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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

AMLO sabe dar marcha atrás

¿Cómo debemos interpretar el milagro de que diera marcha atrás en la decisión de la CFE sobre los gasoductos y que el padrino de la ceremonia fuera Carlos Slim?

Por Juan Bustillos

Las señales son contradictorias.

¿Cómo debemos interpretar el milagro de que Andrés Manuel López Obrador diera marcha atrás en la decisión de la CFE sobre los gasoductos y que el padrino de la ceremonia fuera Carlos Slim?

Me resisto a celebrar con otros que los empresarios vencieran al Presidente, como muchos lo interpretaron; prefiero suponer que es señal de que López Obrador sabe dar marcha atrás en sus propias decisiones y en las de sus colaboradores, por importantes que sean, como Manuel Bartlett.

Y prefiero la segunda porque aceptar la primera significaría que hay un poder superior al del jefe del Ejecutivo Federal y a la Cuarta Transformación, el de Slim y compañía.

También porque echaría al suelo la imagen de Andrés Manuel como tozudo hasta la irracionalidad.

A quienes quisieron leerlo así, en lenguaje críptico, Slim también pareció enviar, en la ceremonia del martes, el mensaje de que no todo está perdido en el NAIM, es decir, existe la posibilidad de que, al final, el Presidente dé marcha atrás, olvide Santa Lucía y prosiga la construcción en Texcoco.

Recalco: Me parece una interpretación forzada, pero si los intérpretes no se equivocan celebraríamos que el Presidente dé estas muestras de sensatez.

¿Por qué es importante aferrarse a estas supuestas señales que quizás ni existan?

Porque en el Congreso federal, y en Baja California, ocurren cosas contradictorias.

Por un lado, el empecinamiento de Martí Batres a mantenerse como presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores ya se fue por el caño quizás porque su desesperación lo llevó al extremo de revelar lo que cualquiera sabe, que López Obrador fue definitivo para que Ricardo Monreal sea el coordinador de los legisladores de Morena.

En la Cámara de Diputados se está a la espera del desenlace de un tema igual, no obstante que el coordinador de Morena, Mario Delgado, reconoció el derecho a que un legislador panista presida las sesiones a partir del 1 de septiembre.

Sin embargo, en la plenaria de los diputados del Partido del Trabajo, Porfirio Muñoz Ledo, que, al igual que Batres, pretende perpetuarse en la presidencia de la Cámara Baja, sin ruborizarse, pronunció una frase que, para su vergüenza, lo acompañará hasta el final: “Sufragio efectivo sí reelección”.

La anécdota no pasaría de eso, como tantas otras de su vida política, si no fuera porque en Baja California todo está armado para que Jaime Bonilla gobierne por 5 años, y no 2, como votaron los ciudadanos.

Lo grave del caso es que después de que el Congreso local aprobó, a base de “cañonazos”, la ilegal extensión de mandato del gobernador electo se planteó la pretensión de cargar la responsabilidad al pueblo sabio a través del método inventado por López Obrador y del que echa mano a la menor provocación, la consulta pública.

La reacción del INE se puede resumir en pocas palabras: “Es aberrante”.

Y lo es, sin duda.

Es innegable que el Presidente fue quien envió a Martí Batres a la soledad de su escaño y que sólo él podrá evitar que Muñoz Ledo haga honor a su nombre, Porfirio, y le impida mancillar el nombre del tercer transformador, Francisco I. Madero, aunque, debemos recordar que el segundo, Benito Juárez, también fue reeleccionista como su paisano, como Batres y Muñoz Ledo.

Si en materia de corrupción es válida la frase del titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, en el sentido de que “lo que vimos… no podría darse sin el conocimiento del Presidente…” y sin su autorización, agrego yo, también lo es en política.

De esta suerte, si el Presidente lo permite alegando que no se mete en la vida autónoma de otro Poder y una entidad federativa, aunque en realidad se trate de la vida interna de su partido político, Morena, Muñoz Ledo enterrará de nueva cuenta a Madero, pero también Bonilla gobernará por más años para los que fue electo.

Lo grave es que, tolerando la desfachatez de Muñoz Ledo y de Bonilla, enviará dos señales que exigen interpretación, pues una tiene que ver con reelección y la otra con ampliación de mandato.

En estos temas debe privar igual cordura que en el de los gasoductos, aunque no estén de por medio los intereses económicos de Carlos Slim, que siempre lo están.