miércoles, mayo 27, 2020
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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

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Día de Campo de Herrera con gobernadores

Por Juan Bustillos

El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, dejó que López Obrador, tal y como a él le gusta, asumiera directamente el manejo de la política económica nacional.

Al secretario de Hacienda, agobiado por lo que al igual que el resto de los mexicanos se enterará este fin de semana cuál es la propuesta mexicana para olvidar el Producto Interno Bruto y toparnos lo más pronto posible con el bienestar, pasó sin mucho apuro su encuentro con los gobernadores de las 32 entidades.

Dada la belicosidad que han mostrado algunos con el Pacto Fiscal, se esperaba que la tarde de ayer Arturo Herrera sería vapuleado por los gobernadores, en especial los panistas, a quienes ya se le señala como conspiradores que incluso han llegado a pensar en modificar el mapa del país para construir una República diferente.

La sangre no llegó al río; al menos el cruce de opiniones no ofreció la impresión de que estemos editando la versión Siglo XXI del enfrentamiento entre federalistas y centralistas del Siglo XVIII.

Comparado con lo que se esperaba, el encuentro fue un día de campo para Herrera que seguramente agradeció a los gobernadores su inesperada comprensión.

Y es que cualquiera en Palacio Nacional sabe que Herrera es uno de los miembros del equipo presidencial que más padece porque, como en tiempos de Luis Echeverría, la política económica la decide el mandatario, lo que en muchas de las decisiones vitales lo convierte en florero.

Si por él fuera, hace tiempo que hubiese seguido el camino que emprendió su antecesor, Carlos Urzúa, pero su concepto de lealtad y gratitud es diferente.

Además, aún guarda la esperanza de que las circunstancias, que se agravarán aún más, le darán oportunidad de poner en práctica sus propias ideas, producto de la experiencia y de la academia, para enfrentar la adversidad.

Pero mientras esa oportunidad se le presenta, convive con la realidad que se traduce en que cada mañana despierta sin saber con qué novedad le saldrá el Presidente.

Por eso debio agradecer en el alma que los gobernadores se concretaran a hacer reclamos mínimos, y que quizás el momento más algido ocurrió cuando el lider temporal de la Conferencia Nacional de Gobernadores, Carlos Mendoza Davis, le dijo que “De no atenderse esas peticiones urgentes (partidas extraordinarias para enfrentar la Covid-19) los sistemas estatales colapsarán. Por el bien de México esperamos atención y solución a nuestras demandas”.

O que para los gobernadores “esta situación financiera es insostenible y de verdad no puede continuar más… No hay palabras para describir la gravedad de lo que enfrentamos. En momentos difíciles, de gran tensión social, regatear lo que la ley mandató es perversidad”.

Pasado el susto, el secretario de Hacienda debe esperar a que el Presidente concluya de redactar la carta en la que nos revelará cómo el PIB recibirá cristiana sepultura para dar paso al bienestar.

A menos que sea coredactor y aspire a compartir el premio Nobel de Economía que seguramente nos otorgará la Academia Sueca.

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