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Sri Lanka se inspira en Duterte para dar inicio a su guerra contra las drogas

Chathuri Dissanayake

Colombo, 25 mar (EFE).- Inspirado en la sangrienta guerra contra el narcotráfico de su par filipino, Rodrigo Duterte, el presidente de Sri Lanka, Maithripala Sirisena, diseña un plan antidroga que incluye la reinstauración de la pena de muerte en la isla, empleada por los contrabandistas como la puerta de entrada al resto de Asia.

Sirisena ha decidido dirigir personalmente lo que bautizó como una campaña de enfoque múltiple para abordar el tráfico de drogas y para ello, dijo, seguirá las enseñanzas de Singapur y Filipinas, esta última entre las más sangrientas de la historia.

El paso más llamativo de todos ha sido poner fin a la moratoria de cuatro décadas sobre la pena de muerte para los delincuentes reincidentes en casos de drogas, lo que ha dado inicio a un amplio proceso de selección de verdugos.

De los 102 candidatos seleccionados, el Departamento de Prisiones tiene previsto entrevistar en abril a 79 de ellos.

Sirisena “estudió de cerca los sistemas de Filipinas y Singapur. Recibió informes de los equipos que en esos países trataron ese asunto y lo compartió con nosotros”, dijo a Efe el director del Grupo de Trabajo para la Prevención de Drogas de Sri Lanka, Samantha Kumara Kithalawaarachchi.

Con más de 30 instituciones estatales bajo el mando de Sirisena, el Grupo de Trabajo para la Prevención de Drogas se centra en la reducción de la demanda y la oferta de estupefacientes, explicó.

“El presidente, como jefe de la unidad, toma todas las decisiones y el grupo de trabajo lleva a cabo la coordinación entre las instituciones competentes en materia de prevención de drogas”, señaló.

El modelo incluirá una modificación de la legislación vigente para permitir la participación de los militares en las investigaciones y operaciones llevadas a cabo por la Oficina Policial de Estupefacientes (PNB), ya que hasta ahora las tropas solo podían actuar durante los estados de emergencia.

La guerra que planea Sirisena llega en un contexto en el que el país insular se ha convertido en un paso seguro de las rutas de ultramar para el tráfico de drogas.

De acuerdo con la PNB, la unidad responsable de las investigaciones y operaciones sobre el tráfico de drogas, los traficantes emplean a los pescadores para transportar las mercancías.

“Pasan la mercancía a los pescadores en botes pequeños de motor en alta mar para evitar ser detectados”, explicó el funcionario.

La actuación de los cuerpos antidrogas está limitada solo a la destrucción de los cargamentos detectados, ya que la jurisdicción para la aplicación de la ley puede aplicarse estrictamente en aguas territoriales de Sri Lanka.

Si bien la heroína que se introduce en la isla está destinada al consumo local, la cocaína, que es una droga costosa adquirida por consumidores con mayor poder económico, se pasa de contrabando en el país generalmente procedente de Latinoamérica para su reexportación.

La cocaína se trae de contrabando principalmente desde Brasil para ser distribuida a los países de Asia Oriental a través de Sri Lanka, mientras que la heroína que se consume en la isla proviene de Pakistán, Bangladesh y Afganistán.

“Los botes no tienen problemas para llegar a tierra sin ser detectados”, reconoció a Efe el director de la Superintendencia de Policía (SSP) T.C.A. Dhanapala.

Este es uno de los motivos por los que las fuerzas de seguridad de Sri Lanka incautan en general cantidades muy poco significativas de estupefacientes en su territorio, muy alejados de los niveles alarmantes que denuncian las autoridades.

Así el año pasado las autoridades isleñas se incautaron de 21 kilogramos de cocaína (aunque solo en diciembre de 2016 fueron 800 kilos), 575 kilos de marihuana (una cantidad muy inferior a los 1.470 kilos incautados en lo que va de año) o 731 kilos de heroína.

De acuerdo a Dhanapala, el PNB está investigando las redes de narcotráfico desde Bangladesh después del arresto el mes pasado de dos traficantes con 294 kilogramos de heroína, el mayor cargamento de esta droga en la historia del país.

Sri Lanka “es conocido como un puerto de bajo riesgo, muchos contenedores no son detectados. Estos vienen especialmente en contenedores de azúcar traídos al país”, dice.

El jefe policial se adelantó a las críticas que modelos como este recibieron antes en Filipinas asegurando que Sri Lanka “no implementará las leyes draconianas utilizadas” por Duterte, a pesar de que su éxito ha obtenido la admiración de Sirisena.

“Ha habido muchas muertes en Filipinas, muertes de parlamentarios e incluso de consumidores. No podemos hacer lo mismo. Hay graves problemas de derechos humanos implicados”, sentenció. EFE

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