“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Imaz, el espía desconocido

Quizás el mérito de director general del Cisen sea haber logrado mantener oculto su verdadero rostro e identidad

 

Por rutina, el Presidente Peña Nieto se esfuerza en no dejar sin mérito, en los grandes momentos,  a ninguna de las instituciones involucradas con la seguridad. Siempre escucharemos de la coordinación del Ejército, la Marina, la Procuraduría, la Comisión Nacional de Seguridad, la Policía Federal y el Cisen, aunque algunas en nada hayan participado.

Pese a esto, el celo entre las instituciones es más que conocido. La Marina, por ejemplo, es consentida de la DEA norteamericana, lo que ha devenido en malestar del Ejército.

Ya Hugo Páez relató en IMPACTO que en la captura de “El Chapo”, marinos disputaron con los policías federales que lo aprehendieron en el auto robado al abandonar las alcantarillas de Los Mochis.

Los marinos lo reclamaban porque lo persiguieron durante meses, pero, al final, 2 modestos policías tuvieron la suerte de aprehenderlo.

En realidad, cada organismo hizo lo suyo, pero mención especial merece el Cisen, que encontró el hilo de la madeja que condujo al escondrijo del capo. De hecho, toda la información publicada en la prensa (en especial audios y chats) salió de los archivos de nuestra CIA.

Conforme a su sitio Web, el Cisen “es un órgano de inteligencia civil al servicio del Estado Mexicano cuyo propósito es generar inteligencia estratégica, táctica y operativa que permita preservar la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano, dar sustento a la gobernabilidad y fortalecer al Estado de Derecho”.

“El papel del Cisen consiste en alertar y proponer medidas de prevención, disuasión, contención y neutralización de riesgos y amenazas que pretendan vulnerar el territorio, la soberanía, al orden constitucional, las libertades e instituciones democráticas de la población mexicana, así como el desarrollo económico, social y político del país”.

Ni más ni menos.

Sin embargo, el Cisen es dirigido por alguien en cuya currícula no parece existir justificación a su nombramiento. No dice, por ejemplo, que realizara, por lo menos, un curso intensivo en Langley (las instalaciones de la CIA), el FBI, el Mossad, en Cuba o Venezuela.

Lo más cercano a este tipo de organismos es su paso por la Subsecretaría de Seguridad, en donde, por muy poco tiempo, fue secretario particular  de Jesús Murillo Karam, que luego se incorporó a la fallida campaña de Francisco Labastida Ochoa.

¿Cómo llegó Eugenio Imaz al Cisen?

Nadie lo sabe explicar, pero sin duda tiene todas las confianzas de Miguel Osorio Chong, de quien fue secretario de la Contraloría y de Planeación y Desarrollo durante su gestión como gobernador de Hidalgo.

Pero la confianza de su jefe no es suficiente para dirigir un organismo de esa envergadura, en la que se requiere conocimiento y experiencia.

Quizás el  mérito de Imaz sea haber logrado mantener oculto su verdadero rostro e identidad, condición indispensable para todo espía que se respete.

Lo cierto es que es suyo, y sólo suyo, el éxito de la investigación que condujo a la aprehensión de “El Chapo”.