Sondeo sitúa Baviera ante insólitas alianzas por erosión de aliados de Merkel

Eldiario.es

Berlín, 11 oct (EFE).- El estado federado de Baviera, identificado con la prosperidad y el conservadurismo, quedará abocado a una compleja gobernabilidad de alianzas insólitas tras las elecciones regionales del próximo domingo, en que se prevé el fin de la mayoría absoluta de la Unión Socialcristiana (CSU) y el ascenso de los Verdes a la segunda posición.

El último “Politbarometer” de la televisión pública ZDF sitúa a la CSU, formación del bloque conservador de la canciller Angela Merkel, en un 35 %, un récord a la baja para un partido que durante décadas gobernó casi ininterrupidamente en solitario y en que las regionales de 2013 obtuvo un 47,7 %.

Este sondeo, considerado el más fiable del país, sitúa a Los Verdes en un 18 % -diez puntos más que cuatro años atrás-, seguido del Partido Socialdemócrata (SPD), con un 12 %, mientras que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y los Electores Libres (escisión de la CSU) están empatados en 10 %.

La última formación que obtendrá escaños en la nueva cámara será el Partido Liberal (FDP), con un 5,5 %, lo que aleja a la CSU de la perspectiva de reeditar la coalición con que gobernó en ese “Land” entre 2008 y 2013.

La CSU, partido que en 2003 superó el 60 %, ha sufrido una fuerte erosión que los analistas atribuyen al pulso interno entre el líder del partido, el ministro del Interior Horst Seehofer, y el primer ministro del “Land”, Markus Söder.

Las tensiones persistieron tras trasladarse Seehofer de Múnich a Berlín, al convertirse el pasado marzo en ministro de Merkel, mientras que Söder, un ambicioso político que pretende representar el relevo generacional, no ha convencido al electorado tradicional de la CSU.

A Seehofer se le identifica, a escala nacional, con las sucesivas amenazas de ruptura hacia Merkel lanzadas en sus seis meses como ministro de Interior, lo que ha debilitado a la gran coalición entre el bloque conservador de la canciller y el SPD.

En paralelo se han disparado las expectativas para los Verdes, formación alejada ya de la imagen de formación algo anárquica de sus orígenes y con experiencia de gobierno, ya que lidera la coalición con los conservadores en el vecino e igualmente próspero estado federado de Baden-Württemberg.

De cumplirse el sondeo de la ZDG u otros que circulan estos días en Alemania, una coalición de la CSU y los Verdes sería la constelación matemáticamente más estable, pese a los abismos que separan a esos dos partidos.

La CSU bávara representa a un ala mucho más derechista que la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Baden-Württemberg y, a su vez, al primer ministro de ese “Land”, el verde Winfried Kretschmann, se le identifica con el ala más conservadora de la formación ecopacifista.

“Estamos convencidos de nuestro éxito. Pero también a un éxito puede sucederle la necesidad de negociar, incluso de una larga negociación”, admitió hoy Seehofer, aunque declinó hacer pronósticos sobre resultados o a partir de qué porcentaje se considerará que la CSU ha superado la elección o fracasado.

Seehofer defendió, asimismo, como un éxito “de las medidas emprendidas en el último año” el hecho de que este 2018 previsiblemente el número de peticionarios de asilo llegados a Alemania se situará en unos 100.000.

El pacto de coalición entre el bloque conservador de Merkel y los socialdemócratas, suscrito el pasado marzo tras una larga negociación, incluyó por imperativo de la CSU un límite a la llegada de refugiados, establecido en 200.000 nuevos solicitantes.

Baviera fue el “Land” por el que ingresó la gran mayoría de los 1,3 millones de peticionarios de asilo acogidos por Alemania desde 2015, lo que situó a este estado federado al borde sus capacidades de acogida.

Tras la cifra récord alcanzada en 2015 -cerca del millón de refugiados-, la cifra empezó a descender, en parte debido al acuerdo alcanzado entre la Unión Europea (UE) y Turquía y en parte por el cierre de la llamada ruta de los Balcanes.

Pese a ese descenso continuado, Seehofer ha seguido presionando a Merkel para endurecer su política migratoria, hasta poner en peligro la continuidad de la gran coalición alemana por su confrontación tanto con la líder del bloque conservador como con sus socios del SPD. EFE