Thom Yorke desata su virtuosismo en la última jornada nocturna del Sónar

Binaural

Augusto Magaña

Barcelona, 17 jun (EFE).- El vocalista de Radiohead, Thom Yorke, ha brindado esta madrugada un concierto en la última jornada del Sónar en la Fira Gran Vía de Barcelona, en el que ha desatado su virtuosismo y ha demostrado que más allá de ser un gran compositor es también capaz de tocar el teclado, la guitarra e incluso el bajo.

El músico británico ha actuado acompañado por el artista multidisciplinar Tarik Barri y por el productor Nigel Godrich, que ha producido casi todos los discos en los que Yorke ha participado desde 1997 y con el que formó en 2009 el grupo Atoms For Peace, del que también forma parte el bajista de Red Hot Chili Peppers, Flea.

Yorke ha estado especialmente carismático: ha bailado, ha saltado y se ha retorcido y contoneado a lo largo de todo el escenario, en el que el artista ha instalado cinco pantallas verticales gigantes, donde ha proyectado audiovisuales atmosféricos que seguían la sensación de cada una de las canciones que ha tocado.

Tanto Godrich como Yorke han mostrado su multinstrumentalismo, supliendo el trabajo que haría toda una banda completa y saltando de un instrumento a otro, de una mesa de mezclas a otra, consiguiendo generar una sensación de vértigo que ha contrastado con la música de tintes oscuros que han mostrado.

El británico ha tocado algunos de los temas que componen sus dos álbumes de estudio en solitario -“The Eraser” (2006) y “Tomorrow’s modern boxes” (2014)-, como “Brain in a bottle”, “Black Swan” y “The Clock”, que ha sido la canción más movida de todo el concierto y la que más ha hecho saltar y bailar a todo el público.

En un momento del espectáculo, mientras cantaba “Two feet off the ground”, Yorke se ha dirigido al público, al que ha gritado: “¡parecéis un poco cansados todos!”, para luego invitar, a través de gestos a todos los asistente a -como dice el título de la canción- despegar sus cuerpos “dos pies sobre el suelo”.

Yorke ha sorprendido al público también con algunas canciones del único álbum que ha lanzado junto a Atoms for Peace, como “Amok” -que es el tema que da nombre al disco- y “Default”, que ha sido la pieza con la que el artista ha dado por concluido su concierto.

Además, el compositor británico ha tocado algunos temas que no están incluidos ni en sus álbumes en solitario ni en sus trabajos con Radiohead ni Atoms for Peace, pero que ya ha venido tocando en sus directos desde diciembre de 2017, como “Rude person”, “Traffic” y “The Axe”.

Queda por ver si estas canciones podrán formar parte de un próximo álbum del músico de Wellingborough (Reino Unido), como sería de esperar después de cuatro años sin publicar un trabajo en solitario y después de dos años de su último disco con Radiohead, “A Moon Shaped Pool” (2016).

Puede ser que el británico ya esté trabajando en absoluto secreto en este hipotético nuevo álbum o puede ser que tarde otros cinco o seis años en publicar un nuevo disco en solitario, porque cuando se habla del imprevisible Thom Yorke nada se puede dar por sentado. EFE