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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

¿Por qué AMLO falla en feminicidios?

Por Juan Bustillos

Desde luego que los feminicidios no son monopolio o consecuencia del régimen neoliberal, ni de Andrés Manuel López Obrador o de la ineficacia de la política de la Cuarta Transformación de cambiar balazos por abrazos.

Están ocurriendo como ocurren y, desgraciadamente, ocurrirán por razones que sólo los psicólogos y psiquiatras podrán explicar, no el Presidente ni los reporteros por duchos que sean en temas policíacos pues el tema no es de nota roja.

Demagogos como Martí Batres se esforzarán por granjearse la simpatía de López Obrador cargando una culpa más al neoliberalismo; los oportunistas como el senador panista Víctor Fuentes han revivido la pena de muerte, y los fatalistas dirán que son cosas de la vida y de los seres humanos y nada habrá que los impida.

Tampoco podemos atrevernos a decir, como el Presidente Peña Nieto lo hizo al referirse a la corrupción, que es asunto de orden cultural.

Lo que sí podemos hacer es tomarlo con preocupación y seriedad, no porque ahora sea un tema de moda, como lo fueron “las muertas de Juárez”, unas 500 mujeres asesinadas en la ciudad fronteriza entre 1993 y 2008, sino porque lastima a la sociedad y nos atañe a todos los que tenemos una mujer en la familia y a los que no, también.

Hoy existe un vigoroso movimiento feminista que se ha manifestado en algunos casos con cierta dosis de vandalismo para hacerse escuchar, lo que le ha generando la antipatía de la autoridad que, en contrario, se mantiene impasible cuando otros grupos organizados acuden a similar forma de protesta.

Sin embargo, asombra que López Obrador, el mejor comunicador que ha pasado por el Palacio Nacional, fallara en el manejo mediático del problema.

En lugar de hacer suya y encabezar la indignación, no sólo de las mujeres sino de la población, por los asesinatos de April Pérez Sagaon, Ingrid Escamilla y el de la niña Fátima, reaccionó pidiendo a las feministas no pintarle las puertas del Palacio Nacional, como ya lo han hecho, y cometió el error de intentar evitar que preguntas en su conferencia mañanera sobre estos lamentables acontecimientos echaran a perder sus planes de lanzamiento de la rifa estelar de 2 mil millones de pesos con que trata de salir del problema en que se metió al anunciar la rifa del avión presidencial.

El Presidente ha acostumbrado de más a los ciudadanos a su habilidad para capotear los acontecimientos más sensibles, pero en los casos que nos ocupan se ha mostrado inusualmente insensible, como si no le merecieran importancia, que francamente no debe ser cierto.

Nadie encuentra explicación a estos deslices presidenciales porque los medios de comunicación se han ocupado a detalle de los temas y han estallado las redes sociales, benditas o no.

En realidad, no la hay, en especial si se parte de que, críticas aparte, su sensibilidad está por encima de la de sus antecesores.

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