martes, septiembre 29, 2020
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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Gobierno de Coalición en 2024: Beltrones

Por Juan Bustillos

El 14 de septiembre de 2011 Manlio Fabio Beltrones dio un paso decisivo que marcó el inicio formal de su campaña para conseguir la candidatura del PRI a la Presidencia. Presentó la iniciativa de Gobiernos de Coalición que tuvo un éxito inusitado. Por ejemplo, recibió el apoyo de adversarios históricos como Porfirio Muños Ledo, Manuel Camacho y Marcelo Ebrard, entre muchos otros. Su iniciativa fue aprobada, pero está coja. Hasta hoy es optativa, no obliga al Presidente.

Beltrones es pionero en buscar la manera de garantizar la gobernabilidad en un país en el que su electorado, desde la elección de José López Portillo, que no tuvo contrincante porque el PAN no postuló a Pablo Emilio Madero, no ha dado a ningún candidato presidencial más del 30 por ciento de la votación hasta que Andrés Manuel López Obrador consiguió la hazaña histórica de acumular el 53 por ciento. La única excepción fue Carlos Salinas que obtuvo 50.36 por ciento.

A partir de la derrota del PRI en julio de 2018, Beltrones adoptó lo que en política llaman bajo perfil hasta que este sábado habló vía Zoom con priistas agrupados en Movimiento Líder sobre Gobiernos de Coalición, una figura que ya existe en la Constitución gracias a su iniciativa y de la que, conforme a todas las predicciones, irremediablemente se echará mano en 2024 porque López Obrador ya no estará en la boleta, los partidos políticos, ni siquiera Morena, podrán conseguir más del 30 por ciento de los votos por sí solos y porque no se perfila en el horizonte a ningún personaje que pudiera ejercer sobre el electorado el magnetismo de Andrés Manuel en 2018.

El sábado dijo a sus correligionarios que en 2024 “Regresaremos a lo que puede ser los 30 y no a los años 30 que había un presidencialismo con tanto poder como el de hoy ha revivido, un presidencialismo de una única persona que en cierto modo no esta utilizando los instrumentos que hace apenas unos años pudimos construir de ciertas autonomías para que lo acompañara y lo moderasen en cada una de sus decisiones…”

 

Hizo un breve recorrido sobre la historia electoral reciente:

“En 1988 tuvimos una elección que aun se combate en la memoria; resultó triunfador en un gran debate Carlos Salinas sobre el Frente Democrático Nacional (de Cuauhtémoc Cárdenas), los números siguen llamando la atención…los resultados ya apuntaban a que no seguían dando porcentaje de votación como los que en algún momento tuvo el presidente José López Portillo de 90 por ciento… Pronto se fueron reduciendo los porcentajes… Recordemos los de Miguel de la Madrid. Salinas con su 50 apenas rebasante de la mayoría, y ese es el debate… Pero de ahí en adelante tuvimos elecciones sumamente excepcionales, tanto Zedillo como Fox, en que le llamaron cambio de régimen, pero que en realidad fue de partido político, no de régimen porque siguió siendo presidencial, tuvieron porcentajes de los 40 por cientos…. Ya veníamos de 90 hasta 40. La gobernabilidad estaba sufriendo y ya no digamos cuando viene Calderón. Los dos competidores estaban en los 35 por ciento; un 65 no había votado por ellos”.

Y así llegó el 2012, la elección Peña Nieto, “en la cual, a través de la coalición con el Verde, alcanzaron cerca del 39. Ya no estaban, los 40, en los 30…El PRI por sí solo, para que reflexionemos de la competencia que viene, había conseguido 31.7 por ciento. Esa fue la votación de un buen candidato, como lo fue Enrique en ese momento… más el 7 del Verde daba casi el 39. Con eso tomó posesión Peña Nieto. Por eso la de AMLO con 53 es excepcional. Es extraordinaria y no se va a repetir en el 2024…”

Fue entonces que dijo: los partidos políticos “Tendríamos que estarnos preparando para tener instrumentos que nos permitan dirimir las dificultades de 2021 al regresar a los 30 por cientos de votación del partido y candidato triunfador”.

Para Beltrones el tema no es nuevo, lo platicó con Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto, pero “Cuando están electos ya no es tan fácil dialogar con ellos… El candado de seguridad para platicarlo con el Presidente en turno es decirle (que) no aplica en este gobierno, podría ser optativo en el 2018, no antes … Que aplique en 2024, no hoy… en el de mi compadre, ese es el punto…”

En la actualidad lo ha hablado con algunos dirigentes de Morena y miembros del gabinete de López Obrador que menosprecian el tema porque, por ahora, no lo necesitan.

