miércoles, agosto 12, 2020
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“Solo para Iniciados”, por Juan Bustillos

Ahora a probar presión e intimidación

Por Juan Bustillos

 

Ahora si se puede decir que a Emilio Lozoya le están cumpliendo los términos de las negociaciones, si las hubo, que lo llevaron a tomar la decisión de allanarse al juicio de extradición en España y regresar a México de forma voluntaria a enfrentar las acusaciones en su contra por la adquisición de Agronitrogenados por parte de Pemex y la intromisión corruptora de la empresa brasileña Odebrecht en la política mexicana.

Esta noche, el ex director de Pemex obtuvo que el juez Juan Carlos Ramírez Benítez Treviño aceptara la petición de la Fiscalía General de la República en el sentido de que una vez que abandone el hospital pueda pasar en libertad en la Ciudad de México el tiempo que duren los procesos por las dos acusaciones en su contra.

Solo tendrá la limitación de no salir de la capital de la República, de su área conurbada ni del país; usará brazalete electrónico y deberá presentarse cada 15 días a firmar al juzgado.

A cambio de esto, Emilio debió aceptar su culpabilidad en ambos casos, si bien aclaró al juez que para cometer los supuestos delitos fue presionado y usado como instrumento válido por factores de poder que por hoy no ha identificado, pero que no cuesta trabajo alguno suponer de quién o quiénes se trata, el ex presidente Enrique Peña Nieto y el ex secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

El siguiente paso para recuperar su libertad plena y el desistimiento de la FGR en contra de su señora madre, su hermana y esposa, Emilio deberá probar que en efecto fue presionado, intimidado y utilizado como instrumento para la adquisición de Agronitrogenados, y recibir y distribuir el dinero de Odebrecht.

Es de prever que si no lo consigue, el efecto adverso será que la FGR considerará que las negociaciones fueron incumplidas y consecuentemente actuará sin contemplaciones en su contra y de sus familiares, amén que el juez no será tan considerado como se mostró el lunes y lo hizo esta noche.

Como en ambos casos, Lozoya se comprometió con el juez a denunciar y señalar a los autores de las presiones e intimidaciones de que fue objeto y reiteró su compromiso de colaborar con las autoridades del Estado mexicano, es de suponer que en las subsecuentes audiencias aportará las pruebas que seguramente ya conoce la FGR.

¿Cómo se pueden probar presiones e intimidaciones?

Desde luego con documentos en los que consten las instrucciones perentorias del ex presidente Peña Nieto o de Videgaray ordenando la adquisición de Agronitrogenados, o con videos o audios que registren el momento en que el ex director de Pemex recibió las ordenes de realizar la operación.

Lo mismo sería en el caso de Odebrecht.

Hasta hoy, las filtraciones periodísticas sobre las negociaciones se refieren únicamente a supuestos videos que mostrarían a legisladores de la pasada legislatura, en especial senadores panistas y un diputado federal, recibiendo dinero para aprobar la Reforma Energética, o al menos los acuses de recibo, pero nada se ha dicho en torno a órdenes de superiores jerárquicos del ex director de Pemex.

Sin embargo, que no se haya dicho no significa que no existan. Es probable que Emilio tenga varios ases escondidos en la manga, listos para usarlos en el momento oportuno ante el juez.

Por lo pronto, una vez que abandone el hospital podrá circular por la Ciudad de México sin problemas. Y esto es una gran ganancia en el juego perverso al que ha sido sometido, sobre todo la persecución instrumentada contra las mujeres de su familia para doblegarlo.

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