“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

 

Tajamar y el ‘activismo de teclado’

Miente quien crea, o quiera hacer creer, que los trabajos del malecón en Cancún iniciaron hace dos semanas o en este sexenio

 

Ya se rascaban las manos por tuitear o “facebookear” algo que levantara roncha. Se les quemaban las habas por hacer revolotear las redes sociales.

La continuación de las obras del Malecón Tajamar, en Quintana Roo, cuya etapa iba en la parte de desmontar el predio, de un proyecto autorizado hace dos sexenios y medio, dio la justificación al “activismo de teclado” para sacudirse la modorra de las fiestas decembrinas.

Sin regulación de ninguna especie, las redes sociales son el sitio ideal para acusar, calumniar y hacer pedazos a quien o a lo que sea. Basta con encapricharse en que la burra es parda, pero sin tener los pelos en la mano.

Iniciar el 2016 sin cuesta de enero, ni siquiera en la canasta básica, era, ya, una falta de respeto a la costumbre de otros años.

Pero detener oootra vez a “El Chapo” Guzmán, eso sí fue un madrazo para quienes, durante todo el 2015, hicieron hasta lo imposible para pintar un México horrendo. La baba escurría a muchos, y en muchos rincones.

¿Cómo si el mundo se trastorna económicamente en medio de una turbulencia por razones de intereses árabes, chinos y estadounidenses, a México le hace lo que el aire a Juárez?

Algo andaba mal.

La telenovela de Kate del Castillo y el resto del reparto, con Sean Penn y la diputada panista Lucero Sánchez López incluidos, ya los tenía hasta la coronilla.

Miente quien crea, o quiera hacer creer, que los trabajos del malecón en Cancún iniciaron hace dos semanas o en este sexenio.

Ayer, Manuel Mercado, director jurídico del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), debió dar santo y seña para aclarar inconsistencias y mentiras sobre el proyecto que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) aprobaron reconociendo que cumplía con los requerimientos materiales y ecológicos, minimizando los costos y el impacto ambiental… ¡desde el año 2000!

La dependencia a cargo de Héctor Gómez Barraza ha dado puntual respuesta a la “revolución” desatada porque, en el enésimo paso del proyecto, a alguien se le ocurrió desmontar de madrugada cuando el cúmulo de datos descrito ayer por Mercado, utilizando fotografías, videos y toneladas de datos, deja claro que la ley no se ha infringido, principalmente en la aplicación del rescate de flora y fauna, y que los trabajos, para no despertar dudas ni el “activismo del teclado”, deben hacerse a la luz del día.

En su exposición, el director jurídico de Fonatur dio cifras y datos para quienes se abren las venas por el proyecto en regla, pero se saborean una piernita de pollo, se chupan un huesito de cerdo o lucen una buena bolsa de piel de lagarto.

Por ejemplo, lo dicho, que el proyecto nació en el año 2000.

Que en 2005, penúltimo año de Fox, la Semarnat otorgó la autorización en materia de impacto ambiental.

Que la primera piedra la puso Felipe Calderón.

Que el desmonte de hace poco más de una semana era obligatorio y existía un plazo legal para el cambio de uso de suelo, el 8 de febrero de 2016. No hacerlo iba a generar “una contingencia millonaria al Fondo”.

Que el polígono total de Malecón Tajamar representa el 2.10% respecto a las 3 mil 533 hectáreas donadas por Fonatur.

Que todos los lotes desmontados y chapeados son propiedad privada.

Que el “Programa Rescate de Vegetación y Reubicación de Fauna” fue desarrollado e implementado por biólogos y especialistas de la Universidad Autónoma de Yucatán y validado por la Semarnat.

Que de los 43 lotes que conforman el malecón, 36 se vendieron entre el 2006 y el 2012; 5 entre 2012 y 2015, y los 2 restantes están por venderse.

Que Fonatur donó al municipio de Benito Juárez, de Quintana Roo, un predio de 107 hectáreas, colindantes a Tajamar, que pudiendo ser comercializables se otorgaron con uso de suelo de “conservación ecológica”, a fin de desarrollar un parque ecológico.

Esto, quizá, no lo imaginan los “activistas del teclado”: De no haber sido rescatados, digamos, ejemplares como cocodrilos, quienes desmontaron, al menos, debieron acudir con una metralleta en la mano porque enfrentarse a ellos, como dicen activistas que arrasaron con la fauna, no es cualquier cosa.

O a estos monstruos sí les dieron vida de rey y a la “chiquillada”, incluida la flora, sí la hicieron trizas.

Ayer, Gerardo García, en su columna del periódico La Razón, daba una buena explicación al ruido “de las teclas”. “Hay actores políticos que quieren hacer leña del mangle caído”.

Lo peor es que muchos sólo dicen que la burra es parda, pero ¿y los pelos?

Bueno, ayer los volvió a dar Fonatur.