“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Las fisuras en la Cuarta Transformación

Enfrentamientos, a campo abierto, entre el grupo emblemático de Morena amenazan dañar proyectos del Presidente López Obrador

Por Juan Bustillos

Puede ser relevante o no, dependiendo desde donde se mire, pero el grupo emblemático de la Cuarta Transformación empieza a mostrar fisuras –en algunos casos enfrentamientos en campo abierto— que amenazan dañar los proyectos del Presidente López Obrador, de los cuales el más ambicioso quizás sea mantener a Morena en el poder a fin de que, cuando entregue la estafeta a las nuevas generaciones, el país cuente con una nueva Constitución, casualmente la cuarta, como lo anunció en Querétaro al celebrar la promulgación de la “parchada” de 1917.

Desde luego, una nueva Carta Magna hecha por un Congreso Constituyente a la medida de Morena, su fundador, sus huestes y sus dirigentes.

El más visible de los desencuentros ha sido el protagonizado por las secretarias de Gobernación y la Función Pública en la semana que termina; le sigue el que un tanto de manera soterrada mantienen sin tregua la Secretaria de Energía y el director de Pemex.

El último y quizás el que podría tener repercusiones no previstas sea la actitud solidaria que mostró el coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal, con sus colegas de las oposiciones, pero sobre todo con las madres y niños que usan las estancias infantiles, ante la pretensión de la Secretaría de Hacienda, apoyada por el Presidente, de reducir el presupuesto a pretexto del argumento clásico de combatir la corrupción que vendría a resolverse, según la concepción oficialista, con la entrega directa del dinero a los padres de familia.

MINISTRA DEL INTERIOR, SIN PESO NI PODER

Es probable que los desencuentros entre Olga Sánchez Cordero y Eréndira Sandoval, a causa de un penthouse que la Secretaria de Gobernación sí incluyó en su declaración patrimonial o que la de la Función Pública no publicó  por decisión propia con intenciones que nadie acierta a adivinar, no pasen más allá de las clásicas desavenencias de celo entre funcionarios del mismo género; sin embargo, la pelea mediática la estaba perdiendo la ex ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación hasta que documento en mano probó a la Secretaria Sandoval que sí declaro en tiempo y forma la propiedad del inmueble.

Sin ser responsable de la omisión de la publicación de la existencia del ya famoso penthouse, nunca un secretario de Gobernación había sido objeto de una embestida como la sufrida por doña Olga en los primeros 3 meses y medio de gobierno.

Todo empezó por su convicción de que el Poder Judicial de la Federación, de donde proviene, es autónomo y por eso el Ejecutivo y el Legislativo no pueden imponerle políticas como las relativas a las remuneraciones promovidas por el Presidente.

Cuando la exministra intentó conciliar las posiciones encontradas, anunció su decisión de donar su salario como secretaria de Gobernación. Interrogado si seguiría su ejemplo, el Presidente simplemente contestó que no porque no es rico.

Ahora sabemos que Sánchez Cordero no mintió sobre el penthouse y tenemos derecho a especular si la Función Pública le sembró una trampa y, si este fuera el caso, preguntar con qué intención.

Lo saludable es que al final todo se trate de errores involuntarios e inexperiencias y que la intención de Sandoval no fue exhibirla como mentirosa.

Lo cierto es que, amén de que, en beneficio de la Secretaría de Seguridad Pública, fue despojada de las herramientas más importantes que poseían los secretarios de Gobernación para mantener la gobernabilidad y la relación con gobernadores, partidos políticos, poderes fácticos y el Congreso, doña Olga es, sin duda, un ministro del interior sin peso ni poder.

El Presidente le puede ayudar un poco poniendo orden este fin de semana y convenciendo a la Secretaria de la Función Pública de ofrecer una disculpa porque llegó a decir que su colega no declaró el penthouse o lo hizo a nombre de un tercero.

LAS INTROMISIONES DE NAHLE

Menos mediática es la lucha entre Rocío Nahle y Octavio Romero Oropeza. Los desencuentros datan de la transición, pero uno de los últimos y quizás el más relevante sea que la Secretaria de Energía ha hecho suyo el programa de la construcción de la Refinería de Dos Bocas y la reconfiguración de las existentes; incluso se dio el lujo de enviar por escrito la solicitud de “separación” de uno de los responsables del área de hidrocarburos. Le habría bastado con platicarlo con el director, pero creyó conveniente enviar un oficio tal vez para dejar constancia de su poder.

Romero Oropeza ha soportado en silencio las intromisiones de Nahle en sus funciones, pero, a diferencia de Sánchez Cordero, su gran fuerza está en la relación personalísima con el Presidente y su familia más cercana que, en cualquier momento puede manifestarse a su favor y en detrimento de la Secretaria de Energía.

MONREAL Y EL SUDOR DE LAS REFORMAS

A diferencia de otros, Monreal tiene fuerza propia, pero quizás le sería más valioso deber su crecimiento a López Obrador. Recordemos que tal vez sea el único que al fracasar en su intento de ser candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de México, orilló al gran jefe de Morena a buscarle una posición adecuada a su importancia, la coordinación de los senadores.

Antes del caso de las estancias infantiles protagonizó un escándalo mediático con su propuesta, no consultada con el alto mando, de revisar las comisiones que la banca cobra a sus usuarios; el asunto causó revuelo en el mundo financiero, pero se resolvió sólo cuando López Obrador prometió que se abordaría hasta 2021.

Todo pareció quedar en el olvido, pero a las oposiciones se les ocurrió unirse para impedir la creación de la Guardia Nacional y el coordinador de Morena, que, por cierto, ha hecho todo para agradar al Presidente, reconoció que quizás no cuente con los votos suficientes para sacarla adelante en los términos deseados por Andrés Manuel.

Nadie ha dicho una palabra, pero la supervivencia en primer nivel del zacatecano depende de aprobar la Guardia en los términos que se le ha ordenado. En Diputados se la sacaron dando gusto a las oposiciones. Pablo Gómez se encargó de rasurar la iniciativa para obtener los votos para su aprobación dejando a Monreal la tarea de revertir la situación a su estado original.

Pronto caerá en el Senado la contrarreforma educativa matizada con la sorpresiva propuesta del PAN, PRI, MC y PRD que se unieron para proponer la propia. Mario Delgado no sudará y le enviará un ente que no será del gusto del Presidente y a Monreal dejarán la tarea de dar muerte a la reforma de Enrique Peña Nieto y aprobar la de López Obrador en los términos que la envío Esteban Moctezuma.

La falta de votos para conseguir las reformas constitucionales que hagan realidad la Cuarta Transformación quizás cobre en Ricardo su primera víctima. A menos que alguien consiga el milagro de dividir a la oposición, en el futuro fracasarán las propuestas, que serán muchas, de parchar a la Constitución.

INEXPERTOS EN EL ARTE DE LA POLÍTICA

En la normalidad era responsabilidad de la Secretaría de Gobernación hacer realidad los deseos del Ejecutivo en el Congreso, aún y cuando el partido en el gobierno no tuviese los votos necesarios. Hoy, con Sánchez Cordero debilitada por las embestidas que sufre desde el interior de la administración y sin instrumentos para negociar, difícilmente conseguirá que los partidos políticos abracen las causas del Presidente.

Esta enumeración de desencuentros en la cúpula gubernamental no es exhaustiva; se da también en otras áreas como las militares y policiacas, pero son menos mediáticos porque los actores son profesionales y saben que una de las reglas de la política no es resolver sus diferencias en los medios.

El problema es que el Presidente se rodeó de personas adultas, pero en su mayoría inexpertas en el arte de la política y por eso los desencuentros llegan como obsequios de cumpleaños a los medios de comunicación y a las redes sociales, en especial las que no son benditas.

Las diferencias entre funcionarios son normales y a nadie deben sorprender, pero no lo es el litigio en medios de comunicación. Esta práctica sólo ayuda a quienes están a la búsqueda de pretextos para usar de blanco al jefe de todos ellos.

Tal vez un jalón de orejas a tiempo, sea saludable.