“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Los presagios de Videgaray

Más nos vale que los tiempos mejores se apresuren porque, como dijo Keynes, y esto no es profecía, en el largo plazo, todos estaremos muertos

Para quienes crean que el secretario de Hacienda se ciñe a una sola estrategia para el 2018 (buscar suceder a Eruviel Ávila en el gobierno del Estado de México para ser Presidente en 2024) preparó el arribo de Enrique Peña Nieto al país con el presagio de la transitoriedad de los factores internacionales que inciden, de manera preocupante, en la economía mexicana.

Prueba de ello, decimos aquí, no el secretario de Hacienda, puede ser que el peso recuperó ayer escasos, pero esperanzadores, centavos ante el dólar.

Quizás fue porque  en domingo, dice la teoría,  las inversiones golondrinas no tienen forma de agarrar rumbo a economías que ofrecen más que nosotros por su estadía, o porque el clima extremo que afecta a Estados Unidos desalienta a los viajeros; lo cierto es que,  ayer, el dólar costó un poco menos que en toda la semana porque la demanda disminuyó.

En definitiva, una golondrina no hace verano, y mucho menos ahora que estamos en pleno invierno, pero Luis Videgaray presagió ayer que  una vez que la volatilidad financiera disminuya, el peso, eventualmente, recuperará su antigua posición.

Parece perogrullada, pero es cierto que, en esta ocasión, el peso anda por las nubes por la volatilidad financiera internacional y no, necesariamente, por razones internas, como  dice Ricardo Anaya. El líder panista  pone de ejemplo los índices económicos de los 2 sexenios panistas sin  recordar los precios internacionales del petróleo en tiempos de Vicente Fox y Felipe Calderón.

Por fortuna, según Videgaray, la situación actual será transitoria, aunque no dijo qué tanto, porque los números sirven para crear escenarios, pero no para ejercer de profeta.

Coincidió con los especialistas reunidos en Davós en lo transitorio del continuo descenso de los precios internaciones del petróleo, los temores sobre el crecimiento de la economía china y la normalización de la política monetaria de Estados Unidos.

El optimista presagio de Videgaray no es mucho, dirán algunos, pero algo es algo en tiempos de crisis.

No obstante que la devaluación beneficia a las industrias turística y exportadora, la caída dramática de los precios del petróleo afecta al  más importante de nuestros activos; su valor se ha desplomado a  grado tal que estamos muy cerca de no extraerlo porque Pemex perdería.

La cuestión es qué tan transitorios son los factores que inciden, de manera tan negativa en nuestra economía y en la de todo el  mundo.

Por ejemplo, nadie se pone de acuerdo en el problema petrolero. Ni pensar que llegue a los niveles en que se vendía en tiempos de Fox y Calderón, pero si por lo menos duplicara el precio actual, la devaluación no sería tan preocupante.

Y en este tema no hay profecía que valga, aunque más nos vale que los tiempos mejores se apresuren porque, como dijo Keynes, y esto no es profecía, en el largo plazo, todos estaremos muertos.