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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Traición y violación al debido proceso en retorno de Lozoya

Por Juan Bustillos

 

Emilio Lozoya estará de nuevo en México, no será el regreso planeado por él, sino el diseñado por quienes negociaron en su nombre términos que ojalá le sean cumplidos, lo cual, permítaseme el uso de la primera persona, dudo.

Se que deseaba regresar a probar su inocencia de los delitos cometidos supuestamente cuando dirigía Pemex en el sexenio pasado, y a poner en su lugar a quienes desde entonces y hasta hoy han guardado silencio y distancia.

Nuestros lectores conocen a suficiencia los temas en torno a Emilio y a quienes no estén familiarizados les bastará con acudir a internet para encontrar la información carente de los matices que la han acompañado desde el gobierno de Enrique Peña Nieto.

La última vez que platiqué con él sin teléfono de por medio, el 1 de mayo de 2019, supe que sostuvo su inocencia en las instancias oficiales que visitó en México, pero dos meses después supo que había perdido el control de las negociaciones porque con la orden de aprehensión en su contra la Fiscalía General de la República obtuvo que un juez le obsequiara tres más, contra su señora madre, su esposa y su hermana.

A partir de ese momento su suerte ya no estuvo en sus manos. Fue un golpe certero que buscó su doblegamiento utilizando a las personas que ama. No se requiere vivir su situación para saber la presión ejercida en su contra durante meses hasta ser convencido de renunciar al juicio de extradición.

A partir de su detención en Málaga, España, se ha creado una novela policíaca sobre su errar por diferentes países europeos para eludir a la justicia mexicana y hasta se han entrecomillado párrafos de supuestas negociaciones para aceptar el retorno voluntario a su amado país.

Lo primero, para sostener la tesis de una brillante labor de investigación que habría sido coronada por el éxito, no tiene fundamento.

Lo segundo, si los párrafos entrecomillados son ciertos, habría que preguntar quién tiene capacidad de filtrar documentos a resguardo de la autoridad o de personas de indudable cercanía a Lozoya.

Si la filtración es de la autoridad estaríamos asistiendo a un claro ejemplo de violación al debido proceso; la otra tendría que ver con traición.

Ninguna suposición es de descartar y mentiría si me mostrara sorprendido porque violación al debido proceso y traición han sido lugares comunes en el caso de Emilio.

Espero a que dueño de su voz y decisiones dirija su estrategia legal y, sin ser objeto de manipulación a distancia, caiga quien caiga bajo el peso de las pruebas y que al final de la jornada, que no sea muy larga, lo espere la libertad.

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