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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Ya habrá tiempo de rompernos la madre

Por Juan Bustillos

Lo peor que nos puede pasar en la emergencia nacional causada por el coronavirus será que muchos mexicanos pierdan la vida (España tiene poco menos de la tercera parte de nuestra población e Italia menos de la mitad y sus números de víctimas son de pavor), pero también que una de las consecuencias sea el inicio de la pulverización de la República o la ruina de nuestra vida democrática.

Elementos sobran para temer el post contagio comunitario:

A causa de la cerrazón del gobierno federal se habla abiertamente de la conveniencia de romper el Pacto Fiscal por parte de cuatro gobernadores, una cantidad nada desdeñable porque se trata de los que se atreven a decirlo públicamente, y con ese pretexto no falta quien nos recuerde que hubo tiempo en que Yucatán fue la Hermana República porque el centralismo en que estamos cayendo la llevó a separarse de la Unión.

Se da cabida en redes sociales a manifestaciones virtuales masivas en contra de la autoridad legítimamente constituida, impulsadas por nadie sabe quiénes, y se olvida que la única manera legal es el hacer filas ante las urnas electorales.

Se difunde por el mismo medio la conveniencia de aprovechar el 2022 para peguntar al país, en uso de la Revocación de mandato, si su principal impulsor, Andrés Manuel López Obrador, debe seguir en el poder.

Por razones de sobre peso, exceso de edad, obesidad y enfermedades crónicas que los hacen más susceptibles a sucumbir ante el coronavirus, estimable cantidad de policías capitalinos han sido substituidos por militares que patrullarán algunas de las alcaldías de la Ciudad de México, lo cual es un espectáculo ominoso que nos recuerda, lo menos a 1968.

El enfrentamiento entre el gobierno federal y las cámaras empresariales es inocultable, por más que los cuatro o cinco más ricos del país finjan amistad y lealtad al Presidente; por hechos muy concretos, la crítica de la prensa crece y crece en desafío abierto a todo tipo de denostaciones y acusaciones de seguir sirviendo o al menos extrañando a los corruptos del pasado neoliberal, etcétera, etcétera.

Nadie parece haber entendido que después del 10 de mayo, si se cumple el deseo presidencial de que, precisamente en esa fecha, ignoro por qué razones, la curva de la epidemia inicie su descenso, ya tendremos tiempo de rompernos la madre en una batalla campal en la que nadie sabe quién ganaría, excepto el Ejército convertido en una gran empresa constructora, pero que por ahora lo prioritario es reducir al máximo los efectos mortales del Covid-19.

El gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, lo sintetizó magistralmente Se refirió a sus colegas de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Jalisco, que se atreven a hablar en público de abandonar el Pacto Fiscal con la Federación, pero sus severas palabras aplican para todos, del gobierno federal para abajo, incluidos políticos de toda ralea, empresarios, prensa y manipuladores de las redes sociales y la Cuarta Trasformación en el poder cerrada a todo que no sea su propio pensamiento y estrategias:

En entrevista con Carmen Aristegui, Murat el joven sentenció: “no estamos en tiempos de lucrar con la tragedia de miles de familias y la salud de los mexicanos”.

Pareciera que nos resulta muy difícil entenderlo en vísperas del ingreso a la temida fase tres de la epidemia.

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