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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

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Ni conservadores, ni complicidades, ni conspiraciones

Por Juan Bustillos

El Presidente López Obrador se equivoca, no todos sus críticos somos conservadores y, suponiendo que los hubiera, no todos queremos aislarlo para ocasionar un vació de poder que sólo un oportunista, aprovechando la coincidencia de la pandemia del Covid-19 y la caída de los precios del petróleo, con su consecuente endemoniada crisis económica, pudiera estar operando una conspiración para llenarlo.

Andrés Manuel fue electo democráticamente para seis años y debe cumplirlos.

Tampoco creemos aquí que tenga “complicidades” con la familia de El Chapo sólo porque saludó a su madre, doña Consuelo Loera, abuela a la vez de Ovidio Guzmán, beneficiario del “operativo fallido” en el que, para evitar agresiones a familiares de militares que pudieran ser letales, el Ejército lo dejó en libertad después de haberlo capturado en Culiacán, o porque su visita a Badiraguato coincidió con el cumpleaños 30 del hijo de Joaquín Guzmán.

Entiendo el “humanismo” por el que el Presidente se sintió obligado a saludar a una anciana de más de 90 años que aboga por su hijo, del que, si me lo permite López Obrador, sí sabía que se dedicaba a actividades delictivas.

Hay en la Cuarta Transformación un personaje de mi absoluta confianza que me dice que López Obrador es una de las personas más buenas que conoce y lo creo, por ser mi amigo quien es.

Por ello desecho cualquier sospecha de que el Presidente tenga algo que ver con el jefe mafioso preso en una cárcel de Nueva York o con su familia, y le creo también que no hay razón para avergonzarse al atender a su madre.

Sin embargo, debe aceptar que por necesidad el encuentro con ella se presta a todo tipo de conjeturas.

A todas luces parece que no hubo coincidencia para que la madre de Guzmán Loera lo ubicara y solicitara verlo; ella o la gente que la auxilia, entre otros el abogado no reconocido por El Chapo, José Luis González Meza, conocían a detalle el itinerario de la comitiva presidencial.

Sí es probable que el Presidente fuese ajeno a la estrategia para provocar el encuentro y que fue víctima de una celada por parte de gente local que estaba al tanto de su itinerario.

Hay un dato que permite suponerlo: según la explicación presidencial en la mañanera, la señora Loera estaba interesada en lo que se dijera sobre la construcción de la presa en La Tuna; en realidad la madre de El Chapo sabía en dónde encontrar al Presidente.

Llegó sin problema hasta un retén, en la parte más baja del cañón, a un kilómetro de distancia de donde se hizo la explicación sobre la presa; ahí, la presidenta municipal María Lorena Pérez Olivas, ofreció una taquiza al mandatario y a su comitiva, a la que asistieron, entre otros, los secretarios de Obras y Desarrollo Social de Sinaloa, Osbaldo López Angulo y Ricardo Madrid Pérez, respectivamente, y a la que no se invitó a los reporteros que cubrían la gira.

Más tarde, el Presidente comió en el restaurante “Panamá”.

Hasta la taquiza llegó el enviado de la señora Loera Guzmán, presumiblemente su chofer, con el mensaje de que quería saludarlo. Y, como se puede observar en el video, el Presidente accedió y se dirigió a la camioneta para facilitar el encuentro.

Cerca de la puerta del vehículo esperaba el abogado González Meza, quien se dio el lujo de manotear a un ayudante presidencial, tomar del brazo izquierdo al Presidente y hasta colocar su mano derecha sobre la espalda de López Obrador.

Así como no creemos que él tenga complicidades con El Chapo sólo porque atiende a su madre por su convicción humanitaria, debe aceptar que no todos participamos en la conspiración, si existe, para minar su gobierno. No creemos en asonadas ni en golpes de Estado porque estamos convencidos que sería lo peor que podría pasar al país. Sólo comentamos la información disponible.

En todo caso, debe instruir a su gente para que le ayuden a no cometer errores que den pie a un escándalo innecesario, como realizar una gira a Badiraguato en el cumpleaños de Ovidio Guzmán o verse obligado a abandonar la taquiza para, rompiendo todas las reglas que su gobierno promueve para combatir la expansión del contagio del coronavirus, saludar de mano a una persona de la tercera edad.

El resto, complicidades y conspiraciones, son meras especulaciones propias de la temporada.

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