“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

 

Videgaray al rescate de Pemex

Empresa Productiva del Estado es el pilar de la economía nacional por muy despetrolizada que esté y por más que los precios internacionales del crudo estén por los suelos

 

No es que Luis Videgaray salga al rescate de Pemex para colocarla en condiciones de cumplir a sus proveedores y enfrentar el futuro en el que deberá actuar por sí sola, o en sociedad, con otras entidades nacionales o extranjeras; la realidad es otra: La Empresa Productiva del Estado es el pilar de la economía nacional por muy despetrolizada que esté y por más que  los precios internacionales del crudo estén por los suelos.

Hagamos de lado los  intentos de Videgaray de mover el piso a Emilio Lozoya para colocar en su lugar, eventualmente, al director del IMSS, José Antonio González Anaya, que encontraron respuesta negativa, y firme, en el Presidente Peña, y concentrémonos en un dato duro omitido en el anuncio salvador de Hacienda.

El año anterior, el gobierno  se vio en la necesidad de reducir en 124 mil millones de pesos el presupuesto; la fórmula encontrada por Hacienda fue  milagrosa: El gobierno en su conjunto, incluida la Comisión Federal de Electricidad, cooperó con 62 mil millones, y Pemex con una cantidad igual.

Es fácil de entender: Pemex genera riqueza y el aparato burocrático federal lo gasta.

Una reducción de esa magnitud colocó al director de Pemex en el peor de los mundos, pues  se puso en marcha en vísperas de las negociaciones del Contrato Colectivo de Trabajo, y del nuevo régimen de jubilaciones, con el sindicato petrolero.

Los lectores de IMPACTO conocen de manera pormenorizada lo ocurrido en ambas negociaciones entre Lozoya y el dirigente sindical Carlos Romero Deschamps; los resultados están a la vista: Pese a que el gobierno federal se queda con todo lo que Pemex produce (inclusive se endeuda para pagarle impuestos) y, además, la somete a una austeridad  despiadada, los derechos de los trabajadores se mantienen a salvo y la empresa continúa siendo la impulsora de la economía nacional, y sostén de la estructura gubernamental.

Por ejemplo, los ahorros conseguidos en las negociaciones se acercan a los 200 mil millones de pesos y, conforme a la nueva ley de Pemex, Hacienda debe poner un peso por cada uno que ahorre la empresa, es decir, otros 200 mil millones.

En este contexto, el anuncio de Hacienda de haber aportado 50 mil millones para el programa de jubilaciones en 2015 se queda corto.

La coyuntura, léase caída en los precios del petróleo, reducción de 62 mil millones en su presupuesto, etcétera, colocó a Pemex en posición de impago, por lo que, hoy, Hacienda abre una ventanilla en Nafin, a fin de que los proveedores puedan cobrar sus facturas.

Tanta y repentina generosidad de Hacienda con Pemex asombra porque el problema de impago no es nuevo; hace varios meses que los proveedores que, debemos decirlo, se las vieron en grande durante décadas se las han visto negras ahora porque, obligada por la circunstancia, la petrolera cambiaba las fechas de la refacturación.

Quizás si Videgaray se diera la vuelta de vez en cuando a las reuniones del Consejo de Administración de Pemex conocería, de primera mano, los problemas de la empresa.

El auxilio del gobierno federal debió llegar, por lo menos, un semestre antes, pero entonces estaba

en marcha la estrategia para desestabilizar a Lozoya; incluso fueron negados recursos para programas mínimos, pero necesarios.

No obstante, hoy, Videgaray es el salvador de los proveedores de Pemex.