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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Cuidado con la presión de Trump sobre AMLO para reactivar la economía

Por Juan Bustillos

Se avecinan momentos difíciles para el Presidente López Obrador, pero también de esos pocos que la historia pone en bandeja de plata para exhibir si se trata de un simple mortal o se tiene madera de estadista.

¿Qué pensará nuestro Presidente del pragmatismo de su amigo Donald Trump sobre la urgencia de reactivar la economía de Estados Unidos sin importar el costo, es decir, que más ciudadanos norteamericanos sean infectados por el coronavirus y algunos mueran?

Para quien se define como un humanista, en el que la vida de una persona está por encima de cualquier consideración –con base en esta premisa se declaró el polémico final de la guerra contra el narcotráfico—, la propuesta de su homólogo norteamericano debió sonar aberrante.

Sin duda lo es, pero es la filosofía de los cuartos de guerra del gobierno norteamericano (al menos como lo vemos en películas y series de Netfflix), en los que las decisiones se toman calculando el daño colateral, es decir, el sufrimiento o la muerte de unos cuantos en función del supuesto beneficio de la mayor cantidad de gente.

A partir de estos razonamientos se antoja lógico que al anunciar la reactivización de la economía de su país Trump se pregunte “¿Habrá más personas afectadas? ¿Algunos serán severamente afectados?”, y se conteste sin dudar: “¡Sí”.

El problema es que en este caso el sinónimo de afectación es muerte.

Con esta filosofía se echará a andar la “Fase 2” de la reapertura de la economía norteamericana cuyo cierre contabiliza ya 30 millones de desempleados en un contexto brutal creado por Covid-19: un millón 203 mil 502 contagios confirmados y 71 mil 22 decesos, según los números de la Universidad Johns Hopkins.

Si creemos los números del subsecretario de Salud Hugo López Gatell, el Presidente López Obrador no vivira un momento como el que, quizás a su pesar, muestra a Trump como deshumanizado; es decir, aceptar la muerte de mexicanos para evitar el colapso de la economía nacional.

Conforme a lo que López Gatell explicó la noche del martes, en México la curva de contagios está controlada y si acaso, conforme a sus nuevos cálculos, será mucho después del 25 de junio cuando ingresemos a cierta reactivación de la economía precisamente porque la curva se está aplanando.

Pero al margen de los cálculos de López Gatell, será inevitable que si las urgencias por reactivar la economía de su país están obligando a Trump a aceptar que más de sus conciudadanos se contagien y eventualmente puedan morir, ¿qué presiones ejercerá sobre el gobierno mexicano para que la famosa cadena de producción se reactive en nuestro territorio, colocando en riesgo a un alto porcentaje de mexicanos que hasta hoy han librado el contagio y la posibilidad de muerte precisamente por el cierre de las empresas relacionadas con la industria norteamericana?

Quizás llegó el momento del pago de favores a un amigo que suele ser despiadado en las negociaciones y cuyas urgencias tienen que ver con la reactivación de la economía de su país, si, pero más con sus necesidades electorales.

Espero equivocarme y deseo fervientemente que el Presidente López Obrador no tenga que enfrentar el dilema que necesariamente Trump colocará sobre su escritorio: escoger entre ayudar a reactivar la economía de Estados Unidos o la vida de mexicanos.

Estemos pendientes también de qué aconseja el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, en esta circunstancia.

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