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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Imprudentes todos con golpe de Estado

Lo saludable sería que olvidáramos el tema, a menos que haya algo de verdad y no se trate de un guión de película barata de horror

Por Juan Bustillos

Concuerdo con el Presidente López Obrador; el general Carlos Gaytán Ochoa pudo pecar de imprudencia, y poca mesura, al decir que los militares “nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados” en esta  “sociedad polarizada políticamente porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda que acumularon, durante años, un gran resentimiento”.

La cuestión es que, según dijo, sus “preocupaciones”, la “verdad inocultable (es) que los frágiles mecanismos de contrapeso existentes han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad… nos inquieta, nos ofende eventualmente, pero sobre todo nos preocupa, toda vez que cada uno de los aquí presentes fuimos formados con valores axiológicos sólidos que chocan con las formas con que hoy se conduce al país”.

Estas “preocupaciones” son las compartidas, “sin duda”, por “todos los… presentes” en el desayuno de generales encabezado, el 22 de octubre, por el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval.

Sí, imprudente fue el general Gaytán Ochoa, pero ¿cómo calificar a los generales que no protestaron porque dijo lo que dijo en su nombre, o al general Secretario, que no lo llamó de inmediato al orden, tal vez en respeto a su libertad de expresión, pero, que sepamos, tampoco contestó puntualmente a sus preocupaciones?

¿Será porque el resto de generales y el titular de la Defensa Nacional las comparten?

Todos, no sólo Gaytán Ochoa, sus pares y su jefe, el general de 4 estrellas, fueron imprudentes y  poco mesurados, pero ¿cómo calificar al Presidente, que reaccionó hablando de los conservadores, de sus halcones, de la mordedura que la prensa dio a quien le quitó el bozal impuesto por el neoliberalismo; de golpe de Estado y de la lealtad del Ejército a su comandante supremo y al pueblo?

Y ¿cómo calificarnos quienes nos tragamos el anzuelo que nos lanzó López Obrador y dedicamos los días de muertos a especular sobre golpe de Estado a partir de las irresponsables palabras del Gaytán Ochoa y las no menos del Presidente?

Golpe de Estado es un asunto serio y grave con el que no se juega, sino que lo pregunte a su amigo argentino que vino a visitarlo, y se marcha feliz porque lo ayudará a enfrentar la crisis económica que atraviesa su país (a ver quién nos ayuda cuando enfrentemos la nuestra), o al venezolano, que lo proclamó líder continental de la lucha contra el neoliberalismo.

Gaytán Ochoa pudo hablar a título personal o interpretar lo que un grupo de sus pares piensa, pero, insisto, sería lo peor que nos podría pasar.

Como juego de Halloween estuvo bien, pero lo saludable sería que olvidáramos el tema, a menos que haya algo de verdad y no se trate de un guión de película barata de horror.

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