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Túnez mantiene la preocupación pese a que la salud del presidente mejora

Túnez, 28 jun (EFE).- El pueblo tunecino mantiene la preocupación y la incertidumbre sobre la salud del presidente, Beji Caïd Essebsi, pese a que las noticias difundidas hoy desde el palacio de Cartago apuntan a una rápida recuperación.

El mandatario, de 92 años, fue ingresado este jueves de urgencia en un hospital militar aquejado de lo que oficialmente se describió como una “crisis severa de salud”, noticia que enseguida desató todo tipo de rumores.

Fuentes diplomáticas europeas indicaron a Efe que los embajadores habían sido informados de la posibilidad del fallecimiento del presidente e incluso se aseguró que estaba “en coma, con asistencia artificial”.

Este rumor fue alimentado, asimismo, por la reunión urgente de los portavoces de los grupos parlamentarios que convocó el presidente de la Cámara, Mohamad Enneceur, persona que asumiría la jefatura de Estado Interina en caso de óbito del titular.

Una situación compleja ya que el propio Enneceur tiene ya 85 años y salud igualmente frágil, que le ha llevado a ser tratado médicamente en los últimos meses.

La noticia fue desmentida a media tarde tanto por el palacio de la Presidencia como por el líder del partido conservador de la derecha islamista Ennahda, Rachid al Ghannouchi, uno de los socios de Essebsi.

Al Ghannouchi advirtió a aquellos “que fomentan rumores” que pueden dañar la estabilidad, pese a que entre quienes se sumaron a la tesis de que Essebsi había muerto había miembros de su propia familia.

“Su estado de salud está mejorando”, aseguró esta mañana a la radio nacional la portavoz de la presidencia, Saida Garrach. “Ha mantenido un encuentro con el ministro de Defensa, (Abdelkarim Zbidi) a las 07.45 (hora local, 05.45 GMT) y ambos analizaron la situación en el país”, afirmó.

Garrach subrayó, incluso, que se espera que el nonagenario presidente, que ya hubo de ser ingresado hace una semana por otra recaída, sea dado de alta “pronto”, aunque evitó aventurar una fecha u ofrecer otros detalles.

La salud de Essebsi era esta viernes el principal asunto de debate en las calles de Túnez junto al doble atentado presuntamente suicida perpetrado el mismo jueves en dos puntos diferentes de la capital, que segó la vida de un agente de policía y causó heridas a ocho personas más, algunas de gravedad.

El primero de los ataques fue al parecer obra de un hombre que se abalanzó con una bicicleta contra un coche patrulla e hizo estallar la carga en la céntrica calle Charles de Gaulle, próxima a la sede la embajada de Francia en Túnez.

La acción, que fue reivindicada anoche por la organización Estado Islámico (EI) a través de su órgano de propaganda en la web, causó la muerte a uno de los agentes de la patrulla y heridas graves a su compañero y tres civiles.

Casi al mismo tiempo, cuatro personas más resultaron heridas de diversa consideración en un ataque similar perpetrado por otro hombre en un parking próximo a un cuartel del grupo especial de la Policía antiterrorista en el barrio capitalino de Al Gorjari, cuya autoría también asumió el EI.

“Fueron unas horas horribles, todo ocurrió al mismo tiempo y me dije: ya se ha acabado el país”, dijo hoy a Efe Mara ben Afour, contable en un banco internacional situado en la localidad de La Marsa, próxima al palacio presidencial.

“Los terroristas volvían a hacernos daño y el presidente se moría al mismo tiempo. Le preguntaba a Alá porque nos castigaba, qué habíamos hecho”, declaraba por su parte Anas, ingeniero en una empresa pública.

Túnez sufrió en 2015 tres atentados, reivindicados por una rama local ligada al Estado Islámico, en Túnez capital y en la ciudad balneario de Susa que segaron la vida de 72 personas, 60 de ellas turistas extranjeros y doce guardias presidenciales.

Aquella cadena de ataques sembró el terror y hundió la industria turística, uno de los principales pilares de la frágil economía tunecina.

Un miedo que hoy trató de conjurar el ministro de Turismo, René Trabelsi, que este viernes inició una campaña en medios extranjeros para proyectar un mensaje de tranquilidad y reiterar que el país, y en particular sus atracciones turísticas, tienen la seguridad garantizada.

“El turismo ha retornado con fuerza y estos ataque no van a causar desánimo. El proceso democrático tunecino funciona muy bien y nada le hará tambalearse. Es como un buen boxeador, que sabe encajar los golpes sin caer”, aseguró.

Una opinión que no compartían algunos representantes del gremio de hoteleros, que en privado se lamentaban de que los ataques hayan tenido lugar en el inicio de la temporada estival y admitieron que elevarán las cancelaciones.

“Habíamos logrado recuperar las cifras de 2014, incluso mejorarlas. No va a ser tan grave como en 2015, pero aseguró que afectará negativamente”, aseguraban a Efe en una agencia de viajes puntera. EFE

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