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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

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Entre el optimismo y la realidad

Por Juan Bustillos

Quizás habrá que guardar un poco el discurso de vamos bien y de buenas porque la realidad suele ser terca y despiadada, y recordar que en tiempos similares o más difíciles que en los que vivimos, hubo quienes pasaron a la historia, como Winston Churchill, con unas cuantas palabras realistas acompañadas de acciones acordes a la era apocalíptica en que dirigió a su pueblo.

Para tranquilizar al país, el Presidente López Obrador dijo esta mañana que “vamos a salir pronto … No es una debacle; son mucho más nuestras fortalezas que nuestras debilidades y flaquezas. Es mucho pueblo… como para no poder… el pueblo es mucha pieza, extraordinario y es indudable la grandeza de México… Esta es una prueba de nuestra fortaleza cultural, social, política… somos diferentes a otros pueblos… estamos viviendo un momento de transformación que es único…”

Ayer, mientras López Obrador recordaba a los gobernadores que estos tiempos de crisis no son de “ocurrencias”, algo que mucho se le adjudica, el secretario de Hacienda daba la cara al país y ofrecía un futuro inmediato de susto, si bien matizado con lenguaje oficialmente optimista: el “rango de crecimiento del PIB para 2020 (será) entre -3.9 y 0.1%”, pero si hacemos las cosas bien, en 2021 podría ser fluctuar “entre 1.5 y 3.5%”.
Arturo Herrera debe aceptar que el pronóstico para 2021 nadie lo cree porque quizás no lo alcanzaríamos ni siquiera en circunstancias normales, es decir, sino hubiesen irrumpido la pandemia del Covid-19 y la guerra de precios petroleros.
Se trata de la primera ocasión que el gobierno de la Cuarta Transformación reconoce que el barco hace agua, aunque, como cualquier sabe, las causas principales, pero no únicas, son la pandemia del coronavirus y la guerra de los precios petroleros en que nos metieron rusos y árabes saudíes.

Las principales causas vienen del exterior, pero las restantes son internas, si bien en los Precriterios-2020 que la Secretaría de Hacienda envió al Congreso de la Unión sólo se reconocen las primeras, pero a las segundos no se dedica una sola línea.

Mucho tuvo que esperar Herrera para decirnos la verdad; no obstante, para no ser políticamente incorrecto y, sobre todo, para no asustarnos más de lo que ya estamos, no quiso convertirse en heraldo de la catástrofe.

Cualquiera que haya tratado a políticos, y el secretario de Hacienda lo es y consumado a grado que esperó pacientemente a que las circunstancias se dieran para empezar a ejercer su puesto de secretario de Hacienda, sabe que el lenguaje oficial generalmente no suele reflejar la realidad.

Es decir, el decrecimiento de la economía en 2020 será mucho mayor que el -3.9 por más que el gobierno norteamericano venga al rescate, como ha prometido, y en 2021 ni en sueños alcanzaremos el 3.5; quizás ni siquiera el modesto 0.1 por ciento que también contemplan los Pre Criterios.
De cualquier manera, por terrible que sea el panorama, bienvenida la valentía de Arturo Herrera para no seguir apoyando la versión oficial de que estamos bien y de buenas y que el pueblo está feliz, feliz.

No le será fácil ir contra corriente con el estilo presidencial de ofrecer cotidianamente buena cara y un discurso optimista porque mal haría el Presidente López Obrador en apanicar más a una población ya asustada con un discurso catastrofista porque tiene razón, “somos un pueblo diferente”.

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