“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Corre la sangre… política en Sinaloa

Que sepamos, Peña Nieto ya decidió, no obstante todas las maniobras de Malova, incluidas su faceta de guía de turistas

Faltan unas cuantas horas para saber el desenlace de la lucha por la candidatura a gobernador de Sinaloa, pero la sangre corre a raudales; no se trata de un enfrentamiento tipo sicarios del narco contra fuerzas federales, pero casi.

Y todo porque el gobernador Mario López Valdez (Malova, para los cuates) no pudo obtener del Presidente Peña Nieto, antes del viaje a los países árabes y a Davos, el nombre de quien será propuesto por el PRI para ser su sucesor.

Su corazón late con ganas por Gerardo Vargas Landeros, el mismo que abandonó al PRI para ser su coordinador de campaña, pero por momentos duda y promueve al senador Aarón Irízar, y en ocasiones lee señales que lo llevan a suponer que será la senadora Diva Hadamira Gastelum.

Su desesperación es evidente porque ahí en donde se transmiten las instrucciones del Jefe, así, con mayúsculas (en este caso, léase Miguel Osorio Chong y Manlio Fabio Beltrones), se manejan sólo los nombres de los diputados David López y Quirino Ordaz, más el de uno que el del otro.

La ignorancia, la incertidumbre, la esperanza de salirse con la suya o entorpecer el futuro a alguno que no es de su parecer, ha provocado que el gobernador promueva una masacre mediática.

López Valdez cree conocer al Presidente Peña Nieto y al líder nacional del PRI, con quien coincidió en el Senado y al que comprometió su lealtad cuando aún era priista, pero si así fuera sabría que ha organizado un juego que en unas horas podría resultarle un tanto contraproducente.

En realidad no los conoce, de lo contrario no sería tan temerario.

Quizá por eso, el fin de semana descubrió que una vez fuera del gobierno de Sinaloa podría crear una agencia de viajes. Con pretexto de su cumpleaños la pasó agobiado atendiendo a sus invitados chilangos en la playa de Los Mochis, Topolobampo,  proveyendo el chilorio, los tamales de camarón, el pisto y nada más, supongo.

Desperdició, sin embargo, la oportunidad de llevar a su grupo de invitados mediáticos a visitar la casa en donde se ocultaba “El Chapo” y explicar cómo fue que los guardias de las viviendas de su señora madre y de su secretario general de Gobierno, su ‘delfín’,  Vargas Landeros, no se enteraron de la balacera entre los marinos y los sicarios de Archivaldo Guzmán Loera que produjo varios muertos.

Pero aprovechó su innegable magnetismo con sus invitados para enviar a la clase política nacional la falsa señal de estar rodeado por todos los priistas que quieren la candidatura, con excepción de los diputados federales Quirino Ordaz y David López.

La ausencia en la foto de Ordaz y López sirvió a su red mediática para ofrecer la impresión de que en Sinaloa estuvieron sólo los que tienen oportunidad; quienes no salieron es porque están fuera.

Falsa señal. Malova no se molestó en explicar que David y Quirino, invitados también al encuentro, no pudieron llegar a causa de un banco de niebla que les impidió volar.

Pero lo importante es que una cosa es el alud de columnas políticas y tuits producto de la gira en Topolobampo, y otra lo que decida el Presidente.

Que sepamos, Peña Nieto ya decidió, no obstante todas las maniobras de Malova, incluidas su faceta de guía de turistas.

La sangre… política seguirá corriendo en Sinaloa y los medios mientras aterriza en el Distrito Federal el avión presidencial.