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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

No son tiempos de grilla y mezquindad, tampoco de floreros

Por Juan Bustillos

Era de esperarse que Olga Sánchez Cordero encontrara el momento y la forma de contestar a todos los que nos extrañamos de su aceptación a participar de florero en el momento histórico en que Marcelo Ebrard anunció a nombre del Presidente López Obrador y el Consejo de Salubridad General el decreto de emergencia sanitaria para frenar la velocidad del contagio del coronavirus.

Aprovechó que no es materia del secretario de Relaciones Exteriores la Reunión de Estrategias Contra las Violencias de Género y por medio de videoconferencia exhortó a todos los que tengan oídos para escuchar que nos dejemos de grillas y mezquindades.

Tiene toda la razón, pero al menos, en lo que a este espacio se refiere, no hubo grilla cuando mostramos desconcierto porque fuera Marcelo y no ella quien cumpliese la tarea que, por cierto, correspondía al Presidente.

Entiendo que si se comportó como lo hizo el lunes pasado por la noche, fue contra su voluntad y porque así se lo ordenaron, sin embargo no imagino a ninguno de sus antecesores (Manuel Bartlett, para no pecar de exhaustivos) aceptando que el responsable de la política exterior abordara temas de política interior, aún y así fuera por instrucciones presidenciales.

Bartlett y la mayoría de sus antecesores y sucesores, excepto Sánchez Cordero, habrían renunciado.

Y en cuanto a la mezquindad a que se refirió en la videoconferencia, pecó de lo que exhorta a no practicar.

Cuando intentó explicar por qué Marcelo hizo su trabajo, recordó que el secretario de Relaciones Exteriores tiene experiencia pues fungió en 2009 como jefe de Gobierno de la Ciudad de México, cuando la pandemia de la influenza provocada por el virus “porcino”.

La Secretaria de Gobernación olvidó convenientemente que aquella lucha la encabezó el entonces Presidente Felipe Calderón y que Ebrard colaboró sin reticencias por más que su participación causó molestias entre los jefazos del perredismo de entonces.

Calderón, sobra decirlo, actuó a tiempo y también Ebrard. ¿Por qué no reconocerlo?

Tiene razón la Secretaria de Gobernación: no son tiempos de grilla ni mezquindad, pero tampoco de floreros.

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