“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Malova no pudo jugar golf con Peña Nieto

El Presidente canceló aquella gira del 13 de enero para no dar oportunidad al gobernador de meter las manos en un asunto ya cocinado

Mario López Valdez es fanático del golf, pero lo es más del poder; hoy en ambas especialidades rumia su frustración y no porque esté próximo el final de su gubernatura, sino porque es evidente que el Centro le puso distancia y perdió hegemonía sobre el sucesor, a menos que haga otra travesura como cuando traicionó al PRI apoyado por Juan Millán y Francisco Labastida.

Lo que el gobernador sinaloense habría dado por colarse este “fin de semana largo” al campo de golf mazatleco y participar por lo menos unos minutos, no en los 18 hoyos reglamentarios, sino en el importante, el 19, con el Presidente Peña Nieto, Alfredo del Mazo, Luis Miranda y Pepe Miguel, que cambiaron el clima de Ixtapan de la Sal por el calor sinaloense.

Pero en política y en la vida hay una conseja de observancia obligatoria: “no asistas a fiestas que no te inviten ni des opiniones que no te pidan”.

Y Malova (así le llaman sus amigos) no fue invitado (si bien le fue informado que los visitantes ilustres por allá andaban) y no le pidieron opinión.

Es cierto que es un buen jugador de golf, pero hasta en el deporte hay clases sociales, y en cuanto a opiniones, lo último que en días de descanso el Presidente hubiese querido escuchar del ex priista que llegó a gobernador con la siglas del PAN y del PRD, son los lamentos, quejas o amenazas disfrazadas de advertencias  sobre la “equivocación” con Quirino.

Antes de viajar a los países árabes y a Davos, el Presidente Peña Nieto canceló una visita a Sinaloa; la causa no fue tanto razones de agenda, sino el frenesí del gobernador López Valdez empecinado en imponer como su sucesor a su secretario general de Gobierno, Gerardo Vargas Landeros.

Para entonces IMPACTO ya había dejado claro a Malova (así conocen sus amigos al gobernador) que el candidato del PRI sería el diputado federal  Ordaz Coppel, un empresario mazatleco cuyo pecado, único por cierto, había constituido mantener cerrada la boca y no haber hecho pública su aspiración de buscar la gubernatura.

En realidad no había mantenido sus aspiraciones tan en secreto, pues en su momento, apenas candidato a diputado, se las comunicó a César Camacho que por aquel entonces era líder nacional del priismo.

En principio, una de las intenciones de la visita cancelada de Peña Nieto a Sinaloa era explicar de viva voz a Malova las razones por las que el PRI se inclinó por Quirino entre 10 aspirantes, uno de ellos de los pocos muy cercanos al mandatario, David López.

Pero ¿cómo decirle que en principio se trata de romper el cacicazgo de un cuarto de siglo de Juan Millán?, pero además  ¿cómo convencer a los priistas de que Vargas Landeros seguía siendo su compañero militante si coordinó la campaña de un tránsfuga que buscó al PAN y al PRD para cerrar el camino a Jesús Vizcarra?

Más aún, ¿era necesario explicarle que tanto Vargas Landeros como varios de la lista de 10 aspirantes a la candidatura serían derrotados en el Tribunal Federal Electoral por sus descarados actos anticipados de campaña?

Lo cierto es que Peña Nieto canceló aquella gira del 13 de enero para no dar oportunidad al gobernador de meter las manos en un asunto ya cocinado, pero sigue montado en su macho y ahí en donde todo lo ven y todo lo saben han percibido ciertos movimientos para hacer la vida pesada a Quirino.

Con la no invitación al golf en Mazatlán le enviaron una señal que no debe dejar de leer.