“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Osorio salió con bien de un terreno fangoso

Problema con los sumos pontífices es que nunca se sabe en condición de qué hablan, si como líderes espirituales de una comunidad de creyentes o como jefes de Estado

Miguel Osorio Chong salió bien librado de uno de los terrenos más fangosos que se le hayan presentado en su camino, y vaya que ha tenido que transitar sobre ellos. Contestar preguntas sobre dichos del jefe del Estado vaticano, quien sea el que ocupe la Silla de Pedro, es un riesgo grave, pero el secretario de Gobernación demostró ayer habilidad para enfrentar preguntas que, mal contestadas, pueden costar todo.

Francisco dijo que el México de la violencia, de la corrupción, del tráfico de drogas, de los cárteles, no es el que quiere la Virgen de Guadalupe.

Tiene razón, si bien no me atrevo a imaginar lo que la Guadalupana quiere para nuestro país, pero albergo  dudas de que el Papa  dijera lo que dijo inspirado por el Espíritu Santo; no obstante, no ignoro lo que los mexicanos queremos: Lo mismo que el Pontífice pone en boca de la Virgen del Tepeyac.

El problema con los sumos pontífices es que nunca se sabe en condición de qué hablan, si como líderes espirituales de una comunidad de creyentes o como jefes de Estado.

No imagino lo que Francisco diría si un jefe de Estado, el nuestro o  cualquier otro, se refiriera a los problemas del Estado vaticano en vísperas de una visita oficial, pero la reacción natural de la curia vaticana sería rasgarse las vestiduras.

Francisco tiene que lidiar a diario con problemas del pequeño Estado que gobierna y de sus representantes diseminados en todo el planeta, tan graves como los que enfrenta nuestro gobierno. Quizás no tengan el mismo nombre que los nuestros, pero cierta clerecía no puede servir de ejemplo al mundo, y el Papa lo sabe, y lo ha denunciado.

Osorio Chong dio la mejor de las respuestas: En su visita, el Papa “podrá darse cuenta del México que estamos viviendo, con dificultades, con circunstancias que, por supuesto, muchas o algunas de ellas lamentamos, pero que, por supuesto, como país estamos superando”.

No tengo duda de que Francisco habría dicho lo mismo  si algún jefe de Estado se hubiese atrevido a opinar sobre  los pedacitos de guerra que se viven entre los muros del Vaticano y las sacristías, conventos y seminarios en todo el mundo.

Celebro la respuesta de Osorio Chong porque la visita de un Papa costó la carrera política de un secretario de Gobernación, don Fernando Gutiérrez Barrios.

Al menos esa fue la explicación que su sucesor, Patrocinio González Garrido, contó a un grupo de reporteros en vuelo de Brasil a México.

Don Fernando era un liberal y en San Pablo Guelatao prometió construir un monumento a Benito Juárez a la altura de su estatura histórica. No tuvo tiempo para cumplir; debió conformarse con que el regente del Distrito Federal, Manuel Camacho, ordenara limpiar la tumba del Benemérito en el panteón de San Fernando; el proyecto de Guillermo Rossell quedó arrumbado en algún rincón de Gobernación.

En efecto, don Fernando opinó en contra de la segunda visita de Juan Pablo II, pero su salida de Gobernación no tuvo que ver con su liberalismo, sino con sus posibilidades reales de conseguir la candidatura presidencial del PRI si se mantenía en el puesto.

Por eso creo que Osorio Chong supo caminar sobre un terreno fangoso en el que el mínimo error puede costar todo.