lunes, septiembre 21, 2020
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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

“La marcha de la locura” y lección de periodismo de Gutiérrez Canet

Por Juan Bustillos

 

Los siguientes párrafos no fueron escritos por uno de esos periodistas que mañana a mañana son denostados desde el púlpito de Palacio Nacional por su supuesta añoranza del neoliberalismo al que servían y los tiempos de corrupción periodística que ya no volverán. Son de Agustín Gutiérrez Canet:

“Como en la célebre obra de Bárbara Tuchman, “La Marcha de la locura”, ciegamente nos encaminamos hacia un error histórico similar de aceptar una reunión, solicitada por un mandatario extranjero en tiempos electorales, que utiliza la excusa de un acuerdo comercial como trofeo electoral…

“¿Qué va a pasar si la prensa le pregunta a Trump, sentado al lado del presidente mexicano en la Sala Oval, si México pagará el muro? Sea cual sea la respuesta, nadie se acordará que el viaje fue para celebrar la entrada en vigor del TMEUC y para agradecer el envío de respiradores. Todos recordarán el video y la foto de Trump hablando con el Presidente (López Obrador) en silencio.

“En México hay algunos que parecen olvidar el desastre de la visita del candidato Trump a Peña Nieto en Los Pinos, parece que se va a repetir, a menos que súbitamente recuperemos la cordura”.

No, no se cumplió la esperanza de Agustín Gutiérrez Canet de que alguien en México recuperase la cordura. El Presidente López Obrador ya alistó las maletas para acudir al llamado de un Donald Trump desesperado porque las encuestas ponen en duda su reelección y espera que la visita del mandatario mexicano le ayude con el voto latino.

 En estos aciagos tiempos en que desde el Palacio Nacional mañana a mañana se emprenden devastadoras campañas contra medios de comunicación mexicanos, en lo general, y periodistas, en lo particular, se agradece que una voz libre, a la que el Presidente ni sus más cercanos aduladores se atreverían a señalar como corrupta y enemiga de la Cuarta Transformación, también se ha pronunciado en contra de la comisión del error histórico de viajar a Washington.

 En su columna “Sin ataduras”, en Milenio, el 25 de junio Gutiérrez Canet, que tiene la triple condición de ser periodista, diplomático y familiar, demostró que, en efecto, escribe sin ataduras, no obstante estar emparentado políticamente con el Presidente pues es tío de doña Beatriz Gutiérrez Muller y, además, la embajadora en Washington, Martha Bárcena, es su esposa.

 Las escuelas de periodismo, las redacciones de los medios de comunicación y desde luego las benditas redes sociales atestadas de ciudadanos convertidos en periodistas porque, conforme a la concepción presidencial, les basta un teléfono inteligente para suplir a la prensa convencional, deberían incorporar a sus programas de estudios como texto obligado la insuperable lección de periodismo que nos ofreció el embajador Gutiérrez Canet al publicar su opinión sin las ataduras de su triple condición.

 Esto viene a cuento porque López Obrador decidió conmemorar el segundo aniversario de su conquista de la Presidencia de la República entrometiéndose en el proceso electoral norteamericano, de la misma manera que lo hizo su antecesor Enrique Peña Nieto, pero al revés; él no lo traerá al Palacio Nacional, en cambio acudirá presuroso a la Casa Blanca a visitar a Donald Trump.

 Es evidente la inexistencia en su equipo de una voz que se atreva a intentar disuadirlo de cometer semejante error histórico, pero a diferencia de Peña Nieto, en quien influían algunos muy cercanos, como su secretario de Relaciones Exteriores en aquel episodio, Luis Videgaray, parece que López Obrador no ve ni escucha a quienes lo rodean, por más cercanos que estén; o, en todo caso, prefieren colocarse el cubrebocas y mantenerse a sana distancia antes de correr el riesgo de ser tildados de corruptos y neoliberales por atreverse a ser leales al Presidente.

 Resulta inexplicable su decisión de viajar a Washington a cuatro meses del proceso electoral norteamericano y cuando la pandemia del coronavirus ha recobrado ímpetu en aquel país, como lo es también que, cuando intenta explicar que no acude para ser usado por Donald Trump en la recaudación del voto latino para salvar una reelección en peligro, López Obrador anuncie que también ha pensado en viajar a China, pero que lo más probable es que no porque es un viaje muy largo y no le gusta viajar al extranjero además de seguir convencido de que la mejor política exterior es la interior.

 Para justificar el viaje a Washington faltó imaginación a los asesores que sí saben cómo hablarle al oído. Habría sido suficiente una consulta al pueblo sabio, en esta ocasión a través de los amlovers dado que el subsecretario López Gatell tiene prohibidas las reuniones masivas en la plaza pública.

 Ya habrá tiempo para lamentar las consecuencias de este su primer viaje a Washington o presumir los logros de renovada amistad con Donald Trump. Por cierto, ¿cómo olvidar que en la campaña electoral se ofrecía como el más ofendido con Trump por su soez trato a nuestros migrantes y exigía a gritos a Peña Nieto poner en su lugar al ahora su mejor amigo?

 Mientras llega el momento de pagar las consecuencias de esta “Marcha de la locura”, celebremos la lección de periodismo de Gutiérrez Canet que seguramente escandalizó a los voceros oficiosos de la Cuarta Transformación que no soportan ni entienden que sea capaz de ejercer su libertad.

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