“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

 

Murat no está obligado a ser parricida

José Murat no es el demonio, ni por mucho el peor priísta de la historia o el más nefasto de los gobernadores oaxaqueños, pero sí es un político controvertido y respetado inclusive por los más conspicuos dirigentes de la oposición

Entiendo que se trata de una estrategia válida, pero nadie obliga a Alejandro Murat a cometer parricidio.

No tengo duda (y sé por qué lo digo) que si consultara incluso a los contrarios más acérrimos de su progenitor, como Ulises Ruiz Ortiz, quizá le dirían que exagera y que a la corta o a la larga, le traerá consecuencias.

José Murat no es el demonio, ni por mucho el peor priísta de la historia o el más nefasto de los gobernadores oaxaqueños. Muy al contrario, si no es un santo (creo que nunca le pasó por la cabeza tal desmesura) sí es un político controvertido, pero respetado inclusive por los más conspicuos dirigentes de la oposición. Si no fuera así, el Pacto por México no habría pasado de un mero concepto.

Conocí a Pepe en la Legislatura que comandó Luis Marcelino Farías; ya entonces su mejor activo era su capacidad para sentar a dialogar a las izquierdas y las derechas con el priísmo. Desde aquella época es el político controvertido que nunca dejará de ser, ocupe o no su hijo la oficina que fue suya en el palacio de gobierno oaxaqueño.

Nadie le obsequió nada; la segunda diputación la arrancó a quienes le negaban la candidatura y lo mismo hizo con la postulación a gobernador. ¿Berrinches?, sí; ¿amenazas?, también.

Estuvo a punto de encabezar al Senado de la República, pero en el último momento le escamotearon lo que ya tenía en las manos. Quizá ese haya sido el único episodio en que lo vi contar hasta el 10 y respirar profundamente antes de dar un paso insensato.

¿Dueño de un estilo peculiar de hacer política que le ha dado resultados? Sí, pero sólo de esa manera pudo avanzar, las más de las veces contra corriente.

La última de sus victorias ocurrió a costillas de Beatriz Paredes que lo quiso fuera del PRI.

El Pacto por México parece historia lejana, pero apenas la semana anterior fue recordado por el Presidente Peña Nieto en la promulgación de la Reforma que convirtió al Distrito Federal en Ciudad de México.

Los grandes personajes de esa impensable etapa de conciliación nacional son el Presidente y los dirigentes de las 3 fuerzas políticas más importantes del país, pero se olvida convenientemente que todo nació en la capacidad negociadora de Murat.

Nada de esto debe olvidar Alejandro en cada ocasión que le pregunten por su padre porque la diferencia entre Pepe y sus detractores, al menos los políticos, es haber escrito una historia de éxito sin dejar de ser él. No escondió en el clóset su verdadero yo para ascender.