Inicio > Columnas > “Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Las conspiraciones no se hacen con memorándum

Por Juan Bustillos

La delación del documento que prueba la supuesta existencia de un grupo autodenominado BOA, organizado con la finalidad de impulsar la derrota de Morena en 2021 y la remoción del Presidente López Obrador en 2022, me recordó al supuesto memorándum con el que el inolvidable Jorge “El Güero” Rosillo informaba al entonces jefe del Departamento de Distrito Federal, Manuel Camacho, el cumplimiento de su encomienda de entregar diversos insumos a las fuerzas del subcomandante Marcos en Chiapas que se preparaba a declarar la guerra al gobierno y ejército mexicanos.

Rechacé publicarlo a pesar del respeto que tengo por quien me daba la exclusiva, porque estaba y sigo convencido de que las revoluciones no se registran en memorándum (“Me permito informarle que conforme a sus instrucciones entregué …”).

Conceder veracidad a aquel documento insultaba la inteligencia y valía de remitente y destinatario (uno acompañó al Che Guevara en la toma de la Habana y el otro no pudo ser Presidente de México, pero ambos reunieron a Carlos Salinas y a Cuauhtémoc Cárdenas en casa de Manuel Aguilera), pero también la de los habitantes del sótano del poder de aquellos tiempos.

Igual de insultante es conceder autenticidad a la versión de que los comprometidos en la conspiración contra Morena y AMLO sean tan ingenuos como para correr el riesgo de registrar la identidad de los participantes y todos los detalles de sus planes en un documento, colocarle el sello de “Confidencial” y repartirlo entre los conspiradores, vía papel, USB o lo que sea, de suerte tal que la prueba comprometedora llegó a manos del Presidente López Obrador gracias al “pueblo”, que también lo es un traidor al movimiento atemorizado de su osadía y la de sus compinches.

Todo es tan de guion telenovelero barato (hasta la puesta en escena en plena mañanera del descubrimiento del complot) que incluso me resisto a sospechar que algún allegado al Presidente esté atrás de la genial “ideota” (ojo, no idiota, que hay su diferencia como entre criatura y creatura) de sugerir la elaboración del documento que delata el supuesto doble complot para desviar la atención de los elementos que han causado malestar en la opinión pública en los últimos días: los sótanos del poder y la advertencia a quien no esté conmigo porque significa que está en mi contra.

Ya se sospecha que el autor del documento podría ser el jefe de prensa de la Secretaria de Gobernación, Omar Cervantes, pero este culpa de la calumnia, del complot en su contra, a un asesor panista, además no imagino que la ex ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Olga Sánchez Cordero sea capaz de tener sus propios sótanos del poder, aunque nunca se sabe.

La conspiración y la prueba suenan tan irreales que permiten dejar volar la imaginación en cualquier sentido.

Guadalupe Acosta Naranjo, por ejemplo, recordó que en su momento Gustavo Díaz Ordaz “difundió (en 1968) la idea de una `conjura´ en su contra que pretendía restar brillo a su gobierno y que el movimiento (estudiantil) tenía nexos con intereses extranjeros”.

Por lo demás, concediendo que el tal BOA existe y que sus miembros están comprometidos en tan ambiciosas misiones, aceptemos también que ninguna de sus pretensiones está fuera de la legalidad.

Como ciudadanos (con excepción de los corresponsales de prensa extranjera si no son connacionales) o como organismos del tipo que sea, están en su derecho de pretender derrotar a los candidatos de Morena en 2021 y a utilizar contra el Presidente el instrumento constitucional de la revocación de mandato, por cierto, idea suya.

No obstante, creo que develar la supuesta conspiración del BOA cumplió su cometido: si alguien o algunos planeaban organizarse para derrotar a Morena y meter en aprietos al Presidente en 2022, lo pensarán dos veces so pena de correr el riesgo de ser arrojados al circo en una mañana en cadena nacional.

%d bloggers like this: