los legisladores.

En la iniciativa de Reforma Educativa enviada por el Presidente el 12 de diciembre a los diputados, la autonomía universitaria desapareció cual se tratara de un milagro del Tepeyac.

Al día siguiente, la Secretaría de Educación Pública se apresuró a enviar a los legisladores una fe de erratas para enmendar un error· garrafal que es histórico y que, si no se enmienda, podría desatar un movimiento estudiantil que ni Gustavo Díaz Ordaz encontraría la manera de parar.

Explicó Moctezuma que, “debido a un error en la captura mecanográfica se señaló ‘VII’ (fracción) en lugar de inciso ‘a) de la fracción VI’, por lo que queda en la iniciativa el texto intacto de la fracción VII relativa a la autonomía universitaria”.

Sin embargo, algo ocurrió en el trayecto porque nadie sabe qué pasó con la famosa “fe de erratas”. Simple y llanamente, al día de hoy no ha llegado al Congreso.

El secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, dijo que se trataba de una falsa polémica porque el error se había subsanado con la emisión de la “fe de erratas”, pero, como ya decía, sigue sin aparecer.

Más aún, en la comparecencia de Moctezuma ante los diputados, se habló de la fe de erratas, pero los legisladores siguen sin tenerla.

Pero esa es otra historia digna de contar en breve porque nadie reconoce la paternidad; por ahora lo importante es que la nueva iniciativa del Ejecutivo y la de las oposiciones parirán un ser que promete no parecerse al de Mary Shelly.

Lo que se da por descontado es que el debate en el Congreso en torno a las dos iniciativas garantizará la movilización de la CNTE, a la que el Presidente y su secretario de Educación prometieron una ley que no sea “punitiva”, es decir, no los obligue a prepararse para ingresar, permanecer y crecer en el sistema educativo.

Mientras que las oposiciones hablan, en voz de Romero Hicks, de mejoras, innovaciones y mantener lo necesario.

En la de Juárez Cisneros, dar certeza laboral a los maestros y respetar sus prestaciones, pero también crear un órgano autónomo que pueda evaluar todo el proceso educativo, buscando mejorar la calidad a partir de la actualización del maestro.

En la de Bravo, convocar a un debate en el que se diga sí a los derechos de los docentes, pero también a sus obligaciones con el Estado Mexicano, y que se reconozcan los derechos de los niños.

Y en la de Gallardo, de la necesidad de evaluaciones formativas para capacitar a los maestros y no correrlos.

O lo que es lo mismo, el debate sin cuartel se dará en el Congreso porque la promesa de Mario Delgado fue no dejar ni una coma de la anterior reforma y el Presidente la dio por muerta. Pero la batalla también se dará en las calles, carreteras y quizá hasta en vías férreas de la Ciudad de México, Michoacán, Oaxaca y Chiapas, por lo menos.