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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

El chivo expiatorio de los de mero arriba

Ahora todo es cuestión de esperar investigación anunciada por general Sandoval

Por Juan Bustillos

Al igual que los de “hasta arriba” del sexenio pasado que pudieran estar implicados en la “estafa maestra”, por la que Rosario Robles permanecerá sola en prisión hasta que el abandono de sus ex jefes o la presión de la Cuarta Transformación la convenzan de abrir la boca, los nuevos de “mero arriba”, el Presidente López Obrador, el secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, el secretario de la Defensa Nacional, Luis Clemente Sandoval, y el jefe de la Guardia Nacional, general Luis Rodríguez Bucio, ya tienen su chivo expiatorio para evitar ser culpados del operativo fallido que puso en riesgo la vida de los habitantes de Culiacán.

En la conferencia mañanera del último día de octubre, Andrés Manuel López Obrador instó al general secretario Luis Cresencio Sandoval a revelar el nombre del culpable del fallido operativo para capturar a Ovidio Guzmán. En realidad no le dio margen de maniobra para guardar el nombre en secreto por razones de seguridad.

El secretario Sandoval no traía el dato completo en su memoria o quizás dio la impresión de dudar, por su conocimiento, de las implicaciones de violar la normatividad castrense sobre la revelación de este tipo de información, pero no podía desobedecer en público a su comandante supremo. La insubordinación es pecado capital.

El caso es que se equivocó de grado; dijo coronel, para después corregir por teniente coronel, y durante largo tiempo sólo se refirió al apellido Verde.

Después de hurgar en sus papeles, el general Sandoval encontró la tarjeta apropiada y supimos, por fin, que el teniente coronel Juan José Verde Montes fue el responsable de aventarse, “como el Borras”, el tiro de disponer el operativo de la captura del hijo del “Chapo” sin dotar a su gente siquiera de la orden de cateo y sin consultar ni pedir instrucciones a su inmediato superior, el jefe del Estado Mayor, Homero Mendoza Ruiz, el verdadero poder en la Secretaría de la Defensa Nacional.

O, dicho de otra manera, quien puso en riesgo a los habitantes de Culiacán.

El teniente coronel Verde Montes será quien cargue las sanciones administrativas, o de otra índole, del operativo puesto en marcha sin conocimiento del jefe del Estado Mayor de la Sedena, quien, a su vez, no pudo informar a su superior, el general secretario, y éste al gabinete de seguridad y al de mero arriba, el Presidente López Obrador.

La cuestión es que no hay muchos dispuestos a tragarse la versión de que todo un teniente coronel, jefe de una de las 4 secciones del Estado Mayor de la Sedena, se atreva a realizar, por su cuenta, un operativo de la envergadura de la aprehensión de Ovidio Guzmán, requerido por la justicia norteamericana.

Si el Ejército Mexicano sigue siendo el que conocimos y la disciplina militar permanece vigente, el teniente coronel consultó arriba y su superior jerárquico, el jefe del Estado Mayor más arriba, el secretario de la Defensa, y éste, por lo menos lo comunicó a sus compañeros de gabinete de seguridad y, en ausencia de su comandante supremo, el Presidente, debió hablar con la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Aún en los nuevos tiempos se pueden perder muchas cosas, pero la línea de mando militar se mantiene.

Al menos eso supongo porque de lo contrario sí sobrevendría el caos.

Ahora todo es cuestión de esperar la investigación anunciada por el general Sandoval para saber si Verde Montes aceptó tragársela solo, como Rosario Robles con la “estafa maestra”, o se atreva a revelar lo que sabe.

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