A diferencia suya, los panistas creen en la segunda vuelta electoral, pero no simpatiza con esta solución porque construye “gobiernos artificiales”.

Considera que un buen intento de gobierno de coalición fue el Pacto por México de Peña Nieto, sin embargo, se trató de “un esfuerzo muy pragmático, no institucional” porque no estuvo normado por una ley “y por eso fue tan efímero … por eso es que todo lo que logró en ese pacto se rompió a los dos años. No había normatividad, solo buena fe entre los partidos políticos, y se perdió la confianza … cuando PRI, PAN, PRD y el Partido Verde no coincidieron y empezaron a sacar reformas sin consenso, una de ellas la Energética. Ahí el PRD hizo toda la resistencia … Y luego la Fiscal en donde el PRI con el PRD y sin el PAN… No fue una buena reforma… si le tienes que hacer 97 modificaciones significa que no se había pensado correctamente…”.

Manlio sabe de lo que habla. Como coordinador de Senadores presentó la iniciativa de Gobiernos de Coalición y como coordinador de diputados hizo votar todas las reformas del Pacto por México.

Apenas iniciaba el sexenio de Felipe Calderón pregunté a Manlio Fabio Beltrones sobre sus planes. Con apenas 54 años entonces, me dijo que el futuro era de los jóvenes y que el suyo era reformar al país desde el Senado, en donde coordinaba la bancada priista. Imaginé entonces que su respuesta fue una manera de encubrir sus aspiraciones presidenciales.

Sería ocioso hacer crónica de su labor reformadora de la que dio una muestra el 1 de diciembre del 2006 propiciando, en alianza con Emilio Gamboa, que coordinaba la bancada de diputados tricolores, la toma de posesión de Felipe Calderón, amenazada por Andrés Manuel López Obrador que mantenía un plantón en el centro de la Ciudad de México y había instruido a los diputados perredistas para que la ceremonia de investidura fuera todo, menos normal, lo que esto signifique.

De no haber contado con las fracciones legislativas priistas, Calderón no habría tomado posesión y el caos se habría apoderado del país. La lectura de aquel episodio es que, por encima de todo, sólo importaba la gobernabilidad.

Saltemos cinco años hasta el 14 de septiembre en plena temporada de presidenciables, cuando las figuras de todos los partidos políticos pensaban en el 2012.

Esa mañana el coordinador de los senadores priistas presentó la iniciativa más innovadora de la historia de México desde que adoptamos el sistema presidencialista a imitación del norteamericano.

Beltrones entregó en el Senado su propuesta de “Gobiernos de Coalición” bajo la premisa de que “Derivado de la intensa competitividad política que el país ha experimentado, la vida pública se ha visto sometida a grandes tensiones; las instituciones fueron pensadas e instauradas para una realidad distinta, cuyo eje rector era un Presidente fortalecido con un partido con una mayoría suficiente en el Congreso. Sin embargo, desde 1997, cuando ya ningún partido ha logrado obtener mayoría, por sí sólo, surge la necesidad de replantear el marco normativo y así actualizar a las instituciones políticas con los instrumentos y los medios para actuar en un escenario de gran complejidad para procesar las diferencias y construir acuerdos. En consecuencia, se requiere repensar el entramado institucional para construir la gobernabilidad democrática en un sistema de gran pluralidad legislativa y gobierno dividido”.

Explicaba que “En la actualidad, la posibilidad de conflicto político no tiene su origen en los procesos electorales, sino en la indefinición que se vive respecto de lo que es permanente y lo que puede ser cambiado en el proceso de gobierno. Al no encontrarse una solución apropiada, pronta y eficaz, la posibilidad de la parálisis institucional se hace presente”.

Beltrones propuso un presidencialismo renovado “con un gobierno de coalición que permita la construcción de un sistema estable de alianzas entre fuerzas políticas y entre los Poderes”, pero optativo, es decir, a decisión del Presidente.

Pero condición sine quanon es que las coaliciones cumplan con “las políticas públicas convenidas por las partes”, de lo contrario pasará lo que con el Pacto por México.

Ahora solo falta que la oposición aproveche las supuestas malas condiciones de Morena para competir en 2021 y logren completar la legislación del Gobierno de Coalición en la siguiente legislatura a fin de que en 2024 lo estrenemos.

Al menos es lo que Beltrones aconsejó el sábado a los priistas que lo escucharon.

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