“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Regresan a la violencia padres de los 43

Podría quedar en anécdota de no ser por los policías heridos, el ominoso mensaje a Zerón y la reacción de la PGR que se dio por enterada de los hechos dos horas después

Por Juan Bustillos

Que el medio centenar de individuos, que durante 8 minutos atacaron con piedras, tubos y 2 artefactos explosivos las oficinas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública se equivocaran creyendo que ahí despacha Tomás Zerón, no le quita gravedad a la impunidad con que en la Ciudad de México se puede vandalizar a cualquier hora, aún a la mitad del día.

Zerón nada tiene que ver con la oficina de Álvaro Vizcaíno cuyas funciones primordiales son repartir a los gobiernos estatales el pastel que se forma con los impuestos recaudados para seguridad y organizar 2 reuniones anuales en Palacio Nacional a la que asisten los mandatarios locales y el Presidente de la República.

Si la intención de los vándalos impunes, que hirieron a 2 policías auxiliares, era ejercer castigo o venganza contra el ex director de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, cuyas investigaciones condujeron a Jesús Murillo Karam a sostener la “verdad histórica” sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, debieron acudir a Los Pinos, en donde despacha cobijado por el consejero Jurídico de la Presidencia.

Se comprende la confusión de los supuestos vengadores de los 43, porque las siglas de la oficina de Vizcaíno son SESNSP y las de Zerón son STCSN; en poco se parecen, pero quienes no están metidos hasta la cocina en la burocracia de la seguridad, sea nacional o pública, se pueden hacer bolas con facilidad. Y, al parecer, fue el caso.

Como sea, al margen de la confusión, el hecho es condenable. ¿Y qué decir de la impunidad?

Vizcaíno y sus colaboradores se llevaron el susto del sexenio, pero el ataque debe poner en alerta a Zerón porque, equivocaciones de siglas, domicilio y todo, el evento delata la renovación de la estrategia violenta que al parecer habían desechado los padres de los 43 o sus manipuladores. Y a él lo tienen en la mira.

No los detiene ni siquiera el rimbombante título, Secretario Técnico del Consejo de Seguridad Nacional, que en los hechos parece ser una especie de Departamento de Asuntos sin Importancia que sólo sirve para no dejar sin empleo a un amigo, o la tapadera perfecta para cumplir misiones confidenciales sólo reportables al consejero Jurídico del Presidente Peña Nieto, pero en todo caso se trata del nuevo puesto del ex director de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR.

El ataque ocurrió con la letal impunidad cotidiana de la Ciudad de México en donde oficialmente nunca pasa nada, aunque horas antes la corporación policiaca que en el pasado encabezó Zerón aprehendiera en la colonia Anzures al “Licenciado” y a su hijo “El Mini-lic”, jefes del Cártel de Sinaloa.

Los agresores llegaron a las oficinas de Vizcaíno, bloquearon la calle al tránsito, apedrearon la fachada del edificio en donde se aloja el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, destruyeron con tubos la cristalería que da a la calle, hasta estallaron 2 artefactos explosivos y luego se perdieron en la gran ciudad sin que alguien los molestara, no obstante el video que muestra a encapuchados quitándose la cubierta hartos de taparse la cara.

De poco vale que el kilométrico nombre de la oficina  de Zerón no delate la poca importancia del puesto, el hecho es que los agresores atacaron sin temor y con absoluta impunidad una oficina que, conforme a su creencia, está integrado por el Presidente y los secretarios de Gobernación, de la Defensa, Marina y el Procurador General de la República.

El evento me hizo recordar el ataque con un camión repartidor de cerveza al cuartel de Infantería en Iguala, Guerrero. De la misma manera que entonces, los atacantes de ayer hicieron de las suyas sin que alguien los molestara. Podría quedar en anécdota de no ser por los policías heridos, el ominoso mensaje a Zerón y la reacción de la PGR que se dio por enterada de los hechos dos horas después.