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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

¿Qué pasó con Pegasus?

A mi hermano Gabriel Reyes Cardoso, en su pena

Por Juan Bustillos

La respuesta la conozco de antemano, el gobierno del Presidente López Obrador no ejerce espionaje político, sin embargo sería saludable que este miércoles en la conferencia mañanera platicara qué ha sido de “Pegasus”, el software que hasta donde se sabe fue utilizado en el sexenio pasado para espiar a periodistas, por lo menos.

El asunto viene a cuento porque Whatsapp que, como se sabe, es propiedad de Facebook y está comprometida con sus millones de usuarios en todo el mundo a que sus conversaciones de texto o telefónicas están protegidas de principio a fin, presentó demanda este martes en San Francisco contra la empresa israelí NSO que, conforme a The Washington Post, estaba lista para espiar a unos 100 activistas y periodistas en todo el mundo.

Esta sería la segunda demanda de Whatsapp contra NSO. Por supuesto, la empresa israelí negó los señalamientos y dijo que sólo presta servicio a agencias gubernamentales para combatir terrorismo y delitos graves.

Además de la negativa del gobierno anterior de espiar usando “Pegasus” nada más sabemos; no tenemos versiones actualizadas ni siquiera de quienes en su momento se dijeron víctimas.

Sólo sabemos que el CISEN, cuyo último director fue Alberto Bazbaz, ahora se llama Centro Nacional de Inteligencia y que las instrucciones de su director, el general Audomaro Martínez Zapata, son las de no espiar a la población civil y utilizar la tecnología a su disposición para combatir al crimen organizado contra el cual, por cierto, ya no hay guerra.

En el mundo ideal de la Cuarta Transformación ya no existe el espionaje político, como asegura el Presidente, no obstante resulta inquietante que en las oficinas de la cúpula gubernamental se mantiene la costumbre de ingresar sin teléfono, quizás para evitar el riesgo de que el visitante grave la charla.

Pero hay un dato más inquietante: el anfitrión también deja su teléfono fuera de su oficina.

¿Por qué?

Cuenta la leyenda urbana que la tecnología de los teléfonos celulares es tan avanzada que están dotados de micrófonos susceptibles de ser utilizados por espías para escuchar a distancia lo que anfitrión y visitante platican.

Pero ¿quién podría tener a su alcance esa tecnología?

Desde luego quien pueda comprarla: el gobierno y los propietarios del gran capital que son pocos si se les compara con los 130 millones de mexicanos, pero suficientes como para ser temidos hasta por los gobernantes.

Más allá de especulaciones, sería saludable saber qué pasó con “Pegasus”.

Primero para quitarnos la duda de si en efecto el CISEN, el Ejército, la PGR o la instancia gubernamental que lo poseyera en el sexenio anterior, lo utilizó para espiar a contrarios políticos y periodistas; también para saber si por razones de la austeridad obligada de la Cuarta Transformación fue cancelada su contratación o aún sigue utilizado, y contra quién.

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