“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Trampa de López Obrador a partidos

Renunciar, en cualquier porcentaje, al financiamiento legal del INE solo por quedar bien con el titular del Ejecutivo federal, y tener un mínimo impacto en la sociedad, les significaría colocarse la soga al cuello

Por Juan Bustillos

No le falta razón al Presidente López Obrador al rasgarse las vestiduras por el dineral que gasta el país en los partidos políticos, pero el exhorto a que renuncien a la mitad de lo que les asigna el Instituto Nacional Electoral (INE) es una burda maniobra política indigna de él: Los quiere en la miseria para poder aniquilarlos de una vez por todas.
Ni si Yeidckol Polevsnky le toma la palabra, como quizás ocurra, y se desprende de la mitad de lo que le corresponde, 880 millones de pesos, un poco más de lo que tendrán el PRI y el PAN si no atienden el exhorto presidencial a la austeridad franciscana, Morena estará en desventaja, pues tendrá a su favor el agradecimiento de una feligresía de millones de mexicanos que recibe y continuará recibiendo dinero del gobierno de manera directa, sin intermediarios.
Hay que decirlo sin tapujos: El dinero del presupuesto que va a manos de ninis, de adultos mayores y de muchos otros mexicanos, servirá para conseguir votos agradecidos.
Me explico: Si, en un desplante muy propio de la época que vivimos, Morena renunciara al 100 por ciento de la subvención del INE, aun así estaría en ventaja sobre sus competidores, como lo estuvo el PRI, durante décadas, con el uso electorero de los programas asistenciales.
López Obrador podrá alegar que la Cuarta Transformación (4T) no es como los protagonistas de la época neoliberal, pero sí lo es como la de Luis Echeverría y sus antecesores, que utilizaban en su beneficio electoral todo lo que, supuestamente por su generosidad y no por obligación de gobierno, obsequiaban a los ciudadanos, desde carreteras, calles pavimentadas, agua potable, etcétera.
Y, desde luego, dinero en cantidades industriales para las movilizaciones electorales, mucho del cual quedaba en los bolsillos de los operadores.
Los dirigentes de los partidos políticos sobrevivientes cometerían un error capital si caen en la trampa tendida por el Presidente al exhortarlos a no “corromperse” con los millones que el INE les da para mantenerse con vida.
Cualquiera sabe que la democracia es cara, y lo será aún más en México, en las condiciones que quedaron los partidos políticos después de la arrastrada que les pegó en julio de 2018 el tsunami llamado López Obrador.
En breve, la 4T será acompañada sólo por los partidos políticos que cierren los oídos a la prédica engañosa de López Obrador y mantengan el dinero que les corresponde por ley, los que se dejen usar por los grupos de poder interesados en limitar el de Morena o, para usar las palabras de Ricardo Monreal, los que quieren dinamitar al gobierno de Andrés Manuel.
En igual situación estarán los medios de comunicación apoyados por las fortunas de sus propietarios, los que son, evidentemente, favoritos del gobierno y son beneficiarios de la bolsa de prensa gubernamental, como lo fueron en el sexenio pasado, que los salvó, una y otra vez, de la quiebra, y los que decidan participar en el compló de la iniciativa privada para enfrentar a la 4T y a su partido.
En estas condiciones, renunciar, en cualquier porcentaje, al financiamiento legal del INE sólo por quedar bien con López Obrador, y tener un mínimo impacto en la sociedad, les significaría colocarse la soga al cuello mientras Morena usa en su beneficio la popularidad del Presidente y su política de distribuir el presupuesto de la nación a manos llenas entre sus votantes de 2018 y del futuro.