lunes, septiembre 28, 2020
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Transformando adolescentes; Desarrollo de seres humanos plenos y felices

COMPETENCIA GENERAL: Vive sus procesos de preparación e inserción social y laboral en plenitud y felicidad, como seres integrales gracias al pleno ejercicio de sus competencias genéricas desarrolladas en su proceso educativo.

La felicidad siempre la tienes, siempre ha formado parte de ti, lo importante es que te permitas sentirla

La felicidad no es un sentimiento, es una decisión

 Inicio este libro del programa de desarrollo del potencial humano, hablando de su objetivo fundamental: el desarrollo pleno e integral de los seres humanos a través de herramientas que les permitirán alcanzar las competencias necesarias para vivir una vida a plenitud, teniendo como eje central la felicidad. Es obvio que dentro de este recorrido, existe un desarrollo profesional, familiar, laboral y social como seres integrales.

Hace tiempo escribimos varios artículos, sobre la relación de la felicidad y su efecto sobre la salud, pero además de dicha relación debemos de ver a la felicidad como un propósito de vida, que incluso está llevando a escuelas de alto nivel a considerarlo su objetivo fundamental. Incluso existen ya las ciencias de la felicidad, considerada como una rama de la psicología, de una de sus corrientes, como es el positivismo, todo lo cual nos da la pauta para considerar que el desarrollo de habilidades y conocimientos debe estar encaminado hacia aspectos más profundos de la vida

Por lo cual hoy hemos considerado, en este programa, a la felicidad como parte básica, y objetivo fundamental del programa de desarrollo del potencial humano. Ya que es incuestionable que si aprendemos a ser felices lograremos alcanzar niveles altos de bienestar

En la actualidad, ser feliz es sinónimo y blanco de los más diversos juicios e interpretaciones. En un mundo cada vez más caótico, complejo y lleno de tragedias que observamos y vivenciamos diariamente, y de las cuales es difícil abstraerse, pareciera ser que el conseguir la felicidad fuese un lejano ideal sostenido por un reducido grupo de personas que parecieran vivir alejadas de la realidad actual, y hablando desde un lugar más bien demagógico y utópico que pragmático.

Hay que reconocer que muchas gentes pensamos, y si bien es cierto, existe todo tipo de personas y formas de ver la vida, lo importante finalmente es la experiencia que cada uno de nosotros tenga respecto a ello. En este sentido hay que reconocer que es un largo proceso comprender lo anterior e integrar dos importantes lecciones que, deberían ser parte de la formación de todos los seres humanos:

  • La felicidad, más que constituir una meta en sí misma o un estado a lograr, es más bien una elección interior y personal constante, de cada momento.
  • Considerar que, en última instancia, no hay nada ni nadie fuera de cada uno de nosotros que nos pueda brindar más felicidad que la que nosotros podemos dar a nosotros mismos.

Existen muchas preguntas acerca de la felicidad y que si las contestamos podemos encontrar la clave para aprender a ser felices, por ejemplo: ¿Qué nos hace felices? ¿La familia? ¿Los amigos? ¿El dinero? ¿El amor? Según científicos de la Universidad de California (UCLA), al menos a nivel químico todo está en manos de un péptido que actúa como neurotransmisor y que recibe el nombre de hipocretina. Tal y como publican los investigadores en Nature Communications, la concentración de este péptido aumenta cuando nos sentimos felices mientras que disminuye cuando nos encontramos tristes y abatidos.

En algunos experimentos llevados a cabo midieron los niveles de hipocretina en ocho pacientes mientras veían la televisión, interactuaban con otros sujetos, comían, etc. mostraron que los niveles de hipocretina eran máximos cuando se experimentaban emociones positivas, así como en interacciones sociales y en situaciones que suscitaban enfado. Además, este péptido siempre se asociaba con el estado de vigilia. Por otro lado, los científicos aseguran haber comprobado que, en su ausencia, “dejamos de buscar la sensación de placer”. “Anormalidades en la activación de este sistema podrían contribuir a diversos trastornos psiquiátricos”, concluye Jerome Siegel, coautor del estudio.

Actualmente se usan antagonistas de la hipocretina como píldoras para dormir, lo que, según se desprende del nuevo trabajo, además de cambiar los patrones de sueño podría alterar negativamente el estado de ánimo. De hecho, Siegel y sus colegas están convencidos que administrar directamente hipocretina a humanos podría mejorar el estado de ánimo y los niveles de alerta. Dicho de otro modo, esta proteína podría convertirse en la “píldora de la felicidad”.

Ahora bien, como mencione en párrafos anteriores existen ya Instituciones educativas, como es el caso del Tec Milenio que ya abordan el concepto de la felicidad como objetivo de formación estableciendo que  “Nuestro trabajo se fundamenta en la Psicología Positiva, el estudio científico de los factores que permiten a los individuos y las comunidades vivir plenamente. La Psicología Positiva investiga lo que funciona bien en la vida de las personas y las organizaciones y cómo se puede potenciar la felicidad de la gente”

Ahora bien, para lograrlo establecen 4 líneas de acción, que son las siguientes:

  • Enseñar sobre bienestar: A través de cursos, certificados y posgrados en psicología positiva.
  • Vivir el bienestar: Aplicando lo que sabemos sobre el bienestar en nuestra vida cotidiana en la universidad.
  • Servicios para el bienestar: Consultoría, capacitación y coaching para organizaciones y empresas, basados en la psicología positiva.
  • Investigar el bienestar: Generar más conocimientos sobre la felicidad y cómo potenciarla.

La base de estos conceptos y de este instituto de la felicidad del Tec. Milenio lo visualizan, desde la perspectiva de la psicología positiva, considerando a la felicidad no como una sola cosa, sino como un constructo que comprende varios elementos: el aspecto sensorial y emocional que incluye las experiencias placenteras, la alegría y las emociones positivas; el componente cognitivo, que se refiere a cómo evaluamos nuestra vida y qué tan satisfechos estamos con ella, y el sentido de vida, el sentir que nuestra vida tiene propósito y vale la pena.

La investigadora y profesora de psicología Sonja Lyubomirsky presento, en 2008 el primer programa para incrementar la felicidad de las personas basado en investigaciones científicas. En dicho libro habla acerca de sus estudios que demuestran que, pese a lo que solemos pensar, la felicidad personal no depende de factores como el dinero, el trabajo, la pareja o la juventud. En realidad, sólo un diez por ciento en términos de felicidad se apoya en circunstancias externas. La capacidad para la felicidad es innata en un cincuenta por ciento, pero el cuarenta por ciento restantes se atribuye a lo que hacemos y a lo que pensamos; es decir, a nuestras actividades intencionadas y a nuestras estrategias mentales. Por eso, todos y cada uno de nosotros poseemos aún un amplio potencial para la dicha y el bienestar al que podemos acceder si ponemos en práctica los ejercicios y las estrategias propuestos en su libro (LA CIENCIA DE LA FELICIDAD: UN METODO PROBADO PARA CONSEGUIR EL BIENESTAR. SONJA LYUBOMRIRSKY, URANO, 2008)

Martin Seligman, uno de los psicólogos más famosos del mundo y padre de la psicología positiva, publicó en el año 2002 un libro en el que pretendía demostrar qué era la felicidad y cuáles eran los pasos que debíamos dar para conseguirla. Según Seligman, la receta de la felicidad no se compone ya de conseguir un trabajo gratificante, tener pareja y mantener un buen estado de salud. Los cinco pasos identificados por Seligman  que separan nuestra vida actual de la auténtica felicidad son los siguientes:

Sentir emociones positivas (placer)

Vivir con entrega (disfrutar el momento presente)

Dotar a nuestra vida de sentido

Lograr las metas que nos proponemos

Establecer y mantener relaciones estables con las personas que tenemos al lado

Podríamos pensar que los elementos que plantea la psicología positiva son aceptables, e incluso, parecernos razonables. Pero hay que decir que algunos críticos del movimiento de Seligman denuncian que esta corriente no es más que magia simpática. Sus detractores también advierten del peligro que supone abrazar un desmesurado optimismo. Ya que consideran que los factores positivos no tienen por qué ser los únicos que transformen nuestra vida. Como explica la investigadora María Prieto-Ursúa, el estrés y la adversidad son dos condicionantes negativos que juegan un importante papel en el desarrollo de las fortalezas personales necesarias para sobrevivir y crecer.

De acuerdo al libro de Sonja Lyubomirsky, una fórmula para que pudiera ser un 40% más feliz. Si consideramos que “S” es la situación de partida y está determinada genéticamente, “C” son las circunstancias de la vida y “A” es nuestra actividad deliberada, la receta mágica para la felicidad (“H”, de happiness) sería la siguiente: H (100%) = S (50%) + C (10%) + A

Marino Pérez-Álvarez, de la Universidad de Oviedo, plantea que el movimiento de Seligman se transformó a partir de 2011. El objetivo ya no era buscar la felicidad, sino promover el bienestar y el crecimiento personal. Y se habla de que se han detectado secuencias de ADN que podrían “dibujarle” una sonrisa.

Conviene señalar que nuestros pequeños momentos de felicidad se derivan de mecanismos muy complejos. Por ejemplo, cuando realizamos deporte se liberan endorfinas, de forma que además de sentirnos cansados, podemos experimentar un gran bienestar. Y existen además otras situaciones, en los cuales existe liberación de diversas sustancias químicas. Cuando se enamoran las personas, buena parte de la felicidad que sienten es debida a una mezcla de hormonas y reacciones bioquímicas. Ahora es conveniente mencionar que la psicología positiva ha recibido algunas críticas por considerarla simplista sobre sus explicaciones del funcionamiento del cerebro, pero sin embargo a nivel personal considero que nos da elementos para trabajar sobre una base que nos puede llevar a entender cómo podemos lograr generar y disfrutar mejor de la felicidad.

Es cierto que iniciativas como el Human Brain Project, nos muestran cómo funciona nuestra mente, y así  de esta manera podremos desentrañar la misteriosa y razonable frase de Aldous Huxley: “La felicidad no se consigue por la búsqueda consciente de la felicidad; generalmente es el subproducto de otras actividades”.

Todo lo anterior que he comentado, puede sonar muy simple y fácil de comprender en una primera lectura. Pero independientemente de eso, el real desafío para todos nosotros es el siguiente:

Qué pasos concretos podemos tomar día a día para ir experimentando ser felices en medio de todas las preocupaciones de la vida diaria? ¿Qué competencias necesitamos desarrollar para lograr primero desarrollarnos hasta niveles óptimos y al mismo tiempo lograr ser felices?

Por eso deseo en este articulo, compartirle además del objetivo general del programa de desarrollo del potencial humano, los conceptos y las bases de la felicidad algunos consejos y sugerencias, que le permitan buscar conscientemente su felicidad en el transitar de su vida, y no como un objetivo final, ya que la felicidad se experimenta constantemente. Por supuesto que las herramientas que aquí le presentamos a lo largo de la vida, buscan desarrollar sus capacidades para aspirar al éxito y a su crecimiento personal, pero tomando como la base la felicidad a lo largo de su trayecto por la vida de cada ser humano.

.Primeramente le voy a compartir cinco acciones cotidianas sumamente sencillas que, en lo personal, así como a muchas gentes que manejan estos conceptos, nos han ayudado enormemente, y que espero a Usted le sean de utilidad, ya que nos permiten mantener en gran medida un buen estado de equilibrio entre nuestra vida estresada y el desarrollo de una experiencia de alegría interna:

  • Agradecer: El agradecer nos hace mejorar nuestra autoestima, autoconfianza y motivación y, con ello, nos mantiene conscientes y claros respecto de nuestro poder interno, lo cual constituye un gran impulsor para el desarrollo de nuestra felicidad interna.
  • Sonreír: La sonrisa y la risa constituyen grandes activadores de endorfinas, hormonas asociadas a la sensación de bienestar y felicidad internas, las cuales, además, tienen directa relación con la salud de nuestra mente y cuerpo..
  • Flexibilidad: Ser conscientes que fuera de nosotros todo es transitorio y puede cambiar en un segundo nos invita a desarrollar la flexibilidad, la cual no es más que integrar el hecho que en nuestra vida siempre se dan diferentes resultados, muchos de ellos corresponden al logro de lo que deseamos y el resto a aquello que necesitamos para aprender grandes lecciones.
  • Vivir y disfrutar el momento presente: Darnos cuenta que nuestro paso por esta vida es breve y que siempre tenemos este momento para volver a nuestro centro y, a la vez, disfrutar de nuestros logros y nuestro entorno, es fundamental. Detenernos un instante y enfocarnos con intención en nuestro cuerpo, especialmente nuestra respiración, es una buena forma de vivir el momento: disfrutándolo.
  • Generosidad: El salir de nuestros problemas personales y enfocarnos en dar a los demás, desde dar un consejo a ayudar genuinamente a quienes más lo necesitan, nos permite aumentar nuestra perspectiva de las cosas  y darnos cuenta que nuestra vida es mucho mejor de lo que pensamos.

Gran parte de lo que significa ser espiritual radica en estas cinco acciones que acabo de mencionar. En lo personal yo comentaría, además que si perdonamos, agradecemos y damos amor, todos los días lograríamos aumentar aún más la gran sensación de felicidad. Ahora las 5 acciones que comente anteriormente más estas tres que le agrego deben constituirse en un ejercicio diario para familiarizarnos con nuestro centro y contactarnos gratamente con una experiencia de felicidad que, más que una meta a seguir, es un proceso de cada instante. Proceso que, sin duda, vale la pena vivir y trabajar por él.

También se considera que ser optimista está directamente relacionado con gozar de una buena salud. Una actitud positiva puede prevenir el desarrollo de enfermedades tales como la depresión, estrés, insomnio, niveles altos de colesterol, anorexia, etc. Esta es la conclusión que se desprende del estudio ‘La Felicidad y la percepción de la salud’, realizado por el Instituto Coca-Cola de la Felicidad y la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Al contrario, las personas menos felices “tienden a tener más presentes los problemas físicos y psicológicos que les afectan”. Para la realización del estudio se ha utilizó una muestra de 3.000 personas entre 18 y 65 años a las que se les realizaron entrevistas y cuestionarios para conocer la relación entre salud y felicidad.

En este sentido, por ejemplo, la posibilidad de tener depresión en el grupo de las personas más felices es nueve veces menor que entre quienes son menos positivos. La probabilidad de tener insomnio es cuatro veces menor.

Según el informe, existe una relación bidireccional entre ser feliz y estar sano. Tal y como señala Carlos Chaguaceda, presidente del Instituto Coca-Cola, “las personas que se sienten más contentas y positivas tienen una mejor percepción de su salud”. Y esta asociación, aseguran los expertos, cada vez tiene más evidencia científica como lo confirma Josep María Serra-Grabulosa, doctor y profesor del departamento de Psiquiatría y Psicobiología Clínica de la Universidad de Barcelona. “Ser más optimista afecta al sistema nervioso, neuroendocrino e inmunológico. Por esta razón, los que son más felices, en general, sufren menos alteraciones cardio y cerebrovasculares y, como su sistema inmunologico se refuerza, disminuyen las posibilidades de contraer enfermedades”.

En definitiva, recalca Serra-Grabulosa, los niveles altos de felicidad mejoran la salud mental. De hecho, aclara Gonzalo Hervás, otro de los autores del informe y doctor y profesor de la facultad de Psicología de la UCM, “hemos constatado que la salud mental es un componente igual o más importante que la física en la percepción de la propia salud y que los problemas de tipo psicológico están mucho más relacionados con la infelicidad que los problemas físicos”.

Ahora bien es importante que reflexionemos sobre lo siguiente: pareciera que el objetivo de vida de los seres humanos es la búsqueda de la felicidad, pero es común que no entendamos el concepto, o bien esperamos que alguien nos haga feliz, y siempre eludimos nuestra responsabilidad en este sentido. El problema surge en cómo buscar la felicidad. Aunque el cerebro tiene una propensión natural a tener emociones positivas, “es necesario estimularlo”.

Como recuerda Chaguaceda, “la felicidad se trabaja, no se puede esperar sentado en casa. Por ejemplo, aquellas personas que realizan deporte regularmente son felices cuando lo hacen porque el cerebro segrega serotonina y oxitocina y genera una sensación que le hace feliz. En resumen, hay que buscar lo que nos hace felices”. Tampoco hay que olvidar el importante papel del apoyo social y familiar para superar los problemas de salud y otras adversidades. “Es fundamental para que las personas se sientan con mejor estado de salud y les ayuda a preservar, en gran medida, su nivel de satisfacción cuando sufren algún problema”.  “El apoyo social fomenta la felicidad”.

Probablemente, como comente arriba, y de acuerdo a algunos estudios, existe el gen de la felicidad, pero no es sólo uno, sino que hay varios de ellos que pueden proporcionar este estado mental y es importante saber cómo se activan para que esto ocurra”. Por el momento, el gen que tiene más posibilidades para estar vinculado con la felicidad es “el que está relacionado con la serotonina”.

Por otra parte, hay que señalar, para fortalecer la veracidad de lo que estamos comentando, que durante más de una década, sobretodo, en el ámbito de la psicología positiva se han venido realizando investigaciones que validan la conexión entre la felicidad y la salud y de validar además que tener un sentimiento de paz, de plenitud y una finalidad conduce a una vida más sana, más equilibrada y más larga.

Remarcar que en los últimos años, científicos como Sonja Lyubomirsky, Ed Diener o también Martin Seligman, y otros más, han estudiado la forma de cuantificar la felicidad y considerar sus elementos constitutivos si es que vale el término, tal y como lo plantea Sonja Lyubomirsky, y que ya comentamos en párrafos anteriores, o la que presento a continuación de Seligman, quien también desarrolló su “fórmula de la felicidad”: F = R + C + V, Dónde:

F = nivel perdurable de Felicidad de la persona;

R = Rango pre establecido genéticamente para cada persona;

C = Circunstancias que rodean a la persona;

V = Factores que están bajo total control voluntario de la persona

Es evidente el parecido a la fórmula de Sonja Lyubomirsky, pero que volvemos a insistir por la gran importancia que tiene para un servidor clarificar los elementos que influyen en la felicidad. Podemos apreciar  en la fórmula que la felicidad es en parte genética, en parte como resultado de las circunstancias, y en parte un resultado de la decisión consciente e intencional de cada uno de nosotros. De hecho, según los cálculos de Seligman, las condiciones externas de la vida, como tener más dinero o una casa más grande, sólo representan entre el 7 y el 10 % de la felicidad real, mientras que la genética (el 40%) y de acciones intencionales (el 50%).

Según  comenta Sonja Lyubomirsky en su libro, casi todos los aspectos de la salud parecen estar afectados por la felicidad (o la falta de ella): el físico y el bienestar mental, los niveles de energía, la función inmunológica, las relaciones con los demás, y la duración de la propia vida.

Gran cantidad de evidencias sugieren que la felicidad puede realmente hacernos vivir más. Así, en otro estudio realizado con 180 monjas reveló que las monjas alegres tienden a vivir más que sus pares tristes y depresivas. Las dos terceras partes de las deprimidas consideradas en el estudio murieron antes de cumplir los 85, las más contentas y felices vivieron 9 años más en promedio.

Entonces, si la felicidad no sólo nos satisface sino que mejora nuestra salud, la pregunta es ¿cómo podemos tener felicidad? Algunas estrategias de búsqueda de la felicidad parecen particularmente eficaces como puede ser realizar ejercicio físico, alguna forma de  terapia,  realizar meditación, promover y potenciar nuestras relaciones y, por sobre todo, tener un propósito de vida.

Hemos comentado mucho ya de la felicidad, pero ¿Cómo podemos definir la felicidad? Podríamos decir que es todo aquel conjunto de cosas buenas que cualquier ser humano es incapaz de no querer. Pero hay que decir, antes que nada, que la felicidad es un estado de ánimo, un estado del alma; es una vivencia personal subjetiva, interior, que valora la vida positivamente (felicidad) o negativamente (infelicidad).

Otra forma para aprender cómo podemos mejorar nuestra felicidad se da en función de entender que la felicidad descansa sobre dos pilares: conocerse a sí mismo, y tener un proyecto de vida. Ya que ahí se encuentra la felicidad.

Ser feliz consiste, por tanto, en aquella forma de vida que desarrolla el mismo ser humano, en la que despliega una personalidad, sólida, firme, con sello propio, con la cual se siente identificado, a gusto, satisfecho, tranquilo, con paz interior, ya que una persona desequilibrada, desajustada, neurótica, inmadura, sin quehacer, será muy difícil que se sienta feliz, porque no se ha encontrado consigo misma, no ha logrado alcanzar las claves que le pueden armonizar interiormente y le genere una conducta adecuada y positiva hacia el exterior.

Un proyecto de vida consiste en anticipar, visualizando el futuro que deseamos. Y este proyecto personal debe incluir tres componentes esenciales: amor, trabajo y cultura. Estas son las notas fundamentales que lo definen. Si la felicidad es un proyecto, futuro, es anticipación, significa que la felicidad consiste en vivir con ilusiones, en vivir con rumbo hacia el futuro, manteniendo siempre la esperanza.

Como comente anteriormente, en los tres elementos esenciales que un servidor ve como pilares de la felicidad, el amor es una pieza clave de la felicidad. No hay felicidad sin amor. Por amor tiene sentido la vida. Nada hay tan grande como el amor. El amor es la fuerza que nos motiva a seguir buscando nuevos caminos. Pero hay que reconocer que el amor existe una gran variedad de estilos y de formas. Desde el amor a la patria, pasando por el amor a la justicia, al orden ,a nuestras cosas, hasta llegar al amor entre un hombre y una mujer o el amor a Dios. Aquí nos vamos a referir especialmente al amor humano, al que se establece entre dos personas de distinto sexo.

Según eso, podemos afirmar que el amor es un sentimiento grato, positivo, dulce, alegre, que nos atrae hacia otra persona con la que queremos compartir la vida. El amor es así un sentimiento profundo, gracias al cual la vida se ilumina y todo cobra un relieve especial.

El trabajo es algo decisivo en la vida de un ser humano. Nos pasamos la vida trabajando. No hay felicidad sin amor y sin trabajo, ambos conjugan el verso «ser feliz». La satisfacción por el trabajo bien hecho, terminado en su momento, retrata a la persona que lo hace.

Debemos pues considerar que debemos tener como objetivo en nuestras vidas la felicidad, y ser considerado como el objetivo general del desarrollo pleno de nuestras potencialidades Y que dado las crecientes evidencias que relacionan la felicidad y el bienestar, y las enormes consecuencias sociales de ello, es importante que los gobiernos de cada país promuevan políticas macro y locales que fomenten la felicidad. Fruto de ello, algunos expertos en Psicología positiva se están tomando esto en serio y han comenzado a intentar medir los niveles de felicidad de los países y actuar en consecuencia. Lo notable es que todos apuntan a imitar lo que un país perdido en la nada: como Bután, una pequeña y montañosa nación budista del sur de Asia, localizada en la cordillera del Himalaya entre India y China, con unos 2 millones de habitantes,  está haciendo.

Termino este capítulo con la siguiente frase: “El verdadero desarrollo de una sociedad,  tiene lugar cuando los avances en lo material y en lo espiritual se complementan y se refuerzan uno a otro. Cada paso de una sociedad debe valorarse en función no sólo de su rendimiento económico, sino de si conduce o no a la felicidad”, expresión del rey de Bután Jigme Singye Wangchuck.

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