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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Peña lo sabe; los periodistas nunca perdemos

Tenía razón José Luis Santiago Vasconcelos

Por Juan Bustillos

El inolvidable José Luis Santiago Vasconcelos solía repetir que la Procuraduría General de la República (ahora Fiscalía) no sabe perder; significaba esto que quien estaba en su mira no tenía manera de salvarse por más que fuera inocente. Tarde o temprano, el Ministerio Público probaría su culpabilidad, si lo fuera, o la fabricaría, si no lo era.
Suele ocurrir en periodismo, sobre todo cuando uno se topa con la gran exclusiva, pero al final resulta que lo publicado no tiene fundamento porque creímos de más (por confiados o porque queríamos creer) en las fuentes informativas y, por si fuera poco, acomodamos, convenientemente, datos aislados para hacer un todo en apariencia creíble.
En definitiva, no es fácil para el periodista reconocer el equívoco y disculparse. Fatalmente encontraremos la manera de no perder o, al menos, de ofrecer la impresión de que no nos ocurrió porque siempre será posible, cuando medio enmendamos lo hecho, encontrar algo que nos salve la cara.
O, al menos, eso creemos.
El ex Presidente Enrique Peña Nieto puede cansarse de negar ser propietario de un inmueble en el exclusivo fraccionamiento madrileño La Finca (que lo haría vecino, nada más y nada menos, de Cristiano Ronaldo y Zinedine Zidane), que habrá muy pocos dispuestos a creerle porque lo ha dicho un periodista respetado.
Si lo dice Ricardo Raphael, pariente, por cierto, del ex Presidente Miguel de la Madrid, debe ser verdad.
Por ejemplo, que Peña Nieto, además de afincarse en Madrid junto a las celebridades, se llevó al general Roberto Miranda para que lo cuide día y noche, como lo hacía cuando era jefe del Estado Mayor Presidencial; que convenció al médico Rubén Drijanski Morgenstern de abandonar su consulta en la Ciudad de México para atender sólo a un paciente en el viejo continente y de instalar en España al ex director del Cisen, Eugenio Imaz, para vigilar, imagino, a quienes no lo quieren o para que le advierta a tiempo si es objeto de espionaje.
Peña Nieto ya lo negó mediante su cuenta de Twitter, pero antes habló, extensamente, con el periodista, como este lo reveló en su columna de El Universal.
Ricardo Raphael transcribió todas las negativas del ex Presidente, pero sostiene sus dichos sobre la “eventual” adquisición en Pozuelo de Alarcón porque lo dijo una fuente muy confiable, “uno de los agentes que promueven ventas en el fraccionamiento la Finca”, y porque Doña Marcela, la esposa del médico Drijanski, “ha comentado varias veces, en su círculo de relaciones”, que Peña es “uno de los motivos de la mudanza familiar a Madrid”.
Desde luego, el ex Presidente gestionó que el general Miranda culmine su carrera militar en la capital española (en año y medio causará baja) y Eugenio Imaz dejará de laborar en la embajada de México en España a finales de este mes.
A partir de estos datos irrefutables (un vendedor de inmuebles y las pláticas entre amigas de la esposa del doctor Drijanski) y la estancia breve, en España, de Miranda e Imaz, así como las fotografías del ex Presidente con Tania Ruiz, el periodista armó su columna “Política Zoom” sobre “La pensión de Peña Nieto”.
La verdad, no hay manera de negarlo; se trata de una historia sensacional pergeñada para solaz de los antipeñistas que abundan, pero desmentida, también hay que decirlo, por el protagonista mediante la versión que el periodista publicó.
Sin embargo, a la aclaración, Ricardo Raphael sumó un dato que le parece irrebatible para no darse por vencido: La “coincidencia” de que “el último acto como presidente de Enrique Peña Nieto haya sido recibir en Los Pinos al rey de España, Felipe VI. Ahí, ambos se congratularon por la estrecha relación lograda durante la administración federal, que ese día concluyó.
Imagino que quiso decir a sus lectores que, en ese encuentro, el Rey recomendó a Peña Nieto vivir en España bajo su protección o, por lo menos, el entonces Presidente invitó a Su Majestad a tomarse un trago en La Finca.
Tenía razón Vasconcelos, ni la PGR ni los periodistas sabemos perder.