miércoles, julio 8, 2020
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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

AMLO y Bonilla no son iguales

Por Juan Bustillos

Ignacio Bonilla empieza a tomar conciencia de que están muy lejos de cumplirse sus ambiciones de gobernar Baja California por cinco años en lugar de los dos para los que fue electo.

No obstante, sus intensas grillas en la capital de la República, la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó discutir la controversia constitucional que promovió el Poder Legislativo de su entidad cuestionando la validez de la ampliación del mandato.

En otras palabras, antes de lo que imagina, los ministros determinarán que sólo cobrará como gobernador durante dos años y que no habrá precedente para que nadie más pretenda quedarse en el poder por un tiempo mayor al determinado por la ley y los electores.

No hay duda que Bonilla es persistente.

De todas las formas posibles, incluso en pláticas en corto, el Presidente López Obrador le ha dicho que de esa agua no tomará, por la simple razón de que si lo apoya a quedarse a gobernar los tres años adicionales que pretende, sus enemigos dirían que lo permitió porque en su momento él seguirá su ejemplo.

Quizás Bonilla ignore que Andrés Manuel se sentó con el presidente de la Corte, Arturo Zaldívar, no para influir en él ni pedirle favor, si no para platicarle de viva voz cual es su pensamiento sobre la pretensión del alargamiento del mandato constitucional, no sólo del bajacaliforniano sino de cualquier otro.

A Zaldívar no le quedó duda alguna de que el mandatario no comparte las ambiciones de Bonilla y que por más ruegos o amenazas que haga el gobernador, no tiene a su favor el poder de nadie, mucho menos el presidencial.

Tal vez sea por eso que el gobernador en cada ocasión que visita la Ciudad de México esparce veneno en los oídos que se prestan a escucharlo, pero la decisión de la Corte de estudiar la controversia constitucional que cuestiona la validez de su permanencia en el poder por más de dos años, equivale a la señal definitiva de que ya debe tranquilizarse.
Y quizás lo conveniente es que lo haga ya porque así como él es de arranques, el que manda también lo es.

Ahora bien, Bonilla debe reconocer que fue ambición desmesurada pretender gobernar cinco años cuando fue electo sólo para dos.

Tal vez lo conducente habría sido promover primero el cambio constitucional y luego competir para gobernar por cinco años, pero hizo las cosas al revés y ahí están los resultados.
Al final tal vez algún día entienda que si el Presidente no lo apoya es solamente porque actúa a favor de la ley y de si mismo, y porque, al final de cuentas, como diría, él y Bonilla “no somos iguales”

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