“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Cuando nada pasaba y éramos felices

Por Juan Bustillos

Arturo Herrera, Secretario de Hacienda: “No hay dinero”.

Hasta hoy se ha gobernado en lo que va del primer sexenio con más retórica que acciones, si bien éstas han estado hábilmente dirigidas a construir, mediante la distribución de metálico en directo y sin intermediarios, la base popular amplia que no supo crear Francisco I. Madero, y a implementar las reformas constitucionales que garanticen la vigencia de la Cuarta Transformación.

Pero más temprano que tarde, como ocurrió en el sexenio pasado con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y el escándalo creado en torno a la Casablanca, a los sueños de perdurar mediante la construcción de un nuevo régimen suele oponerse la terca realidad.

En el sexenio pasado, la realidad se llamó caída de los precios del petróleo; hoy, la historia se repite con el mismo nombre, pero con la compañía de elementos no calculados por la autoridad: el coronavirus y el atrevimiento de mujeres de todas las clases sociales, en especial medias y altas, a ganar la calle cuando antes la protesta era monopolio de los movimientos feministas de izquierda.

Me fue como en feria por atreverme a advertir que este lunes sería negro para Andrés Manuel López Obrador, pero acerté a despecho de quienes me tundieron y muy a mi pesar.

Sin embargo, no fue negro sólo para el Presidente, sino para el país.

Estallaron los parámetros de la macroeconomía que tanto presume López Obrador en las mañaneras como prueba del buen manejo de su gobierno de la economía nacional.

La caída del peso obligó al secretario de Hacienda, Arturo Herrera, a salir del agujero en el que sopesa la posibilidad de tirar la toalla para determinar el incremento en 10 mil millones de dólares (de 20 mil a 30 mil) de la cobertura cambiara y evitar una devaluación mayor del peso ante la moneda norteamericana; en tanto, la Bolsa Mexicana de Valores sufrió su mayor pérdida en 11 años.

Todo por la guerra petrolera declarada por Arabia Saudita y el avance del coronavirus al que, quizás por fin, tomaremos en serio.

La emergencia financiera nos ocurre en el peor contexto político del sexenio: la movilización y el paro de las mujeres exigiendo vivir en la seguridad que el Estado está obligado a brindarles.
Cometerá pecado capital quien se solace por la crisis que vive el gobierno de López Obrador porque las consecuencias inherentes a la pandemia del coronavirus, y de que produzcamos nuestro petróleo a mayor precio al que por ahora se vende en el mercado mundial, arrastrarán a la economía a niveles de decrecimiento a los que no habíamos llegado y, consecuentemente, a la recesión acompañada de devaluación.

Si, le está yendo mal al gobierno, pero a los mexicanos nos irá peor y de eso nadie puede alegrarse, ni siquiera los conservadores sospechosos de manipular los movimientos feministas, los neoliberales atrás de la caída del precio del petróleo o los corruptos que lucran con la intermediación de medicamentos.

Simplemente se debe reconocer que no estamos tan bien como se repite a diario y que es una falacia que el pueblo esté feliz, feliz.

La realidad nos alcanzó, pero la buena noticia es que Arturo Herrera ya dio la cara.