“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

 

Experta del GIEI en mentir contra Ejército

Gobierno mexicano no debe echar en saco roto lo que un coronel colombiano retirado narró de su experiencia sobre su paisana

El gobierno mexicano no debe echar en saco roto lo que un coronel colombiano retirado, Luis Alfonso Plazas Vega, narró de su experiencia sobre su paisana integrante del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, Ángela María Buitrago.

Según Plazas Vega, la doctora Buitrago es experta, pero en fabricar pruebas y testimonios; para resumir, “es  falsaria, prevaricadora y  fraudulenta”.

El coronel retirado encabezó en 1985 a los efectivos militares que rescataron el Palacio de Justicia de Colombia, ubicado en Bogotá, frente al Congreso, que había sido tomado por el movimiento insurgente M-19 y cuya refriega dejó casi 100 muertos durante dos días, entre ellos 11 magistrados; lejos de ser considerado un héroe pasó más de 8 años en prisión acusado de la desaparición forzosa de siete personas que salieron con vida y que en un inicio se decía eran 11.

Su acusadora fue la fiscal Ángela María Buitrago, que lo mantuvo en prisión mediante “una investigación absolutamente amañada… una conjura contra mí”.

La doctora en Derecho habría hecho el “montaje” con “testigos falsos”.

En aquel año, cabe añadir, ¿quién cree usted que encabezó las investigaciones? Acertó: La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, calificando el saldo de la intervención como “holocausto” y “masacre”.

Plazas Vega, quien fue absuelto de cualquier cargo o delito el pasado 16 de diciembre, viajó a México para alertar al gobierno mexicano de las presuntas intenciones de la doctora Buitrago de  acusar a los militares mexicanos de desaparecer a los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

El coronel retirado explicó que en 2011, Edgar Villamizar, que fue el testigo falso fundamental de la doctora Buitrago en su contra, se presentó en la Procuraduría General y dijo “señor, yo no he declarado contra el coronel Plazas; esa no es mi firma; lo que dice ese documento es mentira”. Con este testimonio, el procurador general ordenó reabrir el caso, pero nada ha ocurrido, al menos contra la recomendada de la CIDH.

Plazas Vega no se quedó con las ganas de desquitarse de los 8 años de libertad que, conforme a su sentir, le debe Buitrago y vino a México a alertar al gobierno y al Ejército mexicanos.

Para decirlo de otra manera, la experta independiente sería proclive a construir casos con testigos y pruebas fabricadas. En Colombia intentó crear la percepción de que el ejército es una “estructura organizada de poder para cometer delitos”.

A lo mismo habría venido a México, pero, entonces, este brutal antecedente tumbará, aquí también, su propia “verdad histórica”. ¿O la del GIEI o la de la CIDH?

Ya le tocará a Buitrago desmentir a Plazas Vega o guardar silencio, pero, por lo pronto, ahí está un testimonio que el gobierno mexicano haría mal en desdeñar porque las acusaciones fueron hechas de manera pública.

En todo caso, el gobierno y el Ejército no podrán decir que no fueron advertidos a tiempo de que en el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes se coló una presunta especialista en combatir a militares con testigos y pruebas falsas